jueves, 14 de septiembre de 2017

I Fall in Love Too Easily



"And I, I whose heart should be well schooled, well schooled
'Cause I've been fooled, oh I've been fooled by you in the past
I fall in love too easily
I fall in love way too fast"



Does It Really Make A Difference



"Does it really make a difference who’s tears are first to flow
Does it really make a difference who’s holding on, who’s letting go
Does it really make a difference anymore"



miércoles, 13 de septiembre de 2017

You expected to be sad in the fall





“You expected to be sad in the fall. Part of you died each year when the leaves fell from the trees and their branches were bare against the wind and the cold, wintery light. But you knew there would always be the spring, as you knew the river would flow again after it was frozen. When the cold rains kept on and killed the spring, it was as though a young person died for no reason.”

Ernest Hemingway, A Moveable Feast


Decir algo era una expedición alarmante




"Esta mujer es algo más que una falsa gitana. Me espanta su valor. Nada anunció que me hubiera visto. Ni un parpadeo, ni un leve sobresalto.
 Todavía el sol estaba arriba del horizonte, no el sol, la apariencia del sol; era ese momento en que ya se ha puesto, o va a ponerse, y uno lo ve donde no está. Yo había escalado con urgencia las piedras. La vi; el pañuelo de colores, las manos cruzadas sobre una rodilla, aumentando el mundo. Mi respiración se volvió irreprimible. Los peáscos, el mar, parecían trémulos.
Cuando pensaba en esto, oí el mar con su ruido de movimiento y de fatiga, a mi lado, como si se hubiera puesto a mi lado. Me tranquilicé un poco. No era probable que se oyera mi respiración.
Entonces, para postergar el momento de hablarle, descubrí una antigua ley psicológica. Me convenía hablar desde un lugar alto, que permitiera mirar desde  arriba. Esta mayor elevación material contrarrestaría, en parte, mis inferioridades.
Subí otras rocas. El esfuerzo empeoró mi estado. También lo empeoraron;
La prisa: yo me había puesto en la obligación de hablarle hoy mismo. Si quería evitar que sintiera desconfianza -por el lugar solitario, por la oscuridad- no podía esperar un minuto.
Verla: como posando para un fotógrafo invisible, tenía la calma de la tarde, pero más inmensa. Yo iba a interrumpirla.
Decir algo era una expedición alarmante. Ignoraba si tenía voz.
La miré, escondido. Temí que me sorprendiera espiándola; aparecí, tal vez demasiado bruscamente, a su mirada; sin embargo, la paz de su pecho no se interrumpió; la mirada prescindía de mí, como si yo fuera invisible.
No me detuve.
-Señorita, quiero que me oiga -dije con la esperanza de que no accediera a mi ruego, porque estaba tan emocionado que había olvidado lo que tenía que decirle. Me pareció que la palabra señorita sonaba ridículamente en la isla. Además la frase era demasiado imperativa (combinada con la aparición repentina, la hora, la soledad):
-Comprendo que no se digne...
No puedo recordar, con exactitud, lo que le dije. Estaba casi inconsciente. Le hablé con una voz mesurada y baja, con una compostura que sugería obscenidades. Caí, de nuevo, en señorita. Renuncié a las palabras y me puse a mirar el poniente, esperando que la compartida visión de esa calma nos acercara. Volví a hablar. El esfuerzo que hacía para dominarme bajaba la voz, aumentaba la obscenidad del tono. Pasaron otros minutos de silencio. Insistí, imploré, de un modo repulsivo. Al final estuve excepcionalmente ridículo; trémulo, casi a gritos, le pedí que me insultará, que me delatara, pero que no siguiera en silencio.
No fue como si no me hubiera oído, como si no me hubiera visto; fue como si los oídos que tenía no sirvieran para oír, como si los ojos no sirvieran para ver. "

Adolfo Bioy Casares, La invención de Morel.


