jueves, 25 de junio de 2009

Un libro de infinitas hojas




"Me pidió que buscara la primera hoja.
Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.
-Ahora busque el final.
También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era mía:
-Esto no puede ser.
Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:
-No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número."



Mucho Más Grave






Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabes tan objetivamente como yo.
Sin embargo hay algo que quisiera aclararte,
cuando digo todas las parcelas,
no me refiero solo a esto de ahora,
a esto de esperarte y aleluya encontrarte,
y carajo perderte,
y volverte a encontrar,
y ojalá nada mas.
No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llora.
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizás por eso salga enseguida el sol.
Ni me refiero a solo a que día tras día,
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades,
o que yo pueda creerme que puedo convertir mis reveses en victorias,
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación.
No.
La cosa es muchisimo mas grave.
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estas reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabes que eso no sirve.
Quiero decir que estas rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabes en cambio extraer de ese páramo,
mi germen de alegría y regarlo mirándolo.
Quiero decir que estas sacudiendo mi juventud,
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos,
esa sombra que nadie arrimo a su sombra,
y vos en cambio sabes estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas,
y quede la armazón de mi verdad sin proezas.
Quiero decir que estas abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia,
este extraño confín de angustia y nieve,
esta bujía que ilumina la muerte,
este precipicio de la pobre vida.
Como ves es más grave,
Muchisimo más grave,
Porque con estas o con otras palabras,
quiero decir que no sos tan solo,
la querida muchacha que sos,
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres
que quise o quiero.
Por que gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
que el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van
Pero vos,
Por favor,
No te vayas

Mario Benedetti


Laugh... Now.






Costumbres




no es para quedarnos en casa que hacemos una casa

no es para quedarnos en el amor que amamos

y no morimos para morir

tenemos sed y

paciencias de animal


Juan Gelman



Samuel Beckett






"Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor."
"Empleo las palabras que me has enseñado. Si no significan nada, enséñame otras. O deja que me calle."
"No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza."
"Nuestro tiempo es tan excitante que a las personas sólo puede chocarnos el aburrimiento."
"Respirar es un hábito. La vida es un hábito o, mejor dicho, una sucesión de hábitos, ya que un individuo es una sucesión de individuos."
"Todos nacemos locos. Algunos continúan así siempre."
"Eso que llaman el amor es el exilio, con una postal del país de vez en cuando"

Samuel Beckett



Insomnio


2 de octubre.

Noche de insomnio. Es ya la tercera de la serie. Me duermo bien, pero una hora después me despierto como si hubiese metido la cabeza en un agujero equivocado. Estoy totalmente desvelado, tengo la sensación de no haber dormido nada o de haberlo hecho sólo bajo una fina membrana; de nuevo veo ante mí el trabajo de volver a dormirme y me siento rechazado por el sueño. Y desde este instante hasta cerca de las cinco, transcurre toda la noche en un estado en el que realmente duermo, pero a la vez me mantienen despierto unos sueños de gran intensidad. Duermo literalmente junto a mí, mientras yo mismo tengo que andar a golpes con los sueños. Hacia las cinco, se ha consumido el último rastro de somnolencia, y ya sólo sueño, lo que resulta más fatigoso que estar en vela. En resumen, me paso toda la noche en el estado en que se encuentra una persona sana unos breves instantes, antes de dormirse realmente. Cuando me despierto, todos los sueños se han congregado en torno a mí, pero evito pasarles revista en mi memoria. Con las primeras luces, suspiro sobre la almohada porque, por esta noche, se ha esfumado toda esperanza. Pienso en las noches a cuyo término era yo sacado del sueño profundo, y despertaba como si hubiese permanecido encerrado en el interior de una nuez.
(...)
Creo que este insomnio se debe únicamente a que escribo. Ya que, por poco y por mal que escriba, estas pequeñas conmociones me sensibilizan; especialmente al caer la noche, y más aún por la mañana, el soplo, la inmediata posibilidad de estados más importantes, más desgarradores, que podrían capacitarme para cualquier cosa, y luego, en medio del fragor general que hay en mi interior y al que no tengo tiempo de dar órdenes, no encuentro reposo. Al fin y al cabo, este fragor no es más que una armonía contenida, reprimida, que, de ser liberada, me llenaría totalmente, y más aún, me desplegaría en la inmensidad y luego me seguiría llenando. Pero hora este estado, junto a unas débiles esperanzas, sólo me causa perjuicios, puesto que mi ser no posee la resistencia suficiente para soportar la actual mescolanza, de día me ayuda el mundo visible, de noche me hace pedazos sin que nadie lo impida.

Franz Kafka



Robots





Debido a una escasez de robots, los trabajadores de esta tienda son seres humanos y pueden reaccionar de forma impredecible si se abusa de ellos.


PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO






Pintar primero una jaula
con la puerta abierta
pintar después algo bonito
algo simple, algo bello,
algo útil para el pájaro.
Apoyar después la tela contra un árbol
En un jardín en un soto
o en un bosque esconderse tras el árbol
Sin decir nada, sin moverse
A veces el pájaro llega enseguida
Pero puede tardar años
antes de decidirse.
No hay que desanimarse
Hay que esperar
Esperar si es necesario durante años
La celeridad o la tardanza
En la llegada del pájaro
No tiene nada que ver
Con la calidad del cuadro.
Cuando el pájaro llega, si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel.

Después borrar uno a uno todos los barrotes
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.

Hacer acto seguido, el retrato del árbol,
escogiendo la rama más bella para el pájaro,
Pintar también el verde follaje
Y la frescura del viento,
El polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierva en el calor estival
y después esperar
que el pájaro se decida a cantar.

Si el pájaro no canta, mala señal,
Señal de que el cuadro es malo,
Pero si canta es buena señal,
Señal de que podéis firmar.
Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
Y escribid vuestro nombre
En un ángulo del cuadro.

JACQUES PRÉVERT

jueves, 18 de junio de 2009

The Smashing Pumkins



Zero

My reflection, dirty mirror
There's no connection to myself
I'm your lover, I'm your zero
I'm in the face of your dreams of glass
So save your prayers
For when we're really gonna need'em
Throw out your cares and fly
Wanna go for a ride?

She's the one for me
She's all I really need
Cause she's the one for me
Emptiness is loneliness, and loneliness is cleanliness
And cleanliness is godliness, and god is empty just like me
Intoxicated with the madness, I'm in love with my sadness
Bullshit fakers, enchanted kingdoms
The fasion victims chew their charcoal teeth
I never let on, that I was on a sinking ship
I never let on that I was down
You blame yourself, for what you can't ignore
You blame yourself for wanting more
She's the one for me
She's all I really need
She's the one for me
She's my one and only


Ez niokeen barkatuko.




Zazpi gizon ginen kafetegian, eta emakume bakarra. Bakoitza bere txokoan zegoen, bakarrik eta isilik. Emakumea ilehoria zen, 30 urte ingurukoa, begizulo ilunak zeuzkan, zigarroa erretzen zuen ezpain lodiekin, interesgarria zirudien. Nabilen lekuetan emakume interesgarri baten presentzia detektatzen dudanean hobeto sentitzen naiz, ez hain bakarrik.
Bat-batean gizonotako bat emakumearengana hurbildu da. Denok begiratu diogu, ligatzen hasiko ote den pentsatuz. Sua eskatu dio. Neskak eman dio. Eta gizona bere lekura itzuli da. Ez niokeen barkatuko misterioa isiltasunarekin nabarmentzen zuen emakumea hizketan hastera behartu balu.

Pako Aristi.

Invierno




Acepto las dificultades de la vida porque
son el destino,
como acepto el frío excesivo en pleno
invierno:
sosegadamente, sin quejarme, como quien
simplemente acepta,
y encuentra una alegría en el hecho
de aceptarlo,
en el hecho sublimemente científico de aceptar lo natural inevitable.

¿Qué son para mí las enfermedades
que padezco y el mal que me acontece
sino el invierno de mi vida?

Alberto Caeiro.



Martin Heidegger






"El tedio es la percepción de lo existente."

"La angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada."


