viernes, 30 de abril de 2010

Rejection


"Dear Mr Trussington Howell-Foxforthy,

Thank you for returning my manuscript and your enclosed nasty niminy-piminy little note. I am afraid your letter is most unsuitable for me at the present time as I’ve just spent the entire weekend writing the novel that you have summarily rejected. I can only assume that it is company policy to reject all mansucripts not submitted in 10-ft high braille. And yes, I am aware, that it is traditionally bad form to respond to any kind of criticism or rejection. But in this, as with all else, I am an innovator. Therefore I may freely address you as pissmidget.

Still, there is time for you to change your views, and I think you will when we meet. And meet we most assuredly will. When I suck out your eyes and use them as stoppers for my ears to muffle the screams you’ll make as I headbutt you into a fine paste. I do hope you will not be disheartened by your sudden, violent death.

Yours Faithfully, Bernard Black

Everyone… Everyone agreed he was right to kill the publisher. And to do it with a flugelhorn was a stroke of genius. “Bernard!” they said. No, Brendan, Brendan, “Brendan” they said. “Congratulations! Here, have this basket of stuff and come and stay for the weekend!”




Black Books ..Bernards letter

BitBatty | Vídeo MySpace


Plan



"Natura es una expresión correcta, pero eufemística; con igual derecho se la podría llamar mortura"



Behind blue eyes


No one knows what it's like
To be the bad man
To be the sad man
Behind blue eyes

No one knows what it's like
To be hated
To be fated
To telling only lies

But my dreams
They aren't as empty
As my conscience seems to be

I have hours, only lonely
My love is vengeance
That's never free

No one knows what it's like
To feel these feelings
Like I do
And I blame you

No one bites back as hard
On their anger
None of my pain and woe
Can show through

But my dreams
They aren't as empty
As my conscience seems to be

I have hours, only lonely
My love is vengeance
That's never free

When my fist clenches, crack it open
Before I use it and lose my cool
When I smile, tell me some bad news
Before I laugh and act like a fool

If I swallow anything evil
Put your finger down my throat
If I shiver, please give me a blanket
Keep me warm, let me wear your coat


Rima XXI



¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Gustavo Adolfo Bécquer.


Soy otro




"El doctor en psiquiatría que se quedó acurrucado y después dormido en aquella cama de hotel tenía cuatro padres, ocho abuelos, dos infancias, dos juventudes y dos edades maduras, dos padres ahogados, un matrimonio fallido, una hija muerta, un pasaporte, un oso babeante en el interior de sí mismo, una triple identidad que era una carga pesadísima, una sola escritura (privada), ningún amor ni alegría alguna, o tal vez sólo una, esa escritura privada que apuntalaba la belleza de su desdicha.
Cuando al día siguiente despertó, el doctor seguía teniendo todo esto. Lo constató él mismo fácilmente, pero se planteó un problema que otras personas se plantean también al despertar. ¿Qué sería de cada uno de nosotros sin su memoria? La de cada uno es una memoria superflua, pensó, pero al mismo tiempo esencial. No es necesario, siguió pensando, que para ser quien soy tenga que recordar, por ejemplo, que he vivido en Barcelona, Nueve York, Malibú y Nápoles. Y, sin embargo, al mismo tiempo, yo tengo que sentir que no soy el que fui en esos lugares, que soy otro. Ése es el problema que nunca podremos resolver, el problema de la identidad cambiante.
Pensó todo esto y luego recordó a San Pablo que dijo que moría cada día y a Borges, que , comentando esa frase, dijo que no era en modo alguno un expresión patética: “La verdad es que morimos cada día y nacemos cada día. Estamos continuamente naciendo y muriendo. Por eso el problema de tiempo nos toca más que los otros problemas metafísicos. Porque los otros son abstractos. El del tiempo es nuestro problema. ¿Quién soy yo? ¿Quién es cada uno de nosotros?”
El doctor en psiquiatría que aquel día despertó en la rue Vaneau recordó a San Pablo y a San Borges y después pasó a sospechar que nuestra presencia aquí en la tierra es un error cósmico, es decir, pasó a sospechar que nosotros estábamos destinados a algún otro planeta lejano, al otro extremo de la galaxia. El doctor que aquel día despertó en la rue Vaneau comenzó a preguntarse cómo se las arreglarán aquellos que estaban destinados a vivir aquí, cómo les estará yendo en ese otro planeta. Y sintió un breve escalofrío. Él era el doctor Pasavento. No estaba muy convencido, pero lo mejor sería ser ese doctor en psiquiatría. Tengo cuatro padres, volvió a pensar,ocho abuelos, dos infancias, dos juventudes y dos edades maduras, dos padres ahogados, un matrimonio fallido, una hija que se llamaba Nora y está muerta, un pasaporte, un oso babeante en el interior de mí mismo, una triple identidad que es una carga pesadísima, una sola escritura (privada), ningún amor ni alegría alguna, o tal vez sólo una, esta escritura privada.
Sé que pensó dos veces casi exactamente lo mismo, porque quien allí despertó fui yo, el mismo que está ahora contando esto a través de mi escritura escondida."

