domingo, 31 de enero de 2010

She and He






s(he) be(lie)ve(d)






La gloria solitaria



De niño, vi a Miles Davis en Barcelona tocar la trompeta en el sagrado Palau de la Música Catalana, templo provinciano del jazz. Con su actuación se armó un gran escándalo. Aquel músico -dijo la gran mayoría de aficionados de Barcelona al jazz- le daba la espalda al público, les mostraba el culo y tocaba como si quisiera esconderse o hubiera sido asesinado por su propia trompeta. Yo en aquellos tiempos preferí pensar que en realidad Davis no había mostrado el culo a nadie y simplemente se había girado para poder quedarse a solas consigo mismo y así tocar mejor, más libre; había seguramente Davis descubierto la extraordinaria calidad de sonido que se daba en aquella sala y sospechaba que, tocando hacia el fondo y en lo más hondo del escenario -por no decir con la mirada puesta debajo del escenario-, podía concentrarse mejor en su música. No advertí más que esto, no quise ver otra cosa en la actuación de Davis y creo que ya da igual lo que viera o quisiera ver ese día, pues hoy lo que esencialmente recuerdo de aquella actuación de Miles Davis es que con ella entré por primera vez en contacto con ciertos problemas que la exasperante sociedad del espectáculo les crea a algunos artistas. Aquella actuación hoy la recuerdo esencialmente por esto y también porque, a la larga, acabó indirectamente influyendo en el segundo libro que escribí: una breve novela hecha con la intención de dar la espalda al público y con la intención de acabar con el lector, de asesinarlo directamente.
Esto me lleva a recordar que de niño, a Thomas Bernhard le gustaba hacerse el muerto, como si le hubiera asesinado el libro que estaba leyendo. Le encantaba aterrorizar a su madre. Luego, escribió mucho para el teatro y, en cierto modo, trató de organizar su vida (y su muerte) como obras de arte interpretativo. Lo cuenta Don DeLillo en Contrapunto, donde también nos habla del pianista Glenn Gould, otra alma solitaria, como Bernhard. A Glenn Gould la idea de comer, por ejemplo, le llenaba de espanto. Y aún más la idea de comer con gente, de verse atrapado, de tener que hablar, de tener que tratar con otras personas.
Thomas Bernhard dijo de Glenn Gould que un día se atrincheró en su casa, y que eso lo estuvo haciendo en realidad desde siempre. Gould y Bernhard compartieron el deseo de blindarse frente al mundo. Ambos fueron fanáticos natos de las barricadas, fanáticos de esos dos juegos iniciáticos que tantos de nosotros hemos practicado en la infancia y que en el fondo son juegos íntimamente relacionados: uno, el de encontrar un placer especial en esconderse; el otro, el de hacerse directamente el muerto, que era un juego que de niños llevábamos incluso al mundo exterior, hasta esas playas de nuestros eternos veraneos, donde -con susto de nuestros inocentes padres- flotábamos cadáveres en la superficie del mar.
Es más que probable que el placer de esconderse no residiera en ser al final descubiertos, sino en el hecho mismo de estar escondidos debajo de esa gran cama, por ejemplo, que había en la habitación prohibida del caserón de nuestra abuela; un cuarto al que nuestros incautos compañeros de juego no se atrevían a entrar, hasta que finalmente, pasado un largo tiempo, los muy cabrones entraban y, al descubrirnos, rompían el hechizo incomparable de haber estado solos debajo de la gran cama y, de alguna forma, de haber estado muertos.
De esta excitación infantil, nos dice Giorgio Agamben en su ensayo Genius (incluido en su gran libro Profanaciones), proviene tanto la voluptuosidad con que Robert Walser asegura las condiciones de su ilegibilidad (los microgramas) como el obstinado deseo de Walter Benjamin de no ser reconocido. Para Agamben, placer e invisibilidad son los guardianes de esa gloria solitaria, que su cueva ha revelado un día al niño: "Porque el poeta celebra su triunfo en el no-reconocimiento, como el niño que se descubre temblando genius loci desde su escondite".
Hablar, por cierto, del genius loci, hablar del espíritu del lugar, nos permite siempre pensar en una fascinante presencia ultraterrena, invisible y al mismo tiempo tangible. Porque Genius -como escribe Agamben- es nuestro dios íntimo y personal, pero es también lo más impersonal que hay en nosotros, la personalización de aquello que, en nosotros, nos supera y excede. Hay importantes diferencias entre nuestro Yo y nuestro Genius. Éste va con nosotros, es cierto, pero pertenece a nuestra vida sólo en la medida en que no nos pertenece, pues hay que saber que todo intento de apropiarnos de nuestro propio genio, de nuestro espíritu individual, de constreñirlo a firmar en nuestro nombre, está necesariamente destinado al fracaso. Así lo supieron ver algunos artistas a los que tenemos por genios cuando en realidad su genio tan sólo les acompañaba con pequeños y contados destellos en la nieve; sólo les acompañaba, no eran ellos mismos. A fin de cuentas, está ahí esa sospecha de que no somos autores de nada si no estamos ausentes (escondidos) o muertos. Así es como seguramente acabaron viendo las cosas gente como Bernhard, Gould, Robert Walser, Walter Benjamin, por ejemplo.
El genio personal que hay en todo niño se esconde por el placer del acto mismo de esconderse, del mismo modo que el autor de una verdadera obra literaria escribe esa obra por el puro placer de escribirla y todo lo demás -el reconocimiento, la gloria, etcétera- le parece inmensamente superficial, accesorio y encima contrario a sus propios intereses y a los de la libertad de su duende personal.
El verdadero triunfo, aquel "prestigio propio" del que un día hablara Juan Benet, la verdadera y sublime gloria solitaria estribarían pues en no ser descubierto en el escondite, no ser reconocido. Después de todo, ya hace años que surgió la pregunta entre nosotros y muchos de mi generación nos hicimos circunspecto eco de ella. Hablo de cuando nos preguntábamos, casi obsesivamente, qué era exactamente un autor.