"La esencia de la verdad es la verdad de la esencia"

"La Nada nadea (
Das Nicht Nichtet)"

"No se puede probar nada en el reino del pensamiento; pero el pensamiento puede explicar muchas cosas."

"Todo lo grande está en medio de la tempestad" (Discurso del Rectorado-1933).


"...Camina soportando el fracaso y la cuestión por la única senda que es tuya"

"La Condición óntica del ser humano es ontológica."

" ¿que es lo cosico de la cosa? ¿ que es la cosa en si? solo llegaremos a la cosa en si, si antes nuestro pensamiento ha llegado a la cosa como cosa" ( la cosa)

" Prefiero ser un socrates dubitativo, que un cerdo satisfecho".

"He who thinks great thoughts often makes great errors"


Martin Heidegger


Distante






"A la hora de la cena eligió un traje oscuro y un sombrero panamá que le hacía parecer ridículo pero distante, y era precisamente eso lo que Saúl siempre perseguía en última instancia. Si tuviera que escribir una sola palabra sobre mi tumba, se decía el doctor Trífero, sería ésa: distante."
Trífero, Ray Loriga



Relatividad




La señora Dalloway II





"Al dejar el broche sobre la mesa, sintió un súbito espasmo, como si, mientras meditaba, las heladas garras hubieran tenido ocasión de clavarse en ella. Todavía no era vieja. Acababa de entrar en su quincuagésimo segundo año. Le quedaban meses y meses de aquel año, intactos. ¡Junio, julio, agosto! Todos ellos casi enteros, y, como si quisiera atrapar la gota que cae, Clarissa (acercándose a la mesa de vestirse) se sumió en el mismísimo corazón del momento, lo dejó clavado, allí, el momento de esta mañana de junio en la que había la presión de todas las otras mañanas, viendo el espejo, la mesilla, y todos los frascos, concentrando todo su ser en un punto (mientras miraba el espejo), viendo la delicada cara rosada de la mujer que aquella misma noche daría una fiesta, de Clarissa Dalloway, de sí misma.
¡Cuántos millones de veces había visto su rostro y siempre con la misma imperceptible contracción! Oprimía los labios, cuando se miraba al espejo. Lo hacía para dar a su cara aquella forma puntiaguda. Así era ella: puntiaguda, aguzada, definida. Así era ella, cuando un esfuerzo, una invitación a ser ella misma, juntaba las diferentes partes—sólo ella sabía cuán diferentes, cuán incompatibles—, y quedaban componiendo ante el mundo un centro, un diamante, una mujer que estaba sentada en su sala de estar y constituía un punto de convergencia, un esplendor sin duda en algunas vidas aburridas, quizás un refugio para los solitarios; había ayudado a gente joven que le estaba agradecida. Había intentado ser siempre la misma, no mostrar jamás ni un signo de sus otras facetas, deficiencias, celos, vanidades, sospechas, cual esta de Lady Bruton que no la había invitado a almorzar; lo cual, pensó (peinándose por fin), ¡era de una bajeza sin nombre! Bueno, ¿y dónde estaba el vestido?
Sus vestidos de noche colgaban en el armario. Clarissa hundió la mano en aquella suavidad, descolgó cuidadosamente el vestido verde y lo llevó a la ventana. Estaba rasgado. Alguien le había pisado el borde de la falda. En la fiesta de la embajada había notado que el vestido cedía en la parte de los pliegues. A la luz artificial el verde brillaba, pero ahora, al sol, perdía su color. Lo arreglaría ella misma. Las criadas tenían demasiado trabajo. Se lo pondría esta noche. Cogería las sedas, las tijeras, el —¿qué?—el dedal, naturalmente,
y bajaría a la sala de estar, porque también tenía que escribir, y vigilar para que todo estuviera más o menos en orden.
Es raro, pensó deteniéndose en lo alto de la escalera y reuniendo aquella forma de diamante, aquella persona unida, es raro el modo en que la dueña de una casa conoce el instante por el que la casa pasa, su humor del momento. Leves sonidos se elevaban en espiral por el hueco de la escalera: el murmullo de un paño mojado, un martilleo, golpes con la mano, cierta sonoridad cuando la puerta principal se abría, tintineo de la plata sobre una bandeja. Plata limpia para la fiesta. Todo era para la fiesta."


"Dio media vuelta; recorrió la calle, pensando en encontrar un lugar en el que sentarse, hasta que llegara el momento de ir a Lincoln's Inn, al despacho de los señores Hooper y Grateley. ¿A dónde iría? Poco importaba. Calle arriba, y luego hacia Regent's Park. Al chocar sus botas contra el pavimento decían "poco importa", porque era temprano, todavía muy temprano.
Era una espléndida mañana. Como el pulso de un corazón perfecto la vida latía directamente en las calles. No había vacilaciones, no había dudas. Deslizándose, con una leve inclinación de su trayectoria, con exactitud, puntualmente, en silencio, allí, precisamente en el momento oportuno, el automóvil se detuvo ante la puerta. La muchacha, con medias de seda, con plumas, evanescente, pero no muy atractiva para él (que ya había gozado su buen momento), descendió. Admirables mayordomos, leonados perros chinos, salones de losas trapezoidales blancas y negras, blancas cortinas agitadas por el viento, vio Peter por la puerta abierta, y lo que vio mereció su aprobación. A fin de cuentas, Londres era un gran logro, a su manera; la temporada social; la civilización. Por pertenecer a una respetable familia angloindia que, por lo menos durante tres generaciones, había administrado los asuntos de un continente (es raro, pensó, que esto suscite en mí tanta emoción, si tenemos en cuenta que no me gusta la India, ni el imperio, ni el ejército), había ciertos momentos en que la civilización, incluso esa clase de civilización, le era tan querida como si fuese una posesión personal, momentos en los que estaba orgulloso de Inglaterra, de los mayordomos, de los perros chinos, de las muchachas en la seguridad de la riqueza. Es ridículo, pensó, pero así es. Y los médicos y los hombres de negocios y las competentes mujeres, yendo cada cual a sus asuntos, puntuales, atentos, robustos, le parecían totalmente admirables, buenas gentes a las que podía confiar la propia vida, compañeros en el arte de vivir, dispuestos a ayudarle a uno. Realmente, entre una cosa y otra, el espectáculo era muy tolerable; se sentaría a la sombra y fumaría."
"A fin de cuentas, no iba a casarse con Hugh. Tenía una idea perfectamente clara de lo que quería. Sus emociones estaban todas en la superficie. Por debajo de ellas, Clarissa era muy aguda, juzgaba mejor que Sally el modo de ser de la gente, por ejemplo, y además era hondamente femenina; estaba dotada de este extraordinario don, don de mujer, consistente en crear un mundo suyo doquiera estuviera. Entraba en una estancia; estaba en pie, cual a menudo Peter Walsh la había visto, bajo el dintel de una puerta, con mucha gente a su alrededor. Pero era a Clarissa a quien uno recordaba. Y no era llamativa; en modo alguno era hermosa; nada pintoresco había en ella; nunca decía nada destacadamente inteligente; sin embargo, allí estaba ella; allí estaba."