Enrique Vila-Matas, Doctor Pasavento.

3 Horas, 16 Minutos Y 30 Segundos




Se supone que soy un gran poeta
Y tengo sueño por la tarde,
Sé que la muerte es un toro gigantesco
Dispuesto a embestirme
Y tengo sueño por la tarde.
Sé que hay guerras y hombres que pelean en el ring,
Sé que hay buena comida, buenos vinos, buenas mujeres
Y tengo sueño por la tarde,
Me inclino hacia el sol tras una cortina amarilla
Y me pregunto a dónde habrán ido las moscas del verano,
Recuerdo la muerte tan sangrienta de Hemingway
Y tengo sueño por la tarde.

Algún día no tendré sueño por la tarde,
Algún día escribiré un poema que encenderá volcanes
En las colinas que están ahí fuera,
Pero ahora mismo tengo sueño por la tarde
Y alguien me pregunta "Bukowski, ¿qué hora es?"
Y yo contesto "3 horas, 16 minutos y 30 segundos".

Me siento muy culpable, me siento asqueroso, inútil,
Demente, tengo sueño por las tardes,
Están bombardeando iglesias, bien, eso está bien,
Los niños montan ponys en los parques, eso está bien,
Las bibliotecas están llenas de miles de libros sabios,
Hay música grandiosa encerrada dentro de la radio
Y yo tengo sueño por la tarde,
Tengo una tumba dentro de mí diciendo
"Bah, deja que lo hagan los demás, déjales que ganen,

Déjame dormir,
El ingenio está a oscuras,
Barriendo la oscuridad como una escoba,
Me voy a donde han ido las moscas en verano,
Intentad atraparme.


Charles Bukowski



Cuatro tablones





Domingo, 19 de julio de de 1910 (...). 

Este soltero, con sus ropas exiguas, su arte de orar, sus huesos persistentes, su temida vivienda de alquiler, su existencia hecha en general de remiendos, promovida ahora nuevamente después de tanto tiempo, lo mantiene todo entre sus brazos y siempre tiene que perder dos cosas, cuando agarra alguna otra cosita al azar. Naturalmente, ahí está la verdad, la verdad que en ningún otro aspecto se muestra con mayor nitidez. Porque el que realmente se nos presenta como el ciudadano más perfecto, es decir, el que navega por el mar en un barco, con espuma delante y una estela detrás, es decir con grandes influjos en su entorno, tan distinto al hombre que está sobre las olas con sus cuatro tablones que, además, entrechocan y se hunden los unos a los otros, ...él, ese señor ciudadano, no corre menos peligro. Porque él y su propiedad no son una sola cosa, sino dos, y quien destroza el lazo que las une, le destroza también a él. Nosotros y nuestros conocidos somos sin duda irreconocibles en este aspecto, porque quedamos totalmente ocultos; a mí, por ejemplo, me oculta ahora mi profesión, mis sufrimientos imaginarios o reales, mis aficiones literarias, etc. Pero yo, precisamente, siento que llego al fondo con demasiada frecuencia y con demasiada intensidad para que, ni siquiera a medias, pueda sentirme satisfecho. Y me basta con sentir es fondo ininterrumpidamente durante un solo cuarto de hora, y ya el mundo ponzoñoso fluye en mi boca como el agua en la boca del que se ahoga.

Franz Kafka, Diarios (1910-1923).


jueves, 29 de abril de 2010

Nothing can be ridiculed




"In a world where everything is ridiculous, nothing can be ridiculed. You cannot unmask a mask."
On the Comic Spirit by G. K. Chesterton.








El significado mágico del círculo





"Luego un día dije algo que no tenía que haber dicho, me expulsaron del partido y tuve que salirme de la rueda.
Entonces tomé conciencia del significado mágico del círculo. Si nos alejamos de la fila, podemos, volver a entrar en ella. La fila es una formación abierta. Pero el círculo se cierra y no hay regreso posible. No es casual que los planetas se muevan en círculo y que cuando una piedra se desprende de ellos sea arrastrada inexorablemente hacia afuera por la fuerza centrífuga. Igual que el meteorito despedido, volé yo también del círculo y sigo volando hasta hoy. Hay gentes a las que les es dado morir dentro de la órbita y hay otras que se destrozan al final de la caída. Y estas otras (a las que pertenezco) llevan dentro de sí permanentemente una callada añoranza por el corro perdido, porque al fin y al cabo somos todos habitantes de un universo en el que todo gira en círculos."