Tal vez esa higiene de no esperar sea un poco ridícula





"Ahora la mujer del pañuelo me resulta imprescindible. Tal vez esa higiene de no esperar sea un poco ridícula. No esperar de la vida, para no arriesgarla; darse por muerto, para no morir. De pronto esto me ha parecido un letargo espantoso, inquietísimo; quiero que se acabe. Después de la fuga, después de haber vivido no atendiendo a un cansancio que me  destruía, logré la calma; mis decisiones tal vez me devuelvan a ese pasado o a los jueces; los prefiero a este largo purgatorio."

Adolfo Bioy Casares, La invención de Morel


Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro




"Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro: el verano se adelantó. Puse la cama cerca de la pileta de natación y estuve bañándome, hasta muy tarde. Era imposible dormir. Dos o tres minutos afuera bastaban para convertir en sudor el agua que debía protegerme de la espantosa calma. A la madrugada me despertó un fonógrafo. No pude volver al museo, a buscar las cosas. Hui por las barrancas. Estoy en los bajos del sur, entre plantas acuáticas, indignado por los mosquitos, con el mar o sucios arroyos hasta la cintura, viendo que anticipé absurdamente mi huida. Creo que esa gente no vino a buscarme; tal vez no me hayan visto. Pero sigo mi destino; estoy desprovisto de todo, confinado al lugar más escaso, menos habitable de la isla; a pantanos que el mar suprime una vez por semana."

Adolfo Bioy Casares, La invención de Morel




A lyrical bridge between past, present and future



SANTIAGO

The road seen, then not seen, the hillside
hiding then revealing the way you should take,
the road dropping away from you as if leaving you
to walk on thin air, then catching you, holding you up,
when you thought you would fall,
and the way forward always in the end
the way that you followed, the way that carried you
into your future, that brought you to this place,
no matter that it sometimes took your promise from you,
no matter that it had to break your heart along the way:
the sense of having walked from far inside yourself
out into the revelation, to have risked yourself
for something that seemed to stand both inside you
and far beyond you, that called you back
to the only road in the end you could follow, walking
as you did, in your rags of love and speaking in the voice
that by night became a prayer for safe arrival,
so that one day you realized that what you wanted
had already happened long ago and in the dwelling place
you had lived in before you began,
and that every step along the way, you had carried
the heart and the mind and the promise
that first set you off and drew you on and that you were
more marvelous in your simple wish to find a way
than the gilded roofs of any destination you could reach:
as if, all along, you had thought the end point might be a city
with golden towers, and cheering crowds,
and turning the corner at what you thought was the end
of the road, you found just a simple reflection,
and a clear revelation beneath the face looking back
and beneath it another invitation, all in one glimpse:
like a person and a place you had sought forever,
like a broad field of freedom that beckoned you beyond;
like another life, and the road still stretching on.

David Whyte



Un mundo





4 powerful poems about parkinson's and growing older




"Whatever comes, there was this hour when nothing mattered, 
all was unbearably dear.
And when I'm done with daylights, 
should those who loved me grieve too long a while, 
let them remember that I had this hour 
-- this dark, perfect hour -- 
and smile."

Robin Morgan



The Rains of Castamere



And who are you, the proud lord said,
that I must bow so low?
Only a cat of a different coat,
that's all the truth I know.
In a coat of gold or a coat of red,
a lion still has claws,
And mine are long and sharp, my lord,
as long and sharp as yours.
And so he spoke, and so he spoke,
that lord of Castamere,
But now the rains weep o'er his hall,
with no one there to hear.
Yes now the rains weep o'er his hall,
and not a soul to hear.



El más alto honor





"Creo que el más alto honor que se puede tributar una persona a sí misma es tomar un libro mío en sus manos; incluso acepto que se quite los guantes, y no digamos ya los zapatos, antes de hacerlo".

Nietzsche, Ecce Homo.