"Sin embargo, cosa rara, Clarissa era una de las personas más profundamente escépticas que Peter había conocido, y posiblemente (esta era una teoría que Peter utilizaba para explicarse a Clarissa, tan transparente en algunos aspectos, tan inescrutable en otros), posiblemente Clarissa se decía: Si somos una raza condenada, encadenada a un buque que se hunde (de muchacha, sus lecturas favoritas fueron obras de Huxley y Tyndall, a quienes gustaban las metáforas náuticas), como sea que todo no es más que una broma pesada, hagamos lo que podamos; mitiguemos los sufrimientos de nuestros compañeros de prisión (Huxley otra vez); decoremos el calabozo con flores y almohadones; seamos todo lo decentes que podamos. Estos villanos, los Dioses, no se saldrán íntegramente con la suya. Sí, porque Clarissa pensaba que los Dioses, que nunca perdían una oportunidad de dañar, frustrar y estropear el humano vivir, quedaban seriamente chasqueados si, a pesar de todo, una se comportaba como una señora. Esta fase comenzó inmediatamente después de la muerte de Sylvia, aquel horrible asunto. Presenciar como un árbol al caer mataba a la propia hermana (por culpa de Justin Parry, de su negligencia) ante sus propios ojos, a su hermana, una muchacha en la flor de la juventud, la mejor dotada de todas ellas según decía siempre Clarissa, bastaba para amargar el carácter a cualquiera. Más tarde, Clarissa quizá no fue tan tajante; creía que los Dioses no existían, que a nadie cabía culpar; y, por ello, formuló la atea doctrina de hacer el bien por el bien.
Desde luego gozaba intensamente de la vida. Estaba hecha para gozar (a pesar de que, evidentemente, tenía sus reservas; de todos modos, Peter pensaba que incluso él, después de tantos años, sólo podía trazar un esbozo de Clarissa). Y no había amargura en ella; carecía de aquel sentido de la virtud moral que tan repelente es en las buenas mujeres. Le gustaba prácticamente todo. Si uno paseaba con ella por Hyde Park, ahora era una parterre de tulipanes, ahora un niño en un cochecito, ahora un pequeño drama que Clarissa improvisaba en un instante. (Muy probablemente, hubiera hablado a aquella pareja de enamorados, si hubiese creído que eran desdichados.) Tenía un sentido del humor realmente exquisito, pero necesitaba gente, siempre gente, para que diera frutos, con el inevitable resultado de desperdiciar miserablemente el tiempo almorzando, cenando, dando sin cesar aquellas fiestas, diciendo tonterías, frases en la que no creía, con lo que se le embotaba la mente y perdía discernimiento. Sentada a la cabecera de la mesa, se tomaba infinitas molestias para halagar a cualquier viejo loco que pudiera ser útil a Dalloway-conocían a los más horribles latosos de Europa-, o bien llegaba Elizabeth, y todo quedaba subordinado a ésta. La última vez que Peter la vio, Elizabeth estudiaba secundaria, se encontraba en la etapa de la inexpresividad, y era una muchacha de ojos redondos y cara pálida, que en nada recordaba a su madre, una criatura estólida, silenciosa, que lo daba todo por supuesto, dejaba que su madre la mimara y luego decía: "¿Puedo irme, ahora?"; y Clarissa explicaba, con aquella mezcla de diversión y orgullo que también Dalloway parecía suscitar en ella: "Se va a jugar al hockey." Y ahora Elizabeth seguramente se sentía ajena; pensaba que él era un viejo loco, y se reía de los amigos de su madre. En fin, igual daba. La compensación de hacerse viejo, pensaba Peter Walsh al salir de Regent's Park, con el sombrero en la mano, estribaba sencillamente en lo siguiente: las pasiones siguen tan fuertes como siempre, pero uno ha adquirido-¡al fin!- la capacidad que da el supremo aroma a la existencia, la capacidad de dominar la experiencia, de darle la vuelta, lentamente, a la luz.
Se trataba de una terrible confesión (volvió a ponerse el sombrero), pero lo cierto era que ahora, a los cincuenta y tres años, uno había casi dejado de necesitar a la gente. La vida en sí misma, cada uno de sus momentos, cada gota, aquí, este instante ahora, al sol, en Regent's Park, era suficiente. Demasiado, en realidad. Toda un vida no bastaba, era demasiado corta para, ahora que uno había adquirido la capacidad de hacerlo, extraer todo el aroma; para sacar cada onza de placer, cada matiz de significado; y ambos eran mucho más sólidos de lo que solían, mucho menos personales. Ya era imposible que Peter volviera a sufrir tanto como Clarissa le había hecho sufrir. Pasaba horas seguidas (¡gracias a Dios, tales cosas se podían decir sin que nadie las oyera!), horas y días seguidos, sin pensar en Daisy.
Teniendo en cuenta los sufrimientos, la tortura y la extraordinaria pasión de aquellos tiempos, ¿cabía decir que estuviera ahora enamorado de Daisy? Era una cosa totalmente diferente-mucho más agradable-, y la verdad consistía desde luego, en que ahora ella estaba enamorada de él . Y esto quizá fuera la razón por la que, en el momento en que el barco zarpó, Peter sintió un extraordinario alivio, y deseó sobre todo quedarse solo; le irritó encontrar en la cabina los testimonios de las pequeñas atenciones de Daisy, los cigarros, las notas, la alfombra para el viaje. Si la gente fuera honrada, todos dirían lo mismo; después de los cincuenta, uno no necesita a los demás; uno no tiene ganas de seguir diciendo a las mujeres que son hermosas; esto es lo que dirían casi todos los hombres de cincuenta años, si fueran sinceros, pensó Peter Walsh."

Virginia Woolf, La señora Dalloway.  (pdf.)


miércoles, 17 de junio de 2009

"Enmedio hay, tiene que haber un..."







“Enmedio hay, tiene que haber un punto, una salida; el sitio del seguir más verdadero, con nombre no inventado, diferente de eso que es diferente e inventado, que llamamos, en nuestro desconsuelo, Edén, Oasis, Paraíso, Cielo, pero que no lo es, y que sabemos que no lo es, como los niños saben que no es lo que no es que anda con ellos”


Juan Ramón Jiménez.


Apariencia







Mi apariencia me engaña
Clarice Lispector.





Un novio para mi mujer


"-Tana ¿como estás?
- Mal
-Mal...
- Sí, para que te voy a mentir. Ando mal.
- Y qué te anda pasando a ver...
- Eh, bueno... básicamente me doy cuenta de que tengo muchos problemas para vivir en sociedad
- :) ¿Por qué? ¿qué te pasa?
- Bueno no sé, porque me siento rodeada de mediocres, de gente falsa, de optimistas... y me doy cuenta dí cuenta especialmente ésta última semana que yo detesto profunda y enérgicamente el optimismo. No sé, me parece un error el optimismo porque es una manera de estúpida de encarar la vida, no sé. Y aparte vi, también, observe, que tengo muchísimos optimistas alrededor
entonces, la sonrisa de medio pelo me saca, no lo puedo controlar.
- Bueno para algunas personas el optimismo es una manera de lidiar con...
- Sí, el optimismo básicamente es una manera de negar la realidad. Yo el otro día sin ir más lejos, me encontré con un amigo, que ahora pasó a ser ex amigo, que me cuenta que chocó el auto, que la quedo hecho percha, estaba con un yeso del tobillo a la cadera y le digo, bueno que cagada lo que te pasó, no me lo puedo cree, y me dice, no da lo mismo, vos sabes que dentro de todo fue una desgracia con suerte. Yo. A mi, me gustaría que alguno me explique cual es el concepto de desgracia con suerte, porque no entiendo cual fue el componente de suerte que tuvo en todo esto.
- Bueno, bueno... te enojes tanto...
- Bueno eso seguramente, pero lo que yo digo por qué ver las cosas de manera más positiva. Si éste pobre diablo encima chocó el auto, porque por lo menos no tiene la oportunidad de decir, la concha de la Lola, que suerte puta que estoy teniendo, es lo mínimo que pue... A mi la queja no me molesta, para nada, a mi al contrario, me encanta la gente que se queja, me cae bien. Para mi, abajo el optimismo viva la queja.
- Sabes que me estás convenciendo ¿no?
-¿ Si?
-Si (...) gracias tana adiós amigos, la vida es un bajón..."



"- ¿Sabes cual es una de las cosas que más detesto en esta vida?. Los buscadores de coincidencias. Te juro que es una cosa que no lo puedo soportar me enerva. Este la gente que está buscando coincidencia pelotudas todo el rato... (...)