Tal vez ser un autor sea hacerse el muerto, situarse en el lugar del difunto, y no perder de vista ciertas perspectivas que abrieron pensadores como Foucault, para quien lo que la escritura pone en cuestión no es tanto la expresión de un sujeto que escribe cuanto la apertura de un espacio en el que el sujeto que escribe no cesa de desaparecer: "La huella del autor está sólo en la singularidad de su ausencia; al escritor le es asignado el papel del muerto en el juego de la escritura".
Al hacerse el muerto, Thomas Bernhard no hacía más que prepararse para un día ocupar el lugar mortal del autor. "Me llamo Erik Satie como todo el mundo", decía Satie. Con esta frase, tal vez quería decir que no se trata exactamente de que el autor esté muerto, sino que en tanto autor ocupa el lugar del muerto, marca sus propias huellas en un lugar vacío.
Sabemos que también a Thelonious Monk le gustaba de niño esconderse y simularse cadáver. Este gran artista del jazz fue tanto o más adicto a la gloria solitaria que Thomas Bernhard o Glenn Gould, las otras dos almas radi-calmente solitarias que reúne DeLillo en Contrapunto, breve ensayo que relaciona sutilmente el mundo de estos adictos a la soledad, de estos grandes artistas del aislamiento, tempranos odiadores de la sociedad del espectáculo. Ahí está Glenn Gould, que, ante la incomodidad que sentía cuando estaba ante un público cualquiera, se refugió en la tecnología y el estudio de grabación buscando un clima de anonimato. Y ahí está también Thomas Bernhard, aislado en su mundo de literatura pura y dura. Y Thelonious Monk, que se retiró misteriosamente y no volvió a actuar en los seis años que transcurrieron hasta su muerte en 1982.
Un microcosmos de soledades vinculadas, con sus tumbas y sus respectivos misterios, aspirando todos a ser Erik Satie y disolverse en el anonimato, que es el espíritu del lugar, el espíritu del mundo entero. Tanto Bernhard como Satie, Monk o Gould necesitaron de la más aleatoria y sublime de las brumas misántropas para perfeccionar su arte de la soledad radical. Nos recuerdan a Julien Gracq diciendo: "El escritor no tiene nada que esperar de los demás. Créame, ¡sólo escribe para él!".
No olvidemos que de la mente humana en condición de aislamiento ha nacido, por ejemplo, el sujeto moderno. Montaigne aislado en su torre cercana a Burdeos. Y Descartes en su habitación caldeada de la ciudad alemana de Ulm. Sin embargo, como explica DeLillo, el solitario radical fue en culturas más antiguas una figura maligna, pues se creía que ponía en peligro el bienestar del grupo. Pero a ese solitario le conocemos hoy perfectamente, "le conocemos porque nos lo encontramos en nuestro propio interior, y en los demás. Vive en contrapunto, figura apenas visible en la distancia. Es ése quien es, en su soledad perdurable".
Soledades perdurables de grandes artistas que se atrincheraron frente al mundo y la sociedad del espectáculo. No es fácil tratar con el público que te abraza y te odia al mismo tiempo. Basta ver la asfixia a la que llegó Bob Dylan y que tan nítidamente se explica en No direction home, la película de Martin Scorsese. "Yo sí que me voy a ir", dice Dylan cuando el público le chantajea y le amenaza con irse si insiste en no repetir sus fórmulas de éxito.
Siempre un verdadero artista es un solitario de sí mismo. Que después llegue al público es otro asunto. El aislamiento es muy necesario para crear. "El aislamiento es un componente indispensable de la felicidad humana", solía comentar Glenn Gould. ¿Y qué decir de Monk? Se quedó inmóvil ante el piano en un club de Boston, presionando las teclas, sin sonido, durante tanto tiempo que, al final, sus seguidores abandonaron el escenario. Estaba oyendo algo que ellos no oían.
Solitarios de gran coraje, ciertos genios atrincherados me han recordado esos deseos en Kafka de ser como un piel roja, siempre a caballo, pero sin ver ya la cabeza del caballo, a galope desenfrenado. Solitarios de sí mismos, los artistas de los que habla DeLillo terminaron siendo todos muy esquivos y apartándose. Thelonious Monk, por ejemplo, me trae el recuerdo de la gran cama de la habitación prohibida de mi abuela. Y es que, antes de aislarse ya para siempre, Monk pasó un buen tiempo durmiendo debajo del escenario en el que tocaba todas las noches. Esa actitud siempre me ha parecido el comienzo del fin de la vida social de Monk y me lleva a veces a imaginar a Miles Davis durmiendo debajo del escenario del Palau de la Música Catalana.
Esconderse era el destino de todos esos amantes de la gloria solitaria, todos esos artistas que acabaron necesitando el aislamiento radical. Todos ellos, un buen día, se fueron. En dirección a un horizonte helado. Thomas Bernhard fue enterrado en secreto, en Viena, una hora antes de lo previsto, para garantizar la intimidad del acto. Y en la tumba donde yace Glenn Gould están grabadas sobre el duro granito las tres primeras notas del tema de las Variaciones Goldberg. Las tumbas de esos artistas son hoy en día sepulcros metafóricamente conectados, tumbas en las que ellos pueden ya descansar tranquilos, como si estuvieran debajo de sus antiguos y fastidiosos escenarios. En cierta forma, sus imaginarios ataúdes recuerdan a esa roulotte negra, a ese oscuro coche funerario con el que Raymond Roussel viajaba por todo el mundo y en el que a veces dormía debajo de su escritorio, tal vez feliz de haber encontrado el mortal sitio del autor, y de paso el verdadero espíritu del lugar.
Con gran arte, Don DeLillo teje a la perfección en Contrapunto las historias de unas soledades radicales que nos dejan helados y que al mismo tiempo podríamos, por la valentía empleada, considerar soledades de granito. Para esa perfección utiliza incluso frases crípticas: "El artista, adicto a la soledad, vive al borde de un mundo de hielo y de meditación invernal".
"Sucede sin embargo que es verano", solía decir Monk cuando nevaba en su ciudad natal. Y eso -también tan críptico y, además, tan extraño- curiosamente parece aclararlo todo. Como la nieve cuando, aislada en el paisaje, con los destellos propios de su enigmática genialidad, logra en su radical soledad resplandecer como nunca.