Ez diren gauzak




EZ DIREN GAUZAK

Litezkeen gauzarik ederrenak
ez dira. 
Zeresan zentzuzkoenak, esate baterako, 
esateke daude.

Herrialde gehienak herrialde 
ezezagunak dira.
Ez den zenbat gauza, ez den zenbat
jende den munduan.

Ez den herrian sortu ginen eta, 
geu ere, 
esan gabe konprenitzen da ez garena 
garela.

Dena gabezia, dena beharra, 
dena bitartea, 
dena hutsaldia dena aldartea, 
dena lekutasuna.

Dena pentsatzeko, sentitzeko.
esateko gaude.
Eta egiteko gehienak egiteke
ditugu.

Ez diren gauza asko izen
bila dabiltza,
ez izatearen umiliaziotik ateratzeko, 
oraindik ez dena egiteko.

Ez diren gauzak ere, agian,
badira.
Bizitza, ez diren gauzez ere 
osatzen delako.

Joseba Sarrionandia
Hilda dago poesía?



LAS COSAS QUE NO SON

Las cosas más hermosas que podrían existir
no existen.
Las palabras con más sentido, por ejemplo,
aún no se han dicho.

La mayoría de países son países 
ignotos.
Cuántas cosas que no son, cuánta gente 
que no es en el mundo.

Incluso nosotros, nacidos en un país
que no existe, 
ni qué decir que somos
lo que no somos.

Todo carencia, todo necesidad,
todo tiempo,
todo ausencia, todo eventualidad, 
todo contexto.

Todo está por pensar, por sentir,
por decir.
Y casi todo aquello que debemos hacer 
está aún sin hacer.

Tal vez las cosas que no son, sean 
de alguna manera. 
Porque la vida se compone también de cosas 
que no son.

Muchas cosas que no son tratan de hallar 
su nombre,
para evitar la humillación de no ser
y llegar a formar lo que todavía no es.

Joseba Sarrionandia
¿Está muerta la poesía?


viernes, 11 de agosto de 2017

With the windows open and the stars bright




“We would be together and have our books and at night be warm in bed together with the windows open and the stars bright.”

Ernest Hemingway, A Moveable Feast


En la carretera de Sintra





Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra
a la luz de la luna y al sueño, en la carretera desierta,
solitario conduzco, conduzco casi despacio, y un poco
me parece, o me esfuerzo un poco para que me parezca,
que sigo por otra carretera, por otro sueño, por otro mundo,
que sigo sin que haya Lisboa detrás o Sintra por ver
que sigo, ¿y qué más hay en seguir sino no parar, sino seguir?

voy a pasar la noche a Sintra por no poder pasarla en Lisboa,
pero cuando llegue a Sintra tendré pena 
de no haberme quedado en Lisboa.
Siempre esta inquietud sin propósito, sin nexo, sin consecuencia,
siempre, siempre, siempre,
esta angustia excesiva del espíritu por cosa alguna,
en la carretera de Sintra, o en la carretera del sueño, 
o en la carretera de la vida…

Maleable a mis movimientos subconscientes del volante,
galopa debajo de mí, conmigo, el automóvil que me prestaron.
Sonrío por el símbolo, al pensar en él, al girar a la derecha.
¡Cuántas cosas que me prestaron conduzco como mías!
¡Cuánto me han prestado, ay de mí!, ¡yo mismo lo soy!

A la izquierda la casucha –sí, la casucha- a la vera del camino.
A la derecha el campo abierto, con la luna a lo lejos.
El automóvil, que parecía hace poco darme libertad,
es ahora una cosa donde estoy encerrado,
que solo puedo manejar si estoy encerrado en él,
que solo domino si me incluyo en él, si él me incluye a mí.

A la izquierda, allá atrás, la casucha modesta, más que modesta.

La vida ahí debe ser feliz, solo porque no es la mía.