LOS DÍAS INÚTILES



Los días inútiles son como una costra
de mugre sobre el alma.
Hay una asfixia lenta que sonríe,
que olvida, que se calla.
¿Quién me pone estos sapos en el pecho
cuando no digo nada?
Hay un idiota como yo andando,
platicando con gentes y fantasmas,
echándose en el lodo y escarbando
la mierda de la fama.
Puerco de hocico que recita versos
en fiestas familiares, donde mujeres sabias
hablan de amor, de guerra,
resuelven la esperanza.
Puerco del mundo fácil
en que el engaño quiere hacer que engaña
mientras ácidos lentos
llevan el asco a la garganta.
Hay un hombre que cae días y días
de pie, desde su cara,
y siente que en su pecho van creciendo
muertes y almas.
Un hombre como yo que se avergüenza,
que se cansa,
que no pregunta porque no pregunta
ni quiere nada.
¿Qué viene a hacer aquí tanta ternura fracasada?
¡Díganle que se vaya!

Jaime Sabines.


Cotidiana






Tras una discusión, coloqué a mi mujer sobre la mesa, la planché y me la vestí. No me sorprendió que resultara muy parecida a un hábito.


Miguel Gómez.


Tregua



Necesito pasear por la acera

en algún lugar

en una umbría tarde

encontrar una mesa

en la terraza de un café

sentarme

pedir una copa

y quiero sentarme ahí

con esa copa

y quiero que

una mosca aterrice

en esa mesa.

Entonces

quiero ver

una mujer pasar caminando

en un vestido verde.

quiero ver pasar

un perro gordo

con pelo corto y marrón y

ojos sonrientes.

Quiero morir

sentado ahí.

quiero morir

derecho

mis ojos todavia

abiertos.

Quiero que un avión

pase volando en lo alto.

Quiero que pase

una mujer

con un vestido azul.

Entonces quiero

que ese mismo perro

con pelo corto y marrón y

ojos sonrientes

pase caminando

de nuevo.

Eso será

suficiente

después de todas las

otras cosas

y de todo lo

demás.


Charles Bukowski


Toda la culpa es






Dede luego hay una cosa de la que estamos seguros y es que el gatito blanco no tuvo absolutamente nada que ver con todo este enredo... fue enteramente culpa del gatito negro.

Lewis Carroll



Egia Osoa.


Ez dizuet inoiz ere egia osoa esango, egia guztia, zeren hala egingo banu defentsarik gabeko ume negarrari, erridikulu eta egoista ikusiko zenukete, egiarik zintzoenak esateko plantan gezurra esaten ari izan zaizuena gainera. Ez litzatekeela bidezkoa deritzot, nahiz eta aproba egiteak behin baino gehiagotan tentatu izan nauen. Suizidioaren atarirako erreserba egokia bide da hain estu gordetzen dudan egi oso hori, alabaina, are suizuidioaren atarian ere ez nintzateke apika egia osoa esateko gauza.

Juan Luis Zabala.


Condicionamientos



Benito Lertxundi.




BIHOTZ


Gela ilun batean
bizi zara bihotz,
sineskeriaz elikatuz,
berezia zarela uste duzu.

Zeurekoi asmoak jorratuz,
hilezkortasuna ametsetan
zalantzaren itzalak
ikaratzen zaitu.

Bihotz guztiak zara zugan
baina, ez zara ohartzen.
Bihotz ororen poz eta mina
daramatzazu zure taupadetan,
baina oraindik ez duzu ikusi,
balio bilketan lausoturik
baitzaude.

Hilezkor izan nahi duzu
eta hilezkor zara,
hilezkor bihotz guztietan,
bihotzean...
bizi, irri, nigar, heriotz, bihotz.



FORMAK

Formak onak dira
haietan galtzen ez zaren artean. (bis)
Hogei urtez egon nintzen
eskaparate batean,
desafiozko begiraden aurrean.
Segurtasu beharrez
hainbat
forma saiatu nituen..., (bis)
jatorrizkoez ahaztu nintzen.
Kantari historikotzat omen naukate,
agian bitrinen bat dut itxaroten,
libra nadila horretatik gutxienez
eta urra nezatela
larros-arantzek azkenerarte.
Formak onak dira, bai,
baldin eta haietan
ez bazara galtzen...
fometan ez bazara galtzen...

martes, 16 de junio de 2009

E. M. Cioran


"El diablo palidece junto a quien dispone de una verdad, de su verdad."

"Harto de lo sublime y de carnicerías, sueño con un aburrimiento provinciano a escala universal, con una Historia cuyo estancamiento sería tal que la duda se dibujaría como un acontecimiento y la esperanza como una calamidad."

"Despierte el alma dormida"... Pero no es tarea fácil hacerla despertar. Acurrucada entre acolchados cobertores de dogmas, de consignas, de explicaciones, drogadas de noticias y de otro beleño, la esperanza, amodorrada de ciencia, convicta y confesa, pobrecita mía... ¡Con que escalofrío saca la punta del pie de su esbozo para calibrar la temperatura glacial que reina allí donde la coherencia acaba y los razonamientos más razonables comienzan a enarbolar una sonrisilla demente!.

"Cuando entras en un banco, ves a 30 o 40 muchachas que desde la salida del sol hasta una hora avanzada de la tarde escriben cifras a máquina ¡Hay que ver! ¡Que se hay hecho la historia hasta el día de hoy para acabar así! Si un destino semejante se llama vida, entonces la vida carece de sentido."

"En el fondo me gustaría ser una piedra."

"Es tanto el placer musical que hay en el anhelo de la muerte que desearías la inmortalidad con el único objeto de no interrumpirlo"

"Dudar es la única posibilidad de no equivocarse completamente."

"Procedo de un país en el que no haces la historia sino que la padeces simplemente, en el que eres, por tanto objeto y no sujeto de la historia."

Quousque eadem?

»¡Que sea maldita para siempre la estrella bajo la que nací, que ningún cielo quiera protegerla,
que se disperse por el espacio como un polvo sin honra! Y el instante traidor que me precipitó entre las criaturas, ¡sea por siempre tachado de las listas del Tiempo! Mis deseos no pueden ya compadecerse con esta mezcla de vida y de muerte en que se envilece cotidianamente la eternidad. Cansado del futuro, he atravesado los días, y, sin embargo, estoy atormentado por la intemperancia de no sé qué sed. Como un sabio rabioso, muerto para el mundo y desencadenado contra él, sólo invalido mis ilusiones para excitarlas mejor. Esta exasperación, en un universo imprevisible -donde empero todo se repite-, ¿no tendrá fin jamás? ¿Hasta cuando repetirse a uno mismo: "Execro esta vida que idolatro"? La nulidad de nuestros delirios hace de nosotros otros tantos dioses sometidos a una insípida fatalidad. ¿Por qué insurgirnos aún contra la simetría de este mundo cuando el mismo Caos no podría ser más que un sistema de desórdenes? Pues nuestro destino es pudrirnos con los continentes y las estrellas, pasearemos, como enfermos resignados, y hasta el final de las edades, la curiosidad por un desenlace previsto, espantoso y vano».

"La profundidad es el monopolio de quienes han sufrido."

-¿Como preferiría que lo definieran?
-No sé se puede decir cualquier cosa.

"Un libro es un suicidio diferido."

"Mi pasión por la historia se debe al gusto que siento por las catástrofes."

"Heyden-Rynsch -Mari Valeria la hija preferida de Sissi atribuye la amargura de su madre al "sentimiento de haberse equivocado respecto de tantas personas a la s que había querido". Presenta a su madre como una joven que había abordado la vida llena de esperanza pero a la que la incompresión y las decepciones la habían movido a huir del mundo e incluso a depreciarlo. ¿Subscribe usted esa opinión?.
Cioran. - No quiero minimizar sus decepciones y sus infortunios, pero no creo que desempeñaran un papel fundamental. Habría resultado igualmente decepcionada en cualesquiera circunstancias, había nacido decepcionada. Piense en los que practican la ironía y recurren a ella a cada momento
¿A qué se debe? La causa no exterior sino interna, está sin duda dentro de ellos. De lo más profundo de una persona emana la necesidad de destruír falsas ilusiones y certidumbres, factores de falso equilibrio sobre el que descansa la existencia. "La locura es es más verdadera que la vida" dijo la emperatriz y habría podido llegar a esa conclusión sin la ayuda siquiera de una decepción.
¿Por qué le gustaban tanto los bufones de Shakespeare? ¿Por qué visitaba los asilos de los locos donde quiera que fuese? Sentía una marcada pasión por todo lo extremo, por todo lo que se aparta del destino común, por todo lo que está al margen. Sabía que la locura estaba en ella y esa amenaza tal vez la halagara.
El sentimiento de su singularidad la sostenía, la llenaba, y las tragedias que cayerón sobre su familia no hicieron sino favorecer su resolución de alejarse de las personas y huir de sus deberes, con lo que ofrecio al mundo un raro ejemplo de deseción.
(...)