Enrique Vila-Matas, Exploradores del abismo.
 





Todo queda lejos




Vivo en un país tan grande que todo queda lejos...
La educación,
La comida,
La vivienda.


Tan extenso es mi país
que la justicia no alcanza para todos.

Lina Zerón


El otro de los soy yo










"Yo antes (y aquí entre nososotros, yo no tan antes) quería ser los otros para conocer lo que no era yo. Entonces entendí que yo ya había sido los otros y que eso era fácil. Mi experiencia más grande sería ser el otro de los otros: el otro de los soy yo."


Clarice Lispector



Sentido





“El tiempo es el horizonte dentro del cual toda la realidad adquiere sentido”
Martin Heidegger




Hire bila nabilen



Hire bila
desio asezinen zuloan,
hire bila
gau eriaren lantxurdan,
hire bila nabilen
amore emateko amorratzen,
hire bila
neure burua galduta
Nik nahiago niken bai
ez ezagutu izana,
hire bila nabilen
aurkitzeko beldurrez,
hire bila


Eneagrama



El Eneagrama de la Personalidad, normalmente conocido simplemente como Eneagrama, es una aplicación del Eneagrama del Cuarto Camino. El sistema del Eneagrama describe nueve tipos de personalidad distintos y sus interrelaciones, asociadas a esta figura.
El Eneagrama es entendido y enseñado, principalmente, como una tipología de personalidad,[1] el Eneagrama de la Personalidad también se enseña como método para desarrollar estados superiores del ser, la esencia e iluminación.[2] Cada tipo de personalidad asociada al Eneagrama representa un mapa de características que denotan patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento. Uno de los propósitos del Eneagrama es aprender sobre el tipo de uno mismo y los patrones y hábitos asociados a ese tipo con el fin de autocomprenderse y autodesarrollarse.[3]
Los partidarios de esta teoría creen que cada tipo de personalidad del Eneagrama está basado en un patrón de a dónde se dirige la atención. Creen que aprendiendo sobre el tipo de cosas a las que uno atiende y dedica energía habitualmente, uno puede observarse a si mismo de forma más precisa y desarrollar más conocimiento sobre uno mismo, y que mejorando dicho conocimiento con la ayuda del Eneagrama, uno puede ejercer mayor elección sobre el propio comportamiento en lugar de entrar en patrones de pensamiento, emoción y comportamiento de forma automática, rutinaria e inconsciente. (Wikipedia



Partes 1, 2 y 3.

Diploma



"Es inevitable -dijo Paul-. Cuando a uno lo nombran asno,
empieza a portarse como un asno."




Se sentaron frente a frente y Paul ardía en deseos de hablar se la carta que había  recibido del Oso, pero como era bien educado dijo antes:

- Te oí esta mañana. Al actor ese lo hiciste correr como un conejo.
- Sí -Dijo Bernard-. Seguramente se me fue la mano. Pero estaba de un humor horrible Ayer recibí una visita que no olvidaré. Vino a verme un desconocido. Una cabeza más alto que yo y con una barriga enorme. Se presentó, me hizo una sonrisa peligrosamente amable y me dijo: "tengo el honor de darle este diploma"; después me entregó un gran tubo de cartón e insistió en que lo abriera en su presencia. Había un diploma. De colores. Con letra preciosa. Ponía: Bernard Bertrand ha sido nombrado asno total.
-¿Qué? -se echó a reír Paul pero enseguida se contuvo al ver la cara seria e inmóvil de Bernard, en la que no se advertía la menor huella de diversión.
- Sí -repitió con voz tétrica Bernard-. He sido nombrado asno total.
- ¿Y quién te nombró? ¿Menciona el nombre de alguna organización?
- No. Sólo una firma ilegible.
Bernad volvió a describir varias veces lo que había pasado y luego añadió:
- Al principio no podía creer lo que veían mis ojos. Tenía la sensación de que había sido víctima de un atentado, tenía ganas de gritar y de llamar a la policía. Pero después me di cuenta de que no podía hacer nada. El tipo aquel sonrió y me dió la mano: "Permítame que le felicite", dijo y yo estaba tan confundido que la estreché.
- ¿Tú le diste la mano? ¿De verdad le diste las gracias? -dijo Paul y apenas podía ya contener la risa.
- Cuando comprendí que no podía meter en la cárcel a aquel tipo, quise demostrar sangre fría y me comporté como si todo lo que estaba pasando fuese completamente normal y no me afectase en lo más mínimo.
- Es inevitable -dijo Paul-. Cuando a uno lo nombran asno, empieza a portarse como un asno.
- Desgraciadamente es así -dijo Bernard-.
- ¿Y no sabes quíen era? ¡Se te habrá presentado al llegar!
- Estaba tan excitado que me olvidé inmediatamente el nombre.
Paul no pudo evitar reírse de nuevo.
- Ya lo sé, tú dirás que es una broma y por supuesto que tienes razón -dijo Bernard-, pero eso no me sirve de nada. Pienso en ello desde entonces y no puedo pensar en otra cosa.

Milan Kundera, La inmortalidad.


Bada behin



Bazen behin
eguneroko behin bat
behin luze amaigabe bat
bada behin bat
behin guztien abiapuntua
betirako den behin bat
zulo bat
zintzilikatzeko
eta paretaren kontra
bazen behinak entzuten
behinik behin
hiltzeko.