Milan Kundera, El libro de la risa y el olvido.


Elektrizitatea




Yo, ya no sé, lo que no importa




"¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Decir yo. Sin pensarlo. Llamar a esto preguntas, hipótesis. Ir adelante, llamar a esto ir, llamar a esto adelante. Puede que un día, venga el primer paso, simplemente haya permanecido, donde, en vez de salir, según una vieja costumbre, pasar días y noches lo más lejos posible de casa, lo que no era lejos. Esto pudo empezar así. No me haré más preguntas. Se cree sólo descansar, para actuar mejor después, o sin prejuicio, y he aquí que en muy poco tiempo se encuentra uno en la imposibilidad de volver a hacer nada. Poco importa cómo se produjo eso. Eso, decir eso, sin saber qué. Quizá lo único que hice fue confirmar un viejo estado de cosas. Pero no hice nada. Parece que hablo, y no soy yo, que hablo de mí, y no es de mí. Estas pocas generalizaciones para empezar. ¿Cómo hacer, cómo voy a hacer, qué debo hacer, en la situación en que me hallo, cómo proceder? Por pura aporía o bien por afirmaciones y negaciones invalidadas al propio tiempo, o antes o después. Esto de un modo general. Debe de haber otros aspectos. Si no, sería para desesperar de todo. Pero es para desesperar de todo. Notar, antes de ir más lejos, de pasar adelante, que digo aporía sin saber lo que quiere decir. ¿Se puede ser eféctico si no es queriendo? Lo ignoro. Los síes y los noes, eso es otra cosa, se me volverán a presentar a medida que avance, y el modo de ciscarse encima, antes o después, como un pájaro, sin olvidarse de uno solo. Se dice eso. El hecho parece ser, si en la situación en que me encuentro se puede hablar de hechos, no sólo que voy a tener que hablar de cosas de las que no puedo hablar, sino también lo que aún es más interesante, que yo, lo que aún es más interesante, que yo, ya no sé, lo que no importa. Sin embargo, estoy obligado a hablar. No me callaré nunca. Nunca."

Samuel Beckett, El innombrable. (Pdf)


Da-da, da-da




Da-da, da-da...
Ume alaia dantzan.
Dadoak jaurtitzeaz batera
apurtzen dira aireko gazteluak.
Da-da, da-da...
Maldan gora kaka-bola.
Mitxoleta elektrikoen artean
irrifar ez iraunkorraren bila.
Da-da, da-da...
Goragalearen hotsa.
Bakardadea eta noraeza,
horixe kakarraldoaren patua:
Absurdua.






Cambiar el cerebro para cambiar el mundo

  

Entrevista de Eduard Punset con Richard Davidson, neuropsicólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison, y con Daniel Goleman psicólogo y periodista, miembro Mind & Life Institute. Washington, octubre de 2009.


Nuestro cerebro es el órgano construido para cambiar en respuesta a las experiencias.
Richard Davidson

ENTREVISTA A RICHARD DAVIDSON








Eduard Punset: Creo que nuestros teleespectadores estarán muy agradecidos si les resumimos lo que esperamos de la inteligencia social y emocional aplicada a las escuelas, a los niños, en pocas palabras. Has sido uno de los grandes investigadores que ha aplicado esta práctica a los Estados Unidos... ¿Qué significa?

Richard Davidson: El tipo de habilidades de las que hablamos incluyen habilidades para aprender a dominar las emociones, en concreto la capacidad de controlar las emociones negativas para que, cuando ocurre una adversidad, éstas no persistan más de lo necesario. Las personas (y los niños, concretamente) pueden aprender a disipar estas emociones negativas para volver al estado inicial. Es algo muy, muy importante, porque cuando las emociones perturbadoras se producen en la mente, interfieren con la capacidad de aprender de los niños. Por consiguiente, la habilidad de controlar las emociones es crucial para ayudar a que los niños aprendan mejor. Otra habilidad consiste en aprender a prestar atención de una manera mejor, aprender a concentrarse. Lo más importante que hemos aprendido sobre el cerebro en la última década es que es el órgano que está construido para cambiar como respuesta a la experiencia. Es el responsable del aprendizaje. Y sabemos que el cerebro, especialmente al principio de nuestra vida, es mucho más susceptible a cualquier influencia de lo que será más tarde.

Punset: De modo que, realmente, lo que sugieres es que podemos gestionar las emociones. Otra cosa importante es aceptar que realmente nuestro cerebro puede cambiar, puede aprender. Y esto es difícil, ¿no? Porque, normalmente, para aprender, tienes que estar dispuesto a cambiar de opinión, y las personas no aceptan fácilmente los cambios.