Heyden-Rynsch - Sissi consideraba que el amor era algo que no había que tomar en serio, era capaz de ser muy fría, incluso para con sus propios hijos, a excepción de María Valeria. ¿Como explica usted, entonces, que se tomara tan en serio el caso Pacher, aquel amorío, que se interesara hasta el punto de escribir al respecto largos poemas de amor? ¿Serian los fantasmas de una mujer frustrada?
Cioran.- Yo creo por mi parte, que era incapaz de experimentar una pasión auténtica. La ilusión que va indisolublemente unida a ésta habría sido seguramente imposible para ella. Tal vez se enamorar por juego. Con la ayuda de los años, sus relaciones con las personas se volvieron cada vez más extrañas. Buscaba a sus semejantes en otros elementos... Llamaba al Océano su "confesor" y a un árbol de Gödöllö su "confidente" "su mejor amigo", un íntimo decía, "que sabe todo lo que hay en mí y todo lo que ocurre durante el tiempo en que hemos estado separados. Y añadía: "Por lo demás, nunca dirá nada a nadie". Recuerda en más de un sentido al Rey Lear.
Detestaba a los hombres, exceptuando al pueblo humilde: pescadores, campesinos, idiotas del pueblo. Sólo estaba en su elemento durante sus cavilaciones solitarias. Me recuerda a una figura, la de una finlandesa de unos 40 años, siempre vestida de negro, con la que en mi juventud conversé a menudo en el parque del asilo de los almenados de Sibiu, en Transilvania. Hablábamos en Alemán pues no sabía ni rumano ni francés. Tenía la costumbre de pasearse sola por una alameda apartada. Allí le pregunté un día. ¿Qué puede hacer usted aquí todo el día? y contestó "Hamletizo". Es una respuesta que podría haber dado Sissi.

"Cuando pensamos en su visión de las cosas, no podemos por menos de recordar a Hamlet exaltando delante de Rosencratz y Guildenstern el esplendor del universo y de la tierra, del hombre ser único, cima de la creación y añadiendo que para él, todo eso no éra sino la quintaesencia del polvo."

Emil M. Cioran

"La idea de la muerte purifica y hace las veces de jardinero que arranca las malas hierbas de su jardín. Pero ese jardinero siempre quiere estar solo y se enfada si los curiosos miran por encima del muro. Así, yo oculto el rostro tras mi sombrilla y mi abanico para que la idea de la muerte pueda hacer apaciblemente si labor en mí." Emperatriz Isabel de Austria. Sissi.


lunes, 15 de junio de 2009

Somos una chapuza.




«El esfuerzo de utilizar las máquinas para emular el pensamiento humano siempre me ha parecido bastante estúpido. Preferiría usarlas para emular algo mejor ».
Edsger Dijkstra
(11 de mayo, 1930 - †6 de agosto, 2002) Científico de la computación de origen holandés. Recibió el Premio Turing en 1972


domingo, 14 de junio de 2009

William Blake





El árbol que mueve algunos a lágrimas de felicidad,
en la Mirada de otros no es más que un objeto Verde
que se interpone en el camino.
Algunas personas Ven la Naturaleza como algo Ridículo y Deforme,
pero para ellos no dirijo mi discurso;
y aun algunos pocos no ven en la naturaleza nada en especial.
Pero para los ojos de la persona de imaginación,
la Naturaleza es imaginación misma.
Así como un hombre es, ve.
Así como el ojo es formado, así es como sus potencias quedan establecidas.

William Blake
Carta al Dr. Trustler [23 agosto 1799]

The tree that moves some to tears of joy
Is in the Eyes of the others only a Green thing
that stands in the way.
Some See Nature all Ridicule & Deformity,
& by these I shall not regulate my proportions;
& Some Scarce see Nature al all.
But to the Eyes of the Man of Imagination,
Nature is Imagination itself.
As a man is, So he Sees.
As the Eye os formed, such are its Powers.

William Blake
Letter to Dr. Trustler [23 August 1799]

¿Qué se busca?





“Terrible tarea la de chapotear en un círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna, por decirlo escolásticamente. ¿Qué se busca? ¿Qué se busca? Repetirlo quince mil veces, como martillazos en la pared. ¿Qué se busca? ¿Qué es esa conciliación sin la cual la vida no pasa de una oscura tomada de pelo.”

Pulp



"This Is Hardcore"


You are hardcore, you make me hard.
You name the drama and I'll play the part.
It seems I saw you in some teenage wet dream.
I like your get up if you know what I mean.
I want it bad. I want it now.
Oh can't you see I'm ready now.
I've seen all the pictures,
I've studied them forever.
I wanna make a movie so let's star in it
together.
Don't make a move 'til I say, "Action."
Oh, here comes the Hardcore life.
Put your money where your mouth is tonight.
Leave your make-up on & I'll leave on the light.
Come over here babe & talk in the mic. Oh yeah I hear you now.
It's gonna be one hell of a night.
You can't be a spectator. Oh no.
You got to take these dreams & make them whole.
Oh this is Hardcore -
there is no way back for you.
Oh this is Hardcore -
this is me on top of you &
I can't believe that it took me this long. That it took me this long.

This is the eye of the storm.
It's what men in stained raincoats pay for but in here it is pure.
Yeah. This is the end of the line.
I've seen the storyline played out so many times before.
Oh that goes in there.
Then that goes in there.
Then that goes in there.
Then that goes in there. & then it's over. Oh, what a hell of a show
but what I want to know:
what exactly do you do for an encore? 'Cos this is Hardcore.



Play the imposible






Alexander Pope.




" Toda la naturaleza no es más que arte que desconoces,
Toda casualidad, dirección que no puedes ver;
Toda discordia, armonía incomprendida;
Todo mal parcial, bien universal;
Y, a pesar del orgullo,
Y a pesar del despecho de la mente errada,
Una verdad es clara,
Lo que es, es como debe ser. "

Alexander Pope ,Toda la naturaleza



Conócete a ti mismo, no supongas que hay un dios que investigar;
El estudio propio de la humanidad es el hombre.
Situado en el istmo de este estado intermedio,
Un ser de oscura sabiduría y ruda grandeza:
Con demasiado conocimiento como para alinearse con los escépticos,
Con demasida debilidad como para como convertirse en el orgullo de los estoicos,
Pende en medio del camino, dudando si actuar o descansar,
Dudando si considerarse como un Dios o como una Bestia,
Dudando si preferir su cuerpo o su mente,
Nacido sólo para morir y razonando sólo para errar;
Tan ignorante, pues tal es su razón,
si piensa demasiado poco como si lo hace con exceso:
Un caos de Pensamiento y de Pasión confundidos;
Siempre por sí sólo engañado o desengañado;
Creando a medias para elevarse a medias para caer;
Gran señor de todas las cosas, pero presa de todas ellas:
Único juez de la verdad, arrojado al error sin fin:
¡Gloria, burla y enigma del mundo!
¡Ve, criatura maravillosa! Sube donde la ciencia te guía,
Ve, mide la tierra, pesa el aire y fija las mareas;
Instruye a los planetas qué órbitas seguir,
Corrige el Tiempo y regula el Sol;
Ve, elévate con Platón hasta la empírea esfera,
Hasta el bien primero, hasta la perfección y la justicia primigenias;
O recorre el laberinto que recorrieron sus seguidores;
Y perdido el juicio clama imitando a Dios;
Igual que corren en vertiginosos círculos los sacerdotes orientales
Y giran sus cabezas para imitar al Sol.
Ve, enseña a la Eterna Sabiduría cómo gobernar,
Luego vuelve en ti y sé estúpido.

Ensayo sobre el hombre.