Liese



sábado, 30 de enero de 2010

Ella no era de aquí…



No la vi más que dos veces. Es poco. Pero lo extraordinario no se mide en términos de tiempo. Fui conquistado de entrada por su aire de ausencia y de extrañamiento, sus susurros (no hablaba), sus gestos inseguros, sus miradas que no se adherían a los seres ni a las cosas, su aspecto de espectro encantador. “¿Quién es usted? ¿De dónde viene?”, eran las preguntas que deseaba uno hacerle a bocajarro. Mas ella no hubiera podido responder: hasta ese punto se confundía con su misterio o le repugnaba traicionarlo. Nadie sabrá nunca cómo lograba respirar, a causa de qué extravío cedía el prestigio del aliento, ni qué es lo que buscaba entre nosotros. Lo único cierto es que ella no era de aquí y que compartía nuestra degradación únicamente por urbanidad o curiosidad mórbida. Sólo los ángeles y los incurables pueden inspirar un sentimiento análogo al que se experimentaba en su presencia. Fascinación, malestar sobrenatural.

En el mismo instante en el que la vi por primera vez, me enamoré de su timidez, una timidez única, inolvidable, que le daba la apariencia de una vestal agotada al servicio de un dios clandestino, o de una mística devastada por la nostalgia o el abuso del éxtasis, definitivamente incapaz de volver a las evidencias.

Abrumada de bienes, colmada socialmente, parecía sin embargo destituida de todo, en el umbral de una mendicidad ideal, consagrada a murmurar su indigencia en el seno de lo imperceptible. De hecho, ¿qué podía poseer o proferir cuando el silencio le servía de alma y la perplejidad de Universo? ¿No evocaba acaso esas criaturas de luz lunar de las que habla Rozanov? Cuanto más se pensaba en ella, menos propenso se era a considerarla según los gustos y los puntos de visto de la época. Un género inactual de maldición pesaba sobre ella. Por fortuna, hasta su encanto formaba parte del pesado. Debió haber nacido en otro lugar o en otro siglo, en medio de las landas de Haworth, en la niebla y la desolación, al lado de las hermanas Brönte…

Quien supiera descifrar los rostros podría haber leído fácilmente en el suyo que no estaba condenada a durar, que la pesadilla de los años le sería ahorrada. Parecía, viva, tan poco cómplice de la vida, que uno no podía mirarla sin pensar que nunca más la volvería a ver. El adiós era la ley de su naturaleza, el signo de su predestinación y de su paso por la Tierra; de ahí que lo utilizase como un nimbo, en absoluto por indiscreción, sino por solidaridad con lo invisible.

 Emil Mihai Cioran, Ejercicios de Admiración y otros textos.




El Grito





"Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza."

Edvard Munch, en su diario hacia 1892.



Partes 1, 2, 3, 4 y 5

(La vida privada de las obras maestras, El Grito)  


viernes, 29 de enero de 2010

Acaricialo





"Describe un círculo, después acaricialo y se convertirá en un círculo vicioso."

Eugène Ionesco



Contracartel





jueves, 28 de enero de 2010

José Saramago



"La profunda, la intrínseca maldad de Dios, está en la biblia."

José Saramago

"Como todo, las palabras tienen sus qués, sus cómos y sus porqués. Algunas, solemnes, nos interpelan como aire ponposo, dándose importancia, como si estuviesen destinadas a grandes cosas y, ya se verá más tarde, no son nada más que una brisa leve que no conseguiría mover un aspa de molino, otras, de las más comunes, de las habituales, de las de todos los días, acabarán teniendo consecuencias que nadie se atrevería a pronosticar, no habían nacido para eso y, sin embargo, sacudieron el mundo."

"Lo lógico, lo natural, lo simplemente humano hubiera sido que abraham mandara al señor a la mierda, pero no fue así."

"Vale más tarde que nunca, respondió el ángel con fatuidad, como si acabara de enunciar una verdad primera, Te equivocas, nunca no es lo contrario de tarde, lo contrario de tarde es demasiado tarde, le respondió caín."

" Lot entró en el pueblo cuando el sol estaba naciendo. El señor hizo entonces caer azufre y fuego sobre sodoma y gomorra, destruyó ambas ciudades hasta los cimientos, así como toda la región, con todos sus habitantes y vegetación. Se mirase donde se mirase, sólo se veían ruinas, cenizas y cuerpos carbonizados. En cuanto a la mujer de lot, ésta miró atrás desobedeciendo la orden recibida y quedó transformada en una estatua de sal. Hasta hoy nadie ha conseguido comprender por qué fue castigada de esa manera, cuando es tan natural que queramos saber qué pasa a nuestras espaldas. Es posible que el señor hubiera querido escarmentar la curiosidad como si se tratase de un pecado mortal, pero eso tampoco va en abono de su inteligencia."
 
"Los soldados de josué prendieron fuego a la ciudad y quemaron todo lo que había en ella, con excepción de la plata, el oro, el bronce y el hierro, como es de costumbre, pasaron a engrosar el tesoro del señor. Fue entonces cuando josué lanzó la siguiente amenaza, Maldito sea quien intente reconstruir la ciudad de jericó, se le muera el hijo mayor a quien ponga los cimientos y el más joven a quien levante las puertas. En aquella época las maldiciones eran obras maestras de la literatura, tanto por la fuerza de la intención como por la expresión formal en la que se condensaban, de no haber sido josué la crudelísima persona que fue, hoy hasta podríamos tomarlo como un modelo estilístico, por lo menos en el importante capítulo retórico de los juramentos y maldiciones, tan poco frecuentados por la modernidad."

"Qué extraña idea de lo justo parece tener el señor, La idea de quien no tiene la menor noción de lo que podría ser una justicia humana."

Fragmentos del libro, Caín.

"Uno no se deja cambiar uno se encuentra cambiado"

 

Entrevista en noches como esta, partes 1, 2 y 3.

 

 

Lonely is the word



It's a long way to nowhere
and I'm leaving very soon
On the way we pass so close
to the back side of the moon
Hey join the traveler if you got nowhere to go
Hang your head and take my hand
it's the only road I know

Oh! Lonely is the word, yeah yeah yeah!

I've been higher than stardust
I've been seen upon the sun
I used to count in millions then
but now I only count in one
come on, join the traveler
if you got nowhere to go
Hang your head and take my hand
it's the only road I know

Yeah, Lonely is the word
got to be the saddest song I ever heard

Yeah, Lonely is the name
Maybe life's a loosing game...


miércoles, 27 de enero de 2010

Obviedad






"Lo que es un caballo resulta obvio para todo el mundo."
(Definición de caballo en la primera enciclopedia polaca.)