Si alguien me vio desde la ventana de la casucha, soñará: 
aquél es el que es feliz.
Tal vez para el niño que espía por los vidrios de la ventana 
del piso de arriba
quedé (con el automóvil prestado) como un sueño, un hada real.
Tal vez para la muchachita que miró, oyendo el motor, 
por la ventana de la cocina
de abajo,
soy algo parecido al príncipe de todo corazón de muchacha,
y ella me mirará de reojo, a través de los vidrios, 
hasta la curva en que me perdí.
Dejaré sueños detrás de mí, ¿o es el automóvil que los deja?
¿Yo, el conductor de un automóvil prestado, 
o el automóvil prestado que yo conduzco?

En la carretera de Sintra a la luz de la luna, en la tristeza, 
ante los campos y la noche,
conduciendo el Chevrolet prestado desconsoladamente,
me pierdo en la carretera futura, desaparezco en la distancia que alcanzo,
y, en un deseo terrible, súbito, violento, inconcebible,
acelero…
Pero mi corazón se quedó en el montón de piedras, 
del que me desvié al verlo sin verlo,
a la puerta de la casucha,
mi corazón vacío,
mi corazón insatisfecho,
mi corazón más humano que yo, más exacto que la vida.

En la carretera de Sintra, cerca de la medianoche, 
a la luz de la luna, al volante,
en la carretera de Sintra, qué cansancio de la propia imaginación,
en la carretera de Sintra, cada vez más cerca de Sintra,
en la carretera de Sintra, cada vez menos cerca de mí…

Álvaro de Campos 



Fue tan sólo la pérdida de la batalla de Austerlitz






"Como el mecanismo de un reloj, en el de un aparato militar, una vez puesto en marcha, el movimiento no puede detenerse antes que llegue el final, asimismo, un instante antes que haya trasmitido el movimiento, las partes del mecanismo que no han entrado en función están inmóviles: las ruedas se engranan, las poleas giran rápidamente, pero la rueda contigua permanece aún inmóvil y se diría que quedará así cientos de años, hasta que un diente la engancha y, arrastrada, empieza a girar y se confunde en una acción cuyo resultado y objetivo no entiende.
Lo mismo que en un reloj, en el que el resultado del complicado movimiento de innumerables ruedas y poleas no es más que el lento y cadencioso desplazamiento de las manillas que indican la hora, el resultado de los movimientos de aquellos ciento sesenta mi rusos y franceses, con todas sus pasiones, deseos, sufrimientos, humillaciones, y sus momentos de orgullo, de miedo y de entusiasmo, fue tan sólo la pérdida de la batalla de Austerlitz, la llamada batalla de los tres emperadores, es decir, el lento girar de la manilla de la Historia Universal sobre la esfera de la Historia de la Humanidad."

Lev Tolstói, Guerra y paz.


De todas las tragedias






“Vosotros miráis hacia arriba cuando buscáis elevación, yo miro hacia abajo, porque estoy elevado. Decidme, ¿quién de vosotros puede reír y a la vez estar elevado? El que asciende a las más altas montañas se ríe de todas las tragedias: de las del teatro y de las de la vida.” 

Nietzsche, Así habló Zaratustra



jueves, 10 de agosto de 2017

Twist and shout




Well, shake it up, baby, now (shake it up, baby)
twist and shout (twist and shout)
come on, come on, come on, come on, baby, now (come on, baby)
come and work it all out (work it all out)





Too tired






When spring came





“When spring came, even the false spring, there were no problems except where to be happiest. The only thing that could spoil a day was people and if you could keep from making engagements, each day had no limits. People were always the limiters of happiness except for the very few that were as good as spring itself.”

Ernest Hemingway, A Moveable Feast


miércoles, 18 de enero de 2017

A political party for women's equality



"OK, let's take a very quick look at the top 100 companies in the London Stock Exchange in 2016. Top 100 companies: How many women running them? Seven. OK. Seven. That's all right, I suppose. Until you realize that 17 are run by men called "John."

Sandi Toksvig