Davidson: Bueno, una de las consideraciones importantes es que el cerebro siempre está cambiando, tanto si nos gusta como si no, tanto si pretendemos que cambie como si no. A todos nos influye el entorno, la cultura, el contexto en el que residimos, el tipo de educación que recibimos...

Punset: ...nuestra biología

Davidson: Y nuestra biología. Todas esas cosas nos influyen, pero el cerebro está cambiando constantemente, ¡y lo que este trabajo sugiere es que podemos responsabilizarnos más de nuestro propio cerebro! ¡Y podemos desarrollar condiciones más positivas que permitirán que cambie de maneras que resulten más beneficiosas!

Punset: ¿Habéis podido evaluar o examinar alguna de estas experiencias educativas, alguna de estas reformas?

Davidson:: Hemos trabajado en el laboratorio analizando tipos de intervenciones muy específicas que se pueden diseñar... por ejemplo, para aumentar la cooperación y la compasión, y el altruismo. Y luego hemos estudiado la manera en la que esto cambia el cerebro durante la adolescencia. Y resulta que con solamente dos semanas de entrenamiento... Dos semanas en las que se practica 30 minutos al día... pues bien, con esto basta para poder detectar cambios que suceden en el cerebro tras solamente dos semanas.

Punset: ¿Te refieres a asuntos como el altruismo y la compasión, verdad?

Davidson: Sí, sí. Hay cambios específicos en el cerebro que están asociados con los cambios en el altruismo y que se pueden medir conductualmente. Y todo lo que sabemos sobre el cerebro nos indica que cuanto antes se realice la intervención, tanto mejor, porque habrá más probabilidades de que sus consecuencias persistan durante un período de tiempo más largo.

Punset: Y para este asunto de enseñar más altruismo, menos violencia, más empatía... ¿a qué edad crees que es más efectivo?

Davidson: Basándome en lo que sabemos sobre el cerebro, las intervenciones que se producen antes de la adolescencia tienen un impacto mucho más duradero que las que se producen después de la adolescencia. Sabemos, por ejemplo, que una de las partes más críticas del cerebro a la hora de controlar las emociones es la corteza prefrontal, una región situada en la parte de delante del cerebro. Y sigue desarrollándose hasta un poco después de la adolescencia, hasta los 20 años, aproximadamente.

Punset: 20-25...

Davidson: Sí. De manera que las intervenciones que se produzcan antes de eso serán más útiles. Además, es muy probable que haya una gran transición entre los 5 y los 7 años de edad en los humanos. Hay muchos motivos para creer, también, que las intervenciones que se hagan antes de esa transición serán especialmente eficaces a la hora de sentar las bases con habilidades que, si persisten, permitirán otras habilidades que se asienten en ellas. Es como una especie de andamiaje. Hay una necesidad acuciante de investigar más en este campo, porque apenas se han realizado estudios sobre la influencia del aprendizaje social y emocional en el cerebro.

ENTREVISTA A DANIEL GOLEMAN


Punset: La última vez que nos vimos fue en tu casa en Massachusetts, y fue justo después de aquel éxito increíble que tuviste en todo el mundo, en aquella época fue increíble, con tu libro, La inteligencia emocional. Coincidió con un momento en que se vivía un cierto desencanto, había menos expectativas en cuanto a las posibilidades de cambiar el mundo directamente, a través de la política digamos. Y quizás una mejor forma de conseguirlo era aprender a manejar las propias emociones. Y una vez asumido por todos nosotros, por nuestra audiencia, que podemos gestionar nuestras propias emociones, que podemos gestionar lo que tenemos dentro de nosotros, nos hablas ahora de la tradición contemplativa, de los budistas como el Dalai Lama, que lo han estado haciendo durante años...
Y tú te preguntas, muy acertadamente: “¿Podemos aprovechar su experiencia de alguna manera?”.

Daniel Goleman: Exacto...

Punset: ¿Hay alguna forma...?