The paradox of choice II



"Somos libres; libres como las barcas
perdidas en el mar"


martes, 26 de enero de 2010

La inmortalidad




"Aquella señora podía tener sesenta, sesenta y cinco años. (...)Pasó junto al instructor y cuando estaba a unos tres o cuatro pasos de distancia volvió hacia él la cabeza, sonrió, e hizo con el brazo un gesto de despedida. En ese momento se me encogió el corazón! Aquella sonrisa y aquel gesto pertenecían a una mujer de veinte años! Su brazo se elevó en el aire con encantadora ligereza. Era como si lanzara al aire un balón de colores para jugar con su amante. Aquella sonrisa y aquel gesto tenían encanto y elegancia, mientras que el rostro y el cuerpo ya no tenían encanto alguno. Era el encanto del gesto, ahogado en la falta de encanto del cuerpo. Pero aquella mujer, aunque naturalmente tenía que saber que ya no era hermosa, lo había olvidado en aquel momento. Con cierta parte de nuestro ser vivimos todos fuera del tiempo. Puede que sólo en circunstancias excepcionales seamos conscientes de nuestra edad y que la mayor parte del tiempo carezcamos de edad. En cualquier caso, cuando se volvió, sonrió y le hizo un gesto de despedida al joven instructor (que no pudo contenerse y se echó a reír), no sabía su edad. Una especie de esencia de su encanto, independiente del tiempo, quedó durante un segundo al descubierto con aquel gesto y me deslumbró. Estaba extrañamente impresionado. Y me vino a la cabeza la palabra Agnes.
Agnes. Nunca he conocido a una mujer que se llamara así."

"Cuando era pequeña el padre le enseñó a jugar al ajedrez. Le había llamado la atención un movimiento que recibe el nombre de enroque: el jugador cambia en una sola jugada la posición de dos figuras: pone la torre junto al rey y desplaza al rey hacia la esquina, al lado del sitio que ocupaba la torre. Aquel movimiento le había gustado: el enemigo concentra todo su esfuerzo en amenazar al rey y éste de pronto desaparece ante sus ojos; se va a vivir a otra parte. Soñaba toda su vida con ese movimiento y soñaba con él tanto más cuanto más cansada estaba."

"Cuando Agnes era una niña y salía a pasear con su padre, le había preguntado una vez si creía en Dios. El padre le había respondido: "Creo en le computadora del Creador". Aquella respuesta había sido tan extraña que la niña la guardo en su memoria. Lo extraño no era sólo la palabra computadora, sino también la palabra creador: ¿Pero como puede el hombre hablar con un ordenador? Por eso le pregunto al padre si rezaba. El le dijo: "Eso es como si le rezases a Edison cuando deja de alumbrar una lámpara".


"Agnes se acodó de la desconocida que poco antes les había comunicado a todas que odiaba la ducha caliente. Había ido para poder darles a conocer a todas las mujeres presentes que: 1) le gusta el calor cuando está en la sauna, 2) adora el orgullo, 3) no soporta la modestia, 4) ama la ducha fría, 5) odia la ducha caliente. Con estos cinco trazos había dibujado su autorretrato, con estos cinco puntos había definido su yo y se lo había ofrecido a todas. Y no modesta (¡ya había dicho que no soportaba la modestia!), sino combativamente. Había empleado verbos apasionados, adoro, no soporto, me da asco, como si hubiera querido decir que por cada uno de los cinco puntos de la definición, estaba dispuesta a ir a la lucha.
¿Por qué esa pasión?, se preguntó Agnes, y se le ocurrió lo siguiente: Cuando nos escupieron al mundo tal como somos, tuvimos en primer lugar que identificarnos con esa jugada de dados, con esa casualidad organizada por la computadora divina: tuvimos que dejar de asombrarnos de que precisamente esto (lo que vemos frente a nosotros en el espejo) fuera nuestro yo. Sin la fe en que nuestro rostro expresa nuestro yo, sin esa ilusión básica, sin esa protoilusión, no podríamos vivir o al menos no podríamos tomarnos la vida en serio. Y no bastaba con que nos identificáramos con nosotros mismos. era necesario que nos identificáramos apasionadamente, a vida o muerte. Porque sólo así podemos considerarnos no como una de las variantes del prototipo hombre, sino como un ser que tiene su propia esencia irremplazable. Este es el motivo por el cual la joven no sólo necesitaba dibujar su propio retrato, sino que quería al mismo tiempo poner ante todos de manifiesto que hay en él algo totalmente único e irremplazable, por lo que vale la pena pelear y hasta dar la vida."


"Se dijo: cuando el asalto de la fealdad se vuelva completamente insoportable, compraré en la floristería un nomeolvides, un único nomeolvides, ese delgado tallo con una florecita azul en miniatura, saldré con él a la calle y lo sostendré delante de la cara con la vista fija en él para no ver más que ese único hermoso punto azul, para verlo como lo último que quiero conservar para mí y para mis ojos de un mundo al que he dejado de querer. Iré así por las calles de París, la gente comenzará pronto a conocerme, los niños irán corriendo pronto tras de mí, de reirán de mí, me tirarán cosas y todo París me llamara la loca del nomeolvides...."

"El peligro del odio consiste en que nos ata al adversario en un estrecho abrazo. En eso radica la obscenidad de la guerra: la intimidad de la sangre que se mezcla, la lasciva proximidad de los soldados que se apuñalan y se miran a los ojos. Agnes está segura de que era precisamente esta intimidad la que le repugnaba al padre. El tumulto en el baro le asqueaba tanto que prefería ahogarse. El contacto físico con gentes que se empujan unas a otras y se envían mutuamente a la muerte le parecía mucho peor que terminar su vida solo en la límpida pureza de las aguas."