La arítmetica de la ayuda mutua


EXPERIMENTOS NFORMÁTICOS DEMUESTRAN QUE ES LA COOPERACIÓN, Y NO LA EXPLOTACIÓN, EL FACTOR DOMINANTE EN LA LUCHA DARWINISTA POR LA SUPERVIVENCIA.
Martin A Nowak, Robert M. May y Karl Sigmund


El principio del toma y daca impregna toda nuestra sociedad. Es más antiguo que el comercio y el trueque. Quienes viven en una misma casa, por ejemplo, participan en un incesante, y casi inconsciente, intercambio de bienes y servicios. Estos intercambios les resultan cada vez más fascinantes a los economistas. Y lo mismo les ocurre a los biólogos, quienes han recogido multitud de ejemplos similares en grupos de chimpancés y otros primates. El propio Charles Darwin tenía plena conciencia del papel de la cooperación en la evolución humana. Así escribía en el origen del hombre: "La poca fuerza y velocidad del hombre, su carencia de armas naturales, etc., quedan holgadamente compensadas por sus... cualidades sociales, que le llevan a dar y recibir ayuda de sus congéneres."
Evidentemente, una gran distancia separa estas ideas se la salvaje existencia human que el filósofo Thomas Hobbes calificaba como "solitaria, pobre, detestable, brutal y breve." No obstante, buen número de primeros seguidores de Darwin cargaron las tintas en los aspectos feroces de "la lucha por la supervivencia", hasta el punto de que el príncipe ruso Kropotkin se sintió obligado a escribir un libro para refutarles. En el apoyo mutuo, un factor de la evolución, aclamada por el Times londinense como "posiblemente el libro más importante del año" (1902), Kropotkin trazó un vasto fresco donde mostraba a la cooperación actuando entre las hordas siberianas, entre los isleños polinesios en los gremios medievales. Kropotkin era un célebre ideólogo del anarquismo, pero su incursión en la historia natural, aunque superficial, no se debía a mera afición: para alguien como él, decidido a librarse del estado, resultaba esencial demostrar que la cooperación humana no estaba impuesta por la mano férrea de la autoridad, sino que sus orígenes arraigaban en condiciones naturales.
En cierto modo, sus argumentos han tenido mucho más éxito del que Kropotkin pudo llegar a prever. Profusión de estudios de antropología y primatología indican el aplastante papel de la ayuda mutua en las primitivas sociedades de homínidos. Los textos de comportamiento animal están llenos de ejemplos de mutualismo: en el aseo, la alimentación, la enseñanza, la advertencia, la ayuda en la lucha y caza en grupo. En ecología, se atribuye un papel fundamental creciente a las asociaciones. Los biólogos encuentran ejemplos de cooperación celular en los orgánulos e incluso en las moléculas prebióticas.
Pero al mismo tiempo , todavía más paradójica resulta la ubicuidad que la cooperación parece haber alcanzado. El anarquista ruso no había sabido ver hasta qué punto está la cooperación amenazada por la explotación.
¿Qué impide que los mutualistas se tornen en parásitos? ¿Por qué habría nadie de aportar su parte del esfuerzo común, en lugar de aprovecharse del de los demás? La selección natural prima el éxito reproductor del individuo. ¿Cómo puede este mecanismo moldear un comportamiento que sea altruista, en el sentido de que beneficia a otros a expensas de la progenie propia?
Hay dos métodos de abordar está cuestión, que llevan los encabezamientos se la selección de parentesco y de ayuda recíproca. Estas nociones no son mutuamente excluyentes, aunque sí distintas. La selección de parentesco hunde sus raíces en la genética. Si un gen contribuye a asentar el éxito reproductor de parientes cercanos a su portador, está contribuyendo a promover copias de sí mismo. En el seno familiar, las buenas acciones son su propia recompensa. Mas, para que las buenas acciones hacia los congéneres no emparentados resulten rentables han de tener contrapartida. La ayuda recíproca, esto es, el intercambio de acciones altruistas en las que el beneficio es mayor que el costo, constituye en esencia el intercambio económico. Opera de un modo menos directo que la selección de parentesco y es, por tanto, más vulnerable frente a los abusos.
Dos partes pueden dar con un acuerdo mutuamente ventajoso, pero cada una podría ganar todavía más quedándose en la parte que le correspondería aportar. En la sociedad moderna, un enorme aparato jurídico y policial hace posible resistir la tentación de defraudar. Pero ¿puede funcionar el altruismo recíproco en ausencia de esas instituciones autoritarias tan despreciadas por los anarquistas de Kropotkin? Para responder a esta difícil cuestión convendrá primero considerar sistemas sencillos e idealizados.


EL DILEMA DEL PRESO.

A fin de poner de manifiesto la paradoja, Robert L. Trivers, sociobiólogo (...) tomó prestado de la teoría de los juegos un símil conocido por el dilema del preso. En la versión en que inicialmente fue concebido, a principios de los años cincuenta, se les pregunta por separado a los detenidos si el otro a cometido un delito; la dureza del castigo dependerá de que uno, ambos o ninguno delate al otro. Esta situación puede traducirse a un juego sencillo. Los dos participantes tienen únicamente que decidir si desean o no cooperar. En un ejemplo concreto del dilema de preso, si ambos optan por cooperar, cada uno recibe una recompensa de tres puntos. Si uno delata al otro y éste a aquél (no cooperan), obtienen solamente un punto cada uno. Pero si uno delata y el otro coopera, el delator recibe cinco puntos mientras que el otro no recibe nada.
¿Cooperarán? Si el primer jugador delata, el segundo, que coopera, acabará sin nada. Salta a la vista que el segundo jugador debería haber delatado. La verdad es que, aunque el primer jugador cooperase, el segundo debería delataron porque está combinación le da cinco puntos, en lugar de tres. Haga lo que haga el primero, la mejor opción del segundo es delatar. Pero el primer jugador se encuentra exactamente en la misma situación. Por tanto, ambos jugadores elegirán traicionar y recibirán un punto cada uno. ¿Por qué no cooperarían?.
Las decisiones de los detenidos ponen de relieve la diferencia entre lo mejor desde un punto de vista individual y desde el punto de vista colectivo. Este conflicto pone en entredicho prácticamente todas las formas de cooperación, entre ellas, el intercambio y el mutualismo. La recompensa de la cooperación mutua es mayor que el castigo por delación recíproca, pero la traición unilateral suscita una tentación mayor que la recompensa, dejando al cooperador explotado con un pago, por dejarse timar, todavía peor que el castigo. Esta gradación- desde la tentación, pasando por la recompensa de la cooperación hasta el "pago del pardillo"- implica que la mejor jugada consiste en defraudar siempre, sin tener en cuenta la posible jugada del adversario. La lógica conduce inexorablemente a la mutua defección.
Casi todo el mundo sienta desazón ante semejante conclusión. La verdad es que la gente sí suele cooperar, movida quizá por sentimientos de solidaridad o de generosidad. En las transacciones comerciales, la defraudación también es relativamente rara, debido, tal vez, a la presión social. Sin embargo, las reservas de esta clase no habrían se afectar a un juego que capta la vida en un sentido puramente darwinista, en el cual cada posible ganancia (sea en calorías, en apareamientos on en seguridad frente a los depredadores) queda en última instancia convertida en una moneda única: descendencia.

TORNEOS VIRTUALES.

Cabe imaginar un experimento ideal en el cual toda la población esté formada por jugadores programados. Cada uno de estos autómatas se halla firmemente emparejado a una estrategia fija, y, o bien coopera siempre, o bien defrauda siempre. Los jugadores contienden, por el sistema de liga, en un campeonato de “dilema del preso”, donde cada uno se enfrenta a todos (incluido él mismo). El pago total de cada contendiente dependerá de los jugadores a los que se enfrente, y por tanto, de la composición de la población. De todas formas, un defraudador logrará siempre más de lo que en su lugar podría ganar un cooperador. Finalizado el imaginario campeonato, los jugadores se reproducen, engendrando descendencia de su misma especie). La generación siguiente vuelve a contender en una liga de iguales características, siendo pagada con progenie y así sucesivamente. En esta caricatura de la evolución biológica, en la cual el pago es el número de descendientes y en la que las estrategias son hereditarias, el resultado final es obvio: los depredadores irán aumentando sin cesar y podrán acabar invadiendo toda la población.