Goleman: Bueno, yo estoy participando en esta conferencia con el Mind and Life Institute que es un instituto que trabaja con el Dalai Lama. Se trata de un grupo de neurocientíficos que estudian las tradiciones antiguas de una filosofía y práctica como el budismo a fin de ver qué estrategias tienen para apaciguar la mente, para ser más compasivos, para aprender a concentrarse... Lo que nos dijo el Dalai a los científicos, fue: “Tomad estos métodos, sacadlos del contexto religioso, estudiadlos muy a fondo y, si pueden ser de alguna ayuda para la gente, difundidlos por todas partes”. Ahora estamos descubriendo que enseñar habilidades sociales y emocionales a los niños desde que tienen cinco años hasta la universidad es muy eficaz, los vuelve mucho más cívicos, mucho mejores estudiantes. Es un error pensar que la cognición y las emociones son dos cosas totalmente separadas. Es la misma área cerebral. De modo que, ayudar a los niños a gestionar mejor sus emociones significa que pueden aprender mejor. Ahora estamos estudiando los métodos contemplativos que se han venido utilizando durante... ¡siglos! Y en el catolicismo también, por cierto, no sólo en el budismo. Toda gran religión ha utilizado alguna vez algún tipo de práctica contemplativa, de desarrollo de la mente. Nosotros lo estamos estudiando para ver si podemos aprovecharlo y hacer algo por los niños, para ayudarles a concentrase... Hoy en día los niños, y también sus padres, son muy dispersos y necesitan más ayuda con esas habilidades. Hoy en día, probablemente, haya sólo una docena de currículos escolares que enseñen a los niños mindfulness, que les enseñen a concentrarse mejor, a focalizar, a hacer introspección y a ser más compasivos, a estar más atentos. Y en todos estos casos, se trata de programas piloto. Desde 1995, cuando escribí La inteligencia emocional, ha habido cientos de programas sobre aprendizaje social y emocional y creo que va a ocurrir lo mismo con este campo... En la próxima década.

Punset: Recientemente has presentado otra idea nueva. Iba a decir que se trata de una idea tan utópica como lo fue la inteligencia emocional en su momento... Hablas ahora de la inteligencia ecológica. Es fantástico porque una de las cosas que se aprenden leyendo tu maravilloso libro, que estoy seguro de que también va a convertirse en un best-seller mundial, es cuando dices que el cerebro no sabe nada del mundo moderno. Es así como empiezas..., y es verdad que cuando el maquillador nos iba a poner crema en la cara, tú has preguntado por el ciclo de vida del producto...

Goleman: Lo que quería saber concretamente es qué sustancias químicas se han utilizado para hacer la crema. Si te fijas en el champú que utilizas, si constan los ingredientes, verás que pueden haberse utilizado hasta cincuenta ingredientes para fabricar un champú y cada uno es una sustancia química distinta. Hoy en día puedes mirar esa lista y los estudios médicos y descubrir que un componente puede provocar cáncer en ratones, otro provocar asma, etc. Y en eso consiste esta nueva ciencia: de una lista de cien champúes, te puede indicar cuál es más seguro y cuál más peligroso. Esta información es nueva y es muy poderosa. Pueden hacer lo mismo con todo lo que compramos, con cualquier artículo del supermercado: un detergente, un juguete infantil, la ropa que llevamos... Todo tiene su historia y existe una ciencia nueva que toma cualquier objeto, cualquier producto y que, desde el primer minuto de obtención del material, de su fabricación y transporte, miden con suma precisión el impacto que tiene en el entorno, el grado de toxicidad para el agua y el suelo, para nuestra propia salud, para las personas que los han fabricado, para nuestros hijos cuando los traemos a casa. Y les dan una puntuación, una puntuación basada en datos científicos. Ahora podemos encontrar esas puntuaciones en las tiendas. De hecho, la principal cadena de supermercados de EE.UU. dice
que lo va a hacer dentro de dos semanas: van a pedir a todos sus fabricantes que les proporcionen información sobre sus productos, van a analizar los datos matemáticamente y van a darle a cada producto una puntuación para que puedas estar informado, no sólo del precio del producto sino también de su nivel de seguridad, de su impacto sobre el planeta y de otras características. Es lo que llamamos “tecnología disruptiva” porque cambia las reglas del juego. Significa que tú y yo, cuando vayamos de compras, podremos mirar si algo es tóxico, si es bueno o malo para el planeta y así podremos elegir mejor. Cuanto más lo hagamos...

Punset: Los productores tendrán que...

Goleman: Habrá un cambio en la cuota de mercado: ¿esto es popular ahora? ¿No lo es...? Si el productor en cuestión quiere sobrevivir tendrá que ver qué puede hacer para mejorar el planeta, poner menos venenos en sus productos, etc. Así que lo que se crea es una fuerza de mercado que hará que los fabricantes estén constantemente mejorando sus productos para seguir siendo competitivos.

Punset: ¿Cuántos años hace que se publicó La inteligencia emocional?

Goleman: En 1995.

Punset: En 1995... Hace 15 años. Recuerdo que después de leer tu libro me pregunté cómo podía ser que nunca me hubiese planteado esas cosas... Y ahora que te oigo hablar de inteligencia ecológica...

Goleman: Parece muy obvio, ¿verdad?

Punset: Parece muy evidente pero...

Goleman: No nos habíamos dado cuenta... Ahora está ocurriendo y van a cambiar las cosas. Si conoces a algún fabricante o minorista, deberían tener en cuenta todo esto porque va a cambiar
drásticamente la forma de funcionar del mercado. Y si quieren sobrevivir, tendrán que
adelantarse a estos cambios.