Milan Kundera, La inmortalidad.


lunes, 25 de enero de 2010

El cerebro femenino








“Una de mis pacientes regaló a su hija de tres años y medio muchos juguetes unisex, entre ellos un vistoso coche rojo de bomberos en vez de una muñeca. La madre irrumpió en la habitación de la hija una tarde y la encontró acunando al vehículo en una manta de niño, meciéndolo y diciendo: ‘No te preocupes, camioncito, todo irá bien’. Esto no es producto de la socialización. Aquella niña pequeña no acunaba a su ‘camioncito’ porque su entorno hubiera moldeado así su cerebro unisex. No existe un cerebro unisex. La niña nació con un cerebro femenino, que llegó completo con sus propios impulsos”





Entrevista en "muy interesante".

Louann en la ciudad de las ideas:
(entrevista) (Conferencia, partes 1 y 2)
 


Cerebro femenino: Louann Brizendine
por raulespert

El Relojero Ciego



"Durante la primera mitad de la historia geológica nuestros ancestros eran bacterias. La mayoría de las criaturas hoy en día siguen siendo bacterias, y cada una de nuestros trillones de células son una colonia de bacterias."

"Dios existe, aunque sea solo en forma de meme con un alto potencial de supervivencia, o de poder infeccioso, en el medioambiente proporcionado por la cultura humana."

"¿No es triste irse a la tumba sin llegar a preguntarse por qué has nacido? ¿Quién, ante semejante pensamiento, no habría saltado de la cama, ansioso por comenzar de nuevo a descubrir el mundo y regocijarse por ser parte de él?"

"La esencia de la vida es la improbabilidad estadística a escala colosal."

"El hecho de que la vida surgiese a partir de casi nada, apenas 10.000 millones de años después de que el universo surgiese a partir de literalmente la nada, es un hecho tan asombroso que estaría loco si intentase encontrar palabras que le hicieran justicia."

"Puede haber hadas en el fondo del jardín. No hay ninguna prueba de que sea así, pero tampoco puedes probar que no haya ninguna, de modo qué… ¿deberíamos ser agnósticos con respecto a las hadas?"

Richard Dawkins




Partes 1, 2, 3, 4 y 5.


sábado, 23 de enero de 2010

Newton





Desde 1687 a 1690 Isaac Newton fue miembro del Parlamento británico en representación de la Universidad de Cambridge. Durante el tiempo que ostentó el cargo sólo pidió la palabra en una ocasión y dijo lo siguiente:
"Propongo cerrar esa ventana porque aquí hace un frío considerable."



Waking Up in the Universe






Episodes 1, 2, 3, 4, 5

viernes, 22 de enero de 2010

En qué indiferencia



"En qué indiferencia pueden caer las personas, en qué profunda convicción de haber perdido para siempre el buen camino".
 Franz Kafka 




Ninguna palabra nunca



XVI

Ninguna palabra nunca
ningún discurso
-ni Freud, ni Martí-
sirvió para detener la mano
la máquina
del torturador.
Pero cuando una palabra escrita
en el margen en la página en la pared
sirve para aliviar el dolor de un torturado,
la literatura tiene sentido.

Cristina Peri Rossi 



El Amante




"Nunca he escrito, creyendo que lo hacia, nunca he amando, creyendo que amaba, nunca he hecho nada más que esperar delante la puerta cerrada."

"Me mira, dice: Quizás tú logres salir. No es que haga falta llegar a alguna cosa, lo que hace falta es salir de donde estás."

"Mi vida empezó demasiado pronto a ser demasiado tarde."

"No era instruido, nunca había llegado a instruirse en nada. No sabia hablar, a penas leer, a penas escribir, a veces parecía que no sabía ni sufrir. Era una persona que comprendía y que tenía miedo."

Marguerite Duras, El Amante.



Pasado, presente y futuro






"La gente grita que quiere crear un futuro mejor, pero eso no es verdad. El futuro es un vacío indiferente que no le interesa a nadie, mientras que el pasado está lleno de vida y su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo. Los hombres quieren ser dueños del futuro solo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar en el laboratorio en el que se retocan las fotografías y se reescriben las biografías y la historia".

Milan Kundera, El libro de la risa y el olvido.


Medicina alternativa



Ártico,corazones más sanos






África Ecuatorial, pigmeos Bayaca.  (Link 1, 2, 3)
Asia, mente y cuerpo. (Link 1, 2, 3)

Peru, pueblo Asháninka. (Link 1, 2, 3)



jueves, 21 de enero de 2010

Ame a Bó





"Sólo el odioso calendario de la brújula y este cuaderno tienen pensado felicitarme. Creo que soy el primer ser humano que descubre, más allá de los infinitos agujeros negros y del espacio etéreo, que el humor es lo último que se pierde. Esto no es exactamente lo que me habían enseñado en las escuelas y academias. Allí decían que era la esperanza lo último en perderse.  Pero no. He descubierto que sólo el humor es lo que hay más allá de los límites de los límites de los límites ilimitados.

Por estar más allá de los agujeros negros que he atravesado y perfectamente sé que no están vacíos, no sufro ni siquiera el tan temido y horrible sentido de un vacío concreto. Y esque el vacío no es tal porque tiene en el humor un inquilino perpetuo. El humor ocupa el lugar de la esperanza en todo. El humor es el inquilino eterno del vacío. Eso ha sido lo que he descubierto y no puedo comunicar a nadie. Así que no es cierto que la esperanza sea como  alguien dijo, la resistencia del ser ante las previsiones de su mente. No. Es el humor la verdadera resistencia de fondo."

"No tengo mucho más que explicar. Por una parte he pasado toda mi vida en un cohete monótono. Por otra, he tenido tiempo más que suficiente para ir deslizándome hacia lo simple. La complejidad de los primeros años de mi adolescencia y juventud ha ido viéndose sustituida por una sencillez absoluta. Nada de pensamientos retorcidos y de darle muchas vueltas a las ideas. Aquí en Kajada, sobre todo en Karibe, todo es más fácil, ligero, risible, amable, republicano, llano. Aquí  nadie se complica la vida. No hay que darle vueltas a nada.