Hay diversos modos de escapar a esta suerte. En muchas sociedades, unos mismos dos individuos interactúan no una sola vez, sino frecuentemente. Ahora, cada participante se lo pensará dos veces antes de defraudar, si su jugada provoca que el otro jugador le pague en la misma moneda a la primera ocasión que pueda. Por consiguiente, la estrategia correspondiente al juego reiterado puede variar en respuesta a lo ocurrido en rondas anteriores.

En contraste con el caso “a una vuelta” del dilema del preso, donde siempre es preferible defraudar, existe para la versión reiterada un sinfín de estrategias, ninguna de las cuales constituye una respuesta universalmente óptima frente a todo posible oponente. Si el jugador contrario decidiera, supongamos, cooperar siempre, lo que más nos convendría sería defraudar siempre. Pero si nuestro socio decide cooperar hasta que nosotros defraudemos y no cooperar jamás a partir de ese momento, más nos valdrá no echar a perder esta asociación: la tentación de hacer trampa en un envite y apoderarnos de cinco puntos en lugar de tres estará más que anulada por la pérdida esperada en las rondas subsiguientes, en las que no podremos ganar más que un punto.

La inexistencia de estrategia óptima es crucial. No existe una receta pura y dura para jugar al dilema reiterado del preso. El éxito de una estrategia depende de la estrategia del otro jugador, que no es conocida de antemano. Una estrategia feliz en ciertos ambientes puede fracasar estrepitosamente en otros.

Hacia finales de los años setenta, Robert Axelrod, llevó a cabo en su ordenador una serie de torneos del “dilema iterado del preso”. Los contendientes programas propuestos por sus colegas, traducían elaboradas estrategias, pero resultó que la victoria final fue para la más sencilla de las estrategias presentadas. Esta se llama “toma y daca” (tit-for-tat). Comienza cooperando; después repite siempre la jugada anterior del otro.

Vale la pena señalar que el jugador que aplique “toma y daca” jamás irá de primero en ninguna fase del juego reiterado, pues es siempre el último en defraudar. A pesar de ello, el jugador “toma y daca” puede ganar el campeonato, porque “el dilema del preso” no es un juego de suma cero: siempre es posible obtener puntos sin tener que quitárselos a otros. Merced a la transparencia de su conducta, “toma y daca” logra muchas veces persuadir a sus oponentes se que la cooperación es rentable.(...)

Siendo ganadora del campeonato “toma y daca” obtuvo en la generación siguiente mayor número de representantes que otras estrategias. Además los jugadores que habían cooperado propendieron a recibir más descendencia que quienes no lo hicieron. “Toma y daca” fue moldeando a cada generación un ambiente más proclive. Las estrategias que expoliaban sin piedad a los cooperadores solamente tuvieron éxito hasta el agotamiento de sus propios recursos.


ADVERSARIOS IMPREDECTIBLES.


Hemos realizado recientemente simulaciones computarizadas con un sistema generalizado de estrategias que fundan su próxima jugada en los resultados de la ronda anterior, en vez de basarse solamente en la anterior jugada de su adversario (como hace “toma y daca”). Una estrategia dependiente de los resultados anteriores tiene que determinar qué respuesta dará en cuatro eventualidades: tentación, recompensa, castigo o pérdida. Como cada una de éstas admite dos respuestas posibles, hay 16 tipos de posibles jugadores.

Introdujimos, además, estrategias “estocásticas” que responden a los cuatro resultados posibles modificando solamente su propensión estadística a la cooperación. Tales estrategias no están obligadas a responder siempre de igual manera ante un resultado dado. Cierto tipo de jugador estocástico podría, por ejemplo, cooperar en el 90 por ciento de las veces tras recibir la recompensa. Tal incertidumbre remeda los inevitables errores que se producen en las interacciones reales.

La inclusión de respuestas aleatorias desembocó en una enorme variedad de posibilidades. Nuestro ordenador buscó el más afortunado de estos jugadores mediante simulación de las fuerzas de la selección natural, añadiendo a cada centésima generación una pequeña dosis de estrategia nueva, seleccionada al azar. Le seguimos la pista a muchas de tales rondas de selección por mutación, no a causa de que el seguimiento de la cooperación necesitase de tantas interacciones, sino porque se esta manera podíamos poner a prueba un grandísimo número de posibles estrategias.

A pesar de la rica diversidad que mostraban estas crónicas, nos vimos invariablemente conducidos hasta ciertos resultados sencillos y claros. El primero es que el pago medio de la población puede cambiar repentinamente. De hecho el comportamiento que descubrimos constituye un paradigma de las hipótesis de la evolución biológica por equilibrios puntuales. Ocurría que, durante la mayor parte del tiempo, o bien casi todos los miembros cooperaban, o bien casi todos explotaban. Las transiciones entre estos dos regímenes son por lo general raras y abruptas, y se producen en sólo unas cuantas generaciones. Descubrimos que, al ir avanzándola simulación, los períodos de estabilidad tendían a durar más. Y se apreciaba un sesgo decidido hacia la cooperación. Cuanto más tiempo se permitía que evolucionase el sistema, mayor era la probabilidad de florecimiento de un regímen cooperativo. Pero la amenaza de un desplome súbito persistía siempre.

Las poblaciones cooperativas quedan a veces dominadas por una estrategia denominada “toma y daca generosa”, variante que en ocasiones ofrece cooperación en respuesta a la defección del otro. Pero era mucho más frecuente que acabase por reinar una estrategia de “Pavlov”, debida a los matemáticos David P. Kraines y Vivian Kraines.

Tras disfrutar de la recompensa por cooperación mutua, el jugador “pavloviano” repite su jugada cooperativa anterior. Análogamente, si sale bien librado de una defección unilateral por su parte, vuelve a repetir esta última jugada. Pero una vez castigado con la defección del otro, Pavlov opta por no cooperar. Y cuando recibe el “pago del timado” por haber cooperado unilateralmente, reacciona con la defección. En breve, la regla de Pavlov manda atenerse a la jugada anterior si le reportó una ganancia elevada (la recompensa o la de la tentación) y cambiarla si la remuneración fue baja (el castigo o el pago por dejarse timar).

Este principio de “ganar-seguir-perder-cambiar” parece funcionar bien en muchas otras situaciones. Es tenida por fundamental en psicología animal: las ratas se muestran dispuestas a repetir acciones que les reportan recompensa, mientras que tienden a abandonar conductas de consecuencias dolorosas. Esta misma burda aplicación del método de “palo caramelo” está implícita en casi todos los métodos de educación infantil.

En el caso del dilema reiterado de preso, la represalia tras haber sido explotado suele ser tenida como prueba de comportamiento similar al “toma y daca”, pero es igualmente válida para jugadores que se atienen a Pavlov. Una sociedad de estrategas pavlovianos es muy estable frente a errores. Una defección cometida por error entre dos miembros conduce a una ronda de defección mutua y vuelve después a la cooperación. Pero enfrentando a un jugador que no devuelve el golpe, el jugador Pavlov proseguirá con la defección. Este comportamiento hace difícil que los cooperadores a ultranza lleguen a encontrar asidero en la comunidad. Por contra , una sociedad de “toma y daca” generoso no discriminar a los cooperadores incondicionales. Esta benevolencia resulta onerosa a la larga, porque los jugadores que no toman represalias pueden difundirse por la población y, al consentir que los explotadores medren, acaban socavando la cooperación.

Aunque Pavlov constituye una estrategia adecuada para impedir que los explotadores invadan una sociedad cooperativa, se desenvuelve mal entre no-cooperadores. Enfrentando a la defección permanente, por ejemplo, intenta reanudar a la cooperación en una de cada dos jugadas. En los torneos de Axelrod, Pavlov se hubiera clasificada hacia la cola de la tabla. Las ventajas de Pavlov solamente resultan visibles después de que otras estrategias menos tolerantes hayan abierto el camino y guiado a la cooperación lejos de la defección.