Punset: Lo que resulta más fabuloso es que no es culpa de las multinacionales o de los gobiernos... Es nuestra ignorancia...

Goleman: Es nuestra ignorancia pero también el que la ciencia no estuviera ahí. Todo lo que utilizamos hoy en día, la forma de fabricar, las sustancias químicas que utilizamos, todo eso se desarrolló en una época en que no conocíamos sus efectos. Ahora tenemos una nueva ciencia, una nueva lupa que enfoca los productos y nos dice con gran precisión cuáles son sus efectos. Pero además es una inmensa oportunidad empresarial: tenemos que reinventarlo todo, tenemos que replanteárnoslo todo para reducir el impacto negativo sobre el planeta y sobre nosotros mismos. 



Fire Illusion







Never, ever be boring



Con el traje en la mano



Un hombre desnudo caminaba
Con la ropa en la mano
Con la ropa en la mano
Quizá no sea extraño
Pero me hace reír
Con la ropa en la mano
Con la ropa en la mano
Ay ay ay ay ay ay ay
Un hombre desnudo
Un hombre desnudo
Que andaba su camino
Con el traje en la mano

 Boris Vian



Redondo como una bola





"Aquí se aprende muy poco, falta personal docente y nosotros, los muchachos del Instituto Benjamenta, jamás llegaremos a nada; es decir, que el día de mañana seremos todos gente muy modesta y subordinada. La enseñanza que nos imparten consiste básicamente en inculcarnos paciencia y obediencia, dos cualidades que prometen escaso o ningún éxito. Éxitos interiores, eso sí. Pero ¿qué ventaja se obtiene de ellos? ¿A quién dan de comer las conquistas interiores? A mí me encantaría ser rico, pasear en berlina y malgastar dinero. Una vez comenté esto con mi condiscípulo Kraus, pero él se limitó a encogerse de hombros despectivamente, sin concederme una sola palabra. Kraus tiene principios, va bien sujeto a su silla, montado sobre la satisfacción, y es éste un rocín al que los amantes del galope prefieren no subirse. Desde que estoy aquí, en el Instituto Benjamenta, he conseguido volverme un enigma para mí mismo. También me he visto contagiado por un extraño sentimiento de satisfacción, desconocido hasta ahora. Soy bastante obediente; no tanto como Kraus, que es un maestro en ejecutar celosamente cualquier tipo de órdenes. Hay un punto en el que nosotros, los alumnos (Kraus, Schacht, Schilinski, Fuchs, Peter el larguirucho, yo, etc.), nos parecemos todos: el de nuestra pobreza y dependencia absolutas. Somos humildes, humildes hasta la indignidad total. Quien recibe un marco de propina pasa por ser un príncipe privilegiado. Quien, como yo, fuma cigarrillos, despierta preocupación por sus hábitos de despilfarro. Vamos uniformados. Pues bien, este hecho de llevar uniforme nos humilla y nos encumbra al mismo tiempo: tenemos aspecto de gente no libre, lo que posiblemente sea una ignominia, pero también nos vemos bonitos, y eso nos ahorra la profunda vergüenza de quienes se pasean en ropas personalísimas y, sin embargo, sucias y ajadas. A mí, por ejemplo, vestir el uniforme me resulta bastante agradable, pues nunca he sabido muy bien qué ropa ponerme. Pero incluso a este respecto sigo siendo un enigma para mí mismo. Acaso en mi interior resida un ser vulgar, totalmente vulgar. O tal vez por mis venas corra sangre azul. No lo sé. Pero de algo estoy seguro: el día de mañana seré un encantador cero a la izquierda, redondo como una bola. De viejo me veré obligado a servir a jóvenes palurdos jactanciosos y maleducados, o bien pediré limosna, o sucumbiré."


Robert Walser, Jakob Von Guten (Pdf)


miércoles, 28 de abril de 2010

Sin excusa




"Ser un Raskolnikov -sin la excusa del crimen."

E. M. Cioran, Silogismos de la amargura (pdf)



Tres cosas




Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro. Podía morir tranquilo. Sin embargo cuando le llegó la hora se dio cuenta que jamás había viajado en barco, ni había escalado una montaña, ni se había emborrachado con tequila, entonces se puso en campaña para hacer esas tres cosas antes de morir. Las hizo en poco tiempo y ya en su lecho de muerte cayó en la cuenta de que jamás había cazado un tigre, ni había buceado en aguas cristalinas, ni le había cantado una canción al oído a una muchacha. Se levantó de un salto y salió corriendo. Un tiempo después estuvo a punto de morirse pero recordó que nunca había comido helado de chocolate en la mañana, ni había arrojado flores al río, ni había cantado ópera bajo la ducha.
Dicen que anda haciendo cosas increíbles por el mundo. Sólo tres cosas más antes de morir, dice y sigue viviendo.