Han encontrado en la vida la simplicidad que sólo existe cuando contamos una historia, cuando en definitiva  narramos algo. Es ese orden tan simple que consiste en decir por ejemplo: "Pasó esto, y luego paso aquello. Cuando hubo pasado aquello, vino lo otro..." Les tranquiliza la sucesión de hechos y les agradan las ilusiones derivadas de esa sucesión tan ordenada, su aceptable apariencia de causalidad.  A mi me alivia que  sea así porque en Marte&Xiacow, el lugar del que partí hacia la achinada Nueva York hace más de cincuenta años, todo se había vuelto no narrativo."


Enrique Vila-Matas, Exploradores del abismo.


Meet the elements






miércoles, 20 de enero de 2010

Common people




She came from Greece she had a thirst for knowledge,
she studied sculpture at Saint Martin's College,
that's where I,
caught her eye.
She told me that her Dad was loaded,
I said "In that case I'll have a rum and coca-cola."
She said "Fine."
and in thirty seconds time she said,

"I want to live like common people,
I want to do whatever common people do,
I want to sleep with common people,
I want to sleep with common people,
like you."

Well what else could I do -
I said "I'll see what I can do."
I took her to a supermarket,
I don't know why but I had to start it somewhere,
so it started there.
I said pretend you've got no money,
she just laughed and said,
"Oh you're so funny."
I said "yeah?
Well I can't see anyone else smiling in here.
Are you sure you want to live like common people,
you want to see whatever common people see,
you want to sleep with common people,
you want to sleep with common people,
like me."
But she didn't understand,
she just smiled and held my hand.
Rent a flat above a shop,
cut your hair and get a job.
Smoke some fags and play some pool,
pretend you never went to school.
But still you'll never get it right,
cos when you're laid in bed at night,
watching roaches climb the wall,
if you call your Dad he could stop it all.

You'll never live like common people,
you'll never do what common people do,
you'll never fail like common people,
you'll never watch your life slide out of view,
and dance and drink and screw,
because there's nothing else to do.

Sing along with the common people,
sing along and it might just get you through,
laugh along with the common people,
laugh along even though they're laughing at you,
and the stupid things that you do.
Because you think that poor is cool.





How I held my breath for 17 min




"As a magician I belive I can do everything."  
David Blaine

 

Procrastination






D e s n u d e z   d e   l a   v e r d a d







La desesperación no tiene alas
El amor tampoco
Ni rostro,
No hablan,
No me muevo,
No les miro,
No les hablo,
Pero estoy mucho más vivo que mi amor y mi desesperación.

Paul Eluard.




Ascenso






Por las mañanas, al levantarse, se siente un desecho humano. Se sabe impotente, desvalido, está deprimido y no encuentra fuerzas. Apenas junta algo de coraje, se dirige al baño y se higieniza. Su aspecto es ahora algo más decoroso, pero sabe que no engaña a nadie. Sin embargo, siente que comienza a remontarse a sí mismo no bien se pone y abrocha la camisa. Con el pantalón gana en hombría, con los gemelos en los puños obtiene ese aire ejecutivo, y el broche de oro, aquél detalle que lo iguala con un héroe mitológico, es el pulcro nudo de la corbata. Una última mirada frente al espejo, y un guiño. Cuando sale, luciendo el virtuoso traje, ya ha recuperado la dignidad que le es propia.





E. M. Cioran




 "El problema es que nunca he llorado, pues mis lágrimas se han transformado en pensamientos tan amargos como ellas."

"La frivolidad es el antídoto más eficaz para la enfermedad de ser lo que uno es"

"A medida que perdemos la memoria los elogios que se nos han prodigado se borran, contrariamente a los reproches. y ello es justo: los primeros raramente se merecen, mientras que los segundos nos revelan aspectos de nosotros mismos que ignorábamos."

"Quien esté considerado por sus amigos como alguien «extraordinario», no debe dar pruebas de lo contrario. Que evite dejar trazas y sobre todo que no escriba, si desea ser algún día para todos lo que fue para algunos solamente."

"Cambiar de idioma, para un escritor, es como escribir una carta de amor con un diccionario."

“Incorrecto hasta lo intolerable, mezquino, desastrado, insolente, sutil, intrigante y calumniador, captaba los menores matices de todo, gritaba feliz ante una exageración o una broma… Todo en él era atrayente y repulsivo. Un canalla al que se echa de menos.”

"Si no poseo el gusto del misterio es porque todo me parece inexplicable, o mejor dicho, porque lo inexplicable es mi único sustento y estoy harto de él."

“X. me reprocha que me comporte como un espectador, que no participe en nada, que lo nuevo me repugne. -”Pero si yo no quiero cambiar nada”, le respondo. Sin embargo, no ha comprendido el sentido de mi respuesta: me cree modesto.”

"Deicida es el insulto más halagador que se le puede dirigir a un Individuo o a un pueblo."

«No hay obra que no se vuelva contra su autor: el poema aplastará al poeta, el sistema al filósofo, el acontecimiento al hombre de acción.»

"Frívolo y disperso, aficionado en todos los campos, no habré conocido a fondo más que el inconveniente de haber nacido."

"No hay negador que no esté sediento de algún catastrófico sí."

"Nuestras verdades no valen más que las de nuestros antepasados. Tras haber sustituido sus mitos y sus símbolos por conceptos, nos creemos más “avanzados”; pero esos mitos y esos símbolos no expresan menos que nuestros conceptos. El Árbol de la Vida, la Serpiente, Eva y el Paraíso, significan tanto como: Vida, Conocimiento, Tentación, Inconsciente. Las configuraciones concretas del mal y del bien en la mitología van tal lejos como el Mal y el Bien de la ética. El Saber -en lo que tiene de profundo- no cambia nunca: sólo su decorado varía. Prosigue el amor sin Venus, la guerra sin Marte, y, si los dioses no intervienen ya en los acontecimientos, no por ello tales acontecimientos son más explicables ni menos desconcertantes: solamente, una retahíla de fórmulas reemplaza la pompa de las antiguas leyendas, sin que por ello las constantes de la vida humana se encuentren modificadas, pues la ciencia no las capta más íntimamente que los relatos poéticos."