COOPERACIÓN INNATA.


Podemos concluir sin temor que la aparición y la persistencia del comportamiento cooperativo no son en modo alguno inverosímiles, siempre y cuando los participantes se encuentren repetidamente, se reconozcan unos a otros y recuerden los resultados de pasadas interacciones. Estas circunstancias se dan de forma obvia en la vida familiar o profesional, pero en el mundo de los seres vivos, mucho más amplio, dichos requisitos exigen elevado refinamiento. A pesar de ello, observamos la cooperación incluso entre organismos sencillos carentes de se tales facultades. Además, las estrategias mencionadas sólo funcionarán se las ventajas de futuros encuentros no sufren excesivo descuento al compararlos con las ganancias del presente. Lo mismo que antes, esta expectativa puede parecer razonable para muchas de las actividades que desarrollan los humanos; ahora bien, para la mayoría de los organismos más sencillos, los pagos aplazados en forma de ventaja reproductiva en el futuro pueden contar muy poco: si la vida es breve e imprevisible, la presión evolutiva para efectuar inversiones a largo plazo es escasa.

Mas, ¿que decir de criaturas, como es el caso de muchos invertebrados, que parecen exhibir formas de cooperación recíproca, a pesar incluso de que con frecuencia son incapaces se reconocer a jugadores individuales o recordar sus acciones? ¿Y qué sucede si los pagos futuros sufren fuertes descuentos? ¿Como es posible establecer y mantener en estas circunstancias relaciones altruistas?. Una posible solución es que estos jugadores encuentren una colección fija de congéneres participantes y se se aseguren se que el juego se desarrolle en gran medida con ellos. Esta selectividad será, en general difícil de alcazar. Pero existe una circunstancia en la que no sólo es fácil, sino automática: si los jugadores ocupan puestos fijos y solamente interactúan con los vecinos cercanos, no habrá necesidad de reconocer y recordar, porque los otros jugadores están determinados por su situación espacial. Aunque en muchas de nuestras simulaciones los jugadores encuentran siempre una muestra representativa de la población, también hemos examinado supuestos específicos en los que cada jugador interactúa sólo con unos cuantos vecinos de un cuadriculado bidimensional. Estos “juegos espaciales” son muy recientes y confieren al dilema del preso un giro totalmente nuevo.


ANCLADOS EN PLANILANDIA.


No debería causar sorpresa que la cooperación resulte más fácil de sostener en una población sedentaria: los defraudadores pueden medrar entre la multitud anónima; entre vecinos, en cambio, es frecuente la ayuda mutua. Esta idea está suficientemente clara. Pero en muchos casos, las interacciones estructuradas por el territorio promueven la cooperación, a pesar incluso se que no sean de esperar encuentros posteriores; favorece la cooperación incluso en partidas de una sola vuelta del “dilema del preso” donde en apariencia no hay tal esperanza.

Fijémonos en una versión del torneo especialmente estricta, en la que cada miembro de la población reside en una casilla de una especie de tablero de ajedrez de gran tamaño. Cada jugador es, ora cooperador puro, ora defraudador, y solamente interactúa con sus ocho vecinos inmediatos, jugando con cada uno una partida. En la generación siguiente, la casilla es heredada por quien haya totalizado máxima puntuación.

Un cooperador solitario será expoliado por los abusones que le rodean y sucumbirá. En cambio, es concebible que cuatro cooperadores, apiñados en formando un cuadrado, logran conservar sus posiciones, porque cada uno interactúa con tres cooperadores: un defraudador situado en la periferia: sólo puede alcanzar o abusar se dos como máximo. Si la bonificación por defraudar no es demasiado grande, los apiñamientos de cooperadores irán creciendo. Recíprocamente, los defraudadores solitaros también prosperarán, porque estarán rodeados por cooperadores a los que explotar. Pero al difundirse, los defraudadores son rodeados por sus congéneres y ven reducida su remuneración.

La evolución real de tales sistemas espaciales, depende del importe de los pagos. Ciertamente es posible que los cooperadores queden barridos del tablero. Pero es frecuente que encontremos una variedad de mosaicos que van evolucionando, en los que sobreviven ambas estructuras. Las mescolanzas de cooperadores y defraudadores puros pueden coexistir indefinidamente en proporciones fluctuantes, pero la composición media se la población a largo plazo es predecible. Esta conclusión es de una robustez notable. Subsiste en sus rasgos esenciales, tomando otras configuraciones e incluso para formaciones irregulares o aleatorias. Lo que importa es que ningun jugador haya de interactuar con excesivo número de vecinos.

Pese a su sencillez, las reglas de estos juegos espaciales definen dinámicas de mareante complejidad. Dan lugar a motivos erráticos por el tablero, que van recuperando periódicamente sus formas originales. Pueden también exhibir configuraciones que crezcan sin límite. Algunas de estas peculiaridades se asemejan a los resultados del juego “Vida”, de John Horton Conway, un sistema para construir mediante reglas sencillas motivos espaciales evolutivos que remedan organismos regenerativos. Puede muy bien ocurrir que los resultados generados por cualquiera de nuestras versiones espaciales del “dilema del preso”- trátese de configuraciones irregulares o simétricas alfombras persas- sean intrínsecamente impredecibles y caóticas, en el sentido de que ningún algoritmo puede predecir qué ocurrirá. Tal vez matemáticos más perspicaces alcancen a idear formas de determinar las configuraciones futuras. Nosotros nos conformamos con observar el despliegue de los arabescos.


ASÍ ES LA VIDA.


A lo largo de la vida, la cooperación entre pequeñas unidades desembocó en la aparición de estructuras más complejas, como, por ejemplo, la aparición de seres multicelulares a partir de organismos unicelulares. En este sentido la cooperación resulta tan esencial para la evolución como la competencia.

Las estructuras espaciales actúan, en particular, protegiendo la diversidad. Permiten que cooperadores y defraudadores coexistan unos al lado de otros. En un contexto diferente aunque relacionado, configuraciones espaciales similares permiten la supervivencia conjunta de poblaciones de huéspedes y parásitos, de presas y depredadores, a pesar de la inestabilidad intrínseca se sus interacciones.

Las estrategias cooperativas de este jaez pudieron haber sido cruciales para la evolución prebiótica, que en opinión de muchos imvestigadores tal vez aconteciera sobre superficies y no en disoluciones bien agitadas. La catálisis de la replicación de una molécula constituye una forma de ayuda mutua; en consecuencia, una cadena de catalizadores, en la que cada eslabón ejerce realimentación sobre sí mismo, hubiera constituido el más temprano ejemplo de mutualismo.

Las reacciones químicas cooperativas hubieran sido vulnerables ante mutantes moleculares “tramposos” que tomasen para sí más ayuda catalítica de la que dieran. Se pensaba que tales dificultades zanjaban muchas ideas sobre evolución prebiótica basadas en cadenas cooperativas, pero Maaten C. Boerlijst y Pauline Hoegeweg, de la universidad de Utrecht, han demostrado hace poco, meediante simulaciones informáticas, que estructuras espaciales auto generadas, afines a las que nosotros hemos ideado, pueden poner coto a la difusión de moléculas parásitas destructivas.

Nuestrod modelos por burdos que sean, ilustran el mecanismo verosímil en virtud del cual pudo surgir la cooperación y mantenerse en sistemas biológicos reales. Cabe diseñar refinadas criaturas que incentiven la cooperación por repetidas interacciones entre individuos capaces de reconocerse y recordarse unos a otros. En los organismos más sencillos, sin embargo la cooperación persiste, posiblemente merced a estructuras espaciales auto-organizadas y generadas a través de interacciones con vecinos inmediatos de una cierta disposición espacial fija. Parece que en curso de la evolución ha habido abundante ocasión para que la cooperación viniera en ayuda de todas las cosas, desde los humanos hasta las moléculas. En cierto sentido, la cooperación pudiera ser más antigua que la vida misma.


Investigación y ciencia, agosto, 1995.