Sandro Centurión


Mmmff






Regiones inferiores






"Durante años fui fiel a las regiones inferiores y me moví con calculada perfección hacia el país de los Ceros a la Izquierda. Fui pues, durante mucho tiempo, aun antes de saber que lo era, fiel a mi futuro héroe moral, Robert Walser, que había escrito: "Si alguna vez una mano, una oportunidad, una ola, me levantase, y me llevase hacia lo alto, allí donde impera el poder y el prestigio, haría pedazos a las circunstancias que me hubieran llevado hasta allí y me arrojaría yo mismo hacia abajo, hacia las ínfimas e insignificantes tinieblas. Sólo en las regiones inferiores consigo respirar."

Enrique Vila-Matas, Doctor Pasvento.


Clementine



"Desde que las mujeres de ochenta años
empezaron a llevar sombreros de color rojo,
la Muerte ya no parece la misma, Oh my darling,
Oh my darling, Oh my darling Clementine."






martes, 27 de abril de 2010

El que usted quiera




“Usted puede escoger el color que quiera para su coche, siempre que sea el negro”

Henry Ford


*Foto: "Si hubiese preguntado a mis clientes qué necesitaban, habrían dicho un caballo más rápido"

I get along without you very well



I get along without you very well,
Of course I do,
Except when soft rains fall
And drip from leaves, then I recall
The thrill of being sheltered in your arms.
Of course, I do,
But I get along without you very well.

I've forgotten you just like I should,
Of course I have,
Except to hear your name,
Or someone's laugh that is the same,
But I've forgotten you just like I should.

What a guy, what a fool am I,
To think my breaking heart could kid the moon.
What's in store? Should I phone once more?
No, it's best that I stick to my tune.

I get along without you very well,
Of course I do,
Except perhaps in Spring,
But I should never think of Spring,
For that would surely break my heart in two.



Todo menos el tedio me da tedio...




Todo menos el tedio me da tedio.
Quiero sin tener sosiego sosegar.
Tomar la vida todos los días
Como un remedio,
De esos remedios que hay para tomar.
Tanto aspiré, tanto soñé que tanto
De tantos tantos me hizo nada en mí
Mis manos quedaron frías
Sólo de aguardar el encanto
De aquel amor que las calentara al fin.
Frías, vacías, Así.

Fernando Pessoa




lunes, 26 de abril de 2010

Queda claro





Via: ffffound

Studio Smack – Kapitaal



"El  hombre es un niño extraviado -por citar una vez más el poema de Baudelaire- en "la selva de los símbolos".
(El criterio de la madurez: la facultad de resistirse a los símbolos. Pero la humanidad es cada vez más joven).

Milan Kundera, El arte de la novela.



KAPITAAL from STUDIO SMACK on Vimeo.

viernes, 23 de abril de 2010

Yo espero




"Hemos intentado controlar a las mujeres... hasta que nos dimos cuenta de que no eran propiedad nuestra. Luego a los hijos, un día en La Rambla paré a una persona que estaba abofeteando y dando patadas a su hijo y le dije, oye ¡que no es tuyo!, no lo trates así, y es verdad que no es suyo... y nos pasa lo mismo con los animales... yo espero que no nos pase lo mismo con internet"

Eduardo Punset. en respuesta al discurso de la ministra Gonzalez Sinde.

(Via: Biotay)


Alcoholic Vervet Monkeys




 "En cuanto un animal se trastorna, comienza a parecerse al hombre. Observad a un perro furioso o abúlico: parece como si esperara a su novelista o a su poeta."

E.M. Cioran


Días y días




"Al lacayo le pareció ésta una buena ocasión para repetir su comentario con alguna variación:
"Estaré sentado aquí", dijo, "unas veces sí y unas veces no, días y días".

Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas.