"Sólo los espíritus superficiales abordan las ideas con delicadeza."

"Soy un simple accidente; ¿Por qué tomármelo todo tan en serio?"
Nota: Después de que su madre le dijese que si hubiera sabido que iba a ser tan infeliz hubiera abortado.

"Amar apasionadamente la vida, y luego deambular implorándote compasión a ti mismo por la ausencia ilimitada nacida de tu vacío, infame jardinero de la nada, sembrador de violetas y de pus..."

"Cuanto más aprendo a deleitarme en una ausencia de razones de ser o a actuar sin ninguna utilidad como no sea hacer más llevadero el tedio, más hombre soy. Labrador en el Sahara, ésa es su dignidad. Un animal que puede sufrir por lo que no es. He ahí al hombre."

"El nirvana estético del mundo: alcanzar lo supremo en medio de supremas apariencias. Ser nada y todo en la espuma de lo inmediato."

"Elevemos lo que se ve al rango de alucinación, lo que se oye, al nivel de la música."

"He servido en mi vida a muchos amos y he esculpido mi imagen de cada momento. Si las cosas extintas supiesen cuánto las he amado se procurarían un alma sólo para llorarme."

"Las religiones me enseñaron la senda de la felicidad, a costa mía. Pero la ilusión de estar aquí es más estimulante que la serenidad de no estar en ninguna parte, de estar en los cielos."

"No puede concebirse la fuerza sin la enfermedad. No en vano los hombres más peligrosos son los que tienen una salud precaria. El carro de la historia está guiado por hombres que se buscan constantemente el pulso."

"No puedo reconciliarme conmigo mismo, con los otros, con las cosas. Ni siquiera con Dios. Con él de ninguna manera."

"Paul Celan se ha tirado al Sena. El lunes pasado encontraron su cadáver. Ese hombre encantador e insoportable, feroz y con accesos de dulzura, al que yo estimaba y rehuía, por miedo a herirlo, pues todo le hería. Siempre me lo encontraba, me ponía en guardia y me controlaba, hasta el punto de que al cabo de media hora estaba extenuado."

"Vivir es poder indignarse. El sabio es un hombre que ha dejado de indignarse. Por eso, no está por encima, sino al lado, de la vida."

"Fuera de la Música, todo, incluso la soledad y el éxtasis, es mentira. Ella es justamente ambos, pero mejorados."

"Si apenas he obtenido ideas de la tristeza, es porque la he amado demasiado para empobrecerla ejercitándome en ella."


"En la iglesia de Saint-Séverin, escuchando al órgano El Arte de la Fuga, me repetía: “He aquí la refutación de todos mis anatemas."

Emil Mihai Cioran


"-Usted ha escrito: "Un libro debe hurgar en las heridas, provocarlas, incluso. Un libro debe ser un peligro". ¿En qué sentido son 'peligrosos' sus libros?
(Cioran)- Bueno, mire usted: me han dicho muchas veces que lo que yo escribo en mis libros no debe decirse. Cuando saque el Précis, el crítico de Le Monde me mandó una carta de reconvención. "¡Usted no se da cuenta, ese libro podría caer en manos de jovenes!" Eso es absurdo. ¿Para qué van a servir los libros? ¿Para aprender? Eso no tiene ningún interés, para eso no hay más que ir a clase. No, yo creo que un libro debe ser realmente una herida, debe trastornar la vida del lector de un modo u otro. Mi idea al escribir un libro es despertar a alguien, azotarle. Puesto que los libros que he escrito han surgido de mis malestares, por no decir de mis sufrimientos, es preciso que en cierto modo transmitan esto mismo al lector. No, no me gustan los libros que se leen como quien lee el periódico, un libro debe conmoverlo todo, ponerlo todo en cuestión. ¿Para qué? Bueno, no me preocupa demasiado la utilidad de lo que escribo, porque no pienso realmente nunca en el lector; escribo para mí, para librarme de mis obsesiones, de mis tensiones, nada más. Una señora escribía hace poco sobre mí en Le Quotidien de Paris: "Cioran escribe las cosas que cada uno se repite en voz baja". No escribo proponiéndome fabricar "un libro", para que alguien lo lea. No, escribo para aliviarme. Ahora bien, después, meditando sobre la función de mis libros, es cuando pienso que debieran ser algo así como una herida. Un libro que deja a su lector igual que antes de leerlo es un libro fallido."


"-En todos sus libros, junto a un aspecto que podríamos llamar pesimista, negro, brilla una extraña alegría, un gozo inexplicable pero reconfortante y hasta vivificador.
(Cioran)- Es curioso esto que usted me dice; me lo han dicho muchos. Verá, yo no tengo demasiados lectores, pero podría citarle casos y casos de personas que han confesado a algún conocido mío: "Yo me habría suicidado si no hubiera leído a Cioran". Así, pues, creo que tiene usted mucha razón. Creo que la causa de esto es la pasión: yo no soy pesimista, sino violento... Esto es lo que hace vivificante a mi negación. En realidad cuando antes hablábamos de heridas, yo no entendía eso de un modo negativo: ¡herir a alguien no equivale en modo alguno a paralizarle! Mis libros no son depresivos ni deprimentes, de igual forma que un látigo no es deprimente. Los escribo con pasión y furor. Si mis libros pudiesen ser escritos en frío, eso sería peligroso. Pero yo no puedo escribir en frío, soy como un enfermo que se sobrepone febrilmente en cada caso a su enfermedad. La primera persona que leyó el Breviario de podredumbre, aún en manuscrito, fue el poeta Jules de Supervielle. Era un hombre ya muy mayor, profundamente sujeto a depresiones, y me dijo: "Es increible lo mucho que me ha estimulado su libro". En ese sentido, si quiere usted, soy como el diablo, que es un tipo activo, un negador que hace marchar las cosas..."