Jacques el fatalista



 ¿CÓMO SE conocieron? Por casualidad, como todo el mundo. ¿Cómo se llamaban? ¿Qué os importa? ¿De dónde venían? Del lugar más cercano. ¿Adónde iban? ¿Sabemos acaso dónde vamos? ¿Qué decían? El amo no decía nada; y Jacques decía que su capitán decía que todo cuanto de bueno y malo nos acontece aquí abajo, escrito estaba allí arriba.
     EL AMO.—¡Gran frase ésa!
     JACQUES.—Mi capitán solía añadir: cada bala que sale de un fusil lleva una etiqueta.
     EL AMO.—Y tenía razón...
      Tras una breve pausa, Jacques exclamó: «¡Que el diablo se lleve a la taberna y al tabernero!».
      EL AMO.—¿Por qué entregáis vuestro prójimo al diablo? Eso no es cristiano.
      JACQUES.—Porque mientras me emborracho con su pésimo vino, me olvido de llevar los caballos a abrevar. Mi padre lo nota; se enfada. Yo sacudo la cabeza; to- ma él un garrote y me frota algo rudamente la espalda. Pasaba un regimiento camino de Fontenoy; me alisto por despecho. Llegamos; comienza la batalla.
      EL AMO.—Y recibes la bala que te correspondía.
      JACQUES.—Lo habéis adivinado; un balazo en la rodilla; y Dios sabe cuántas aventuras, buenas y malas, ha traído ese balazo. Se sostienen unas a otras como los eslabones de una cadena. Sin ese balazo, por ejemplo, creo que no me habría enamorado en la vida, ni sería cojo.
      EL AMO.—¿Así que te enamoraste?
      JACQUES.—¡Y cómo!
      EL AMO.—¿A causa del balazo?
      JACQUES.—Del balazo.
      EL AMO.—Nunca me dijiste nada
      JACQUES.—En efecto.
      EL AMO.—¿Y por qué?
      JACQUES.—Porque no hubiese podido decirlo ni un poco antes ni un poco después.
      EL AMO.—¿Y tú crees que ha llegado ya el momen- to de contarme tus amoríos?
      JACQUES.—¡Quién sabe!
      EL AMO.—Por si acaso, empieza de una vez...
      Jacques comenzó la historia de sus amores. Era la hora de la siesta y la atmósfera, plomiza; su amo se durmió. La noche los sorprendió en medio de la campiña; se habían extraviado. Y ya tenemos al amo, terriblemente enojado, descargando severos latigazos sobre su criado, y al pobre diablo comentando a cada golpe: «También éste, al parecer, estaba escrito en las alturas...».
      Como podéis apreciar, querido lector, voy por buen camino, y si quisiera podría haceros esperar un año, dos años, tres años, antes de contaros los amores de Jacques, separándolo de su amo y haciéndoles correr a cada uno de ellos las aventuras que me pluguiera. ¿Qué me impe- diría casar al amo y hacerle cornudo? ¿O embarcar a Jac- ques rumbo a las islas? ¿Llevar hasta allí a su amo? ¿De- volverlos a Francia, ambos en el mismo navío? ¡Qué fácil es escribir cuentos! Pero los libraré de ello a uno y a otro, a cambio de una mala noche; y a vos, a cambio de este retraso.
      Amaneció un nuevo día. Y ya los tenéis de nuevo montados en sus bestias y siguiendo su camino. —¿Y
adónde iban? Es la segunda vez que me hacéis esa pre- gunta, y por segunda vez os respondo: ¿Qué os importa?

Denis Diderot, Jacques el fatalista.


Ice cream drama





“Age does not diminish the extreme disappointment of having a scoop of ice cream fall from the cone.”
Jim Fiebig


Redes 56: Mentes conectadas sin brujería


Entrevista de Eduard Punset con Marco Iacoboni, neurocientífico de la Universidad de California, Los Ángeles. Madrid, 8 de diciembre del 2009.


Las neuronas espejo son los diminutos milagros
gracias a los cuales atravesamos el día.
Marco Iacoboni

Eduard Punset: Durante años hemos intentado entender cómo podemos deducir lo que los demás piensan, sienten o incluso hacen. Y de repente los expertos como tú sugerís que es porque, cuando sientes, escuchas o ves algo, hay un tipo de neurona llamada neurona espejo que se activa (según vosotros) y que participa en todo esto. ¿Se lo podemos explicar un poco a los teleespectadores? ¿Cómo inferimos lo que están pensando los demás gracias a las neuronas espejo?

Marco Iacoboni: Hay que decir que, aunque el descubrimiento de las neuronas espejo sea reciente, si nos remontamos varios siglos atrás, veremos que, durante mucho tiempo, se ha querido descubrir cómo podemos entender la mente de los demás, y durante siglos varios pensadores y escritores han escrito sobre el tema. Cuando los leo, pienso que es como si supieran lo que eran las neuronas espejo o, cuanto menos, lo intuyeran. Hay una cita de Hume que dice que las mentes de los hombres son espejos unas de otras. Así pues, se puede llegar a este descubrimiento incluso mediante una buena comprensión de la psicología de la gente. Pero el descubrimiento en sí es realmente extraordinario, porque le dio un vuelco a la manera de concebir el cerebro de los neurocientíficos. Se sabía que el cerebro se divide en varios compartimentos: uno para el control motor, otro para la visión, otro para escuchar las cosas, otro para pensar en ellas... pero resulta que la misma neurona (el descubrimiento se hizo en el cerebro del mono) la misma neurona que se activa cuando el mono agarra una cosa se activa también cuando el mono está quieto y ve que alguien agarra algo.

E.P: Sin que haya movimiento...

M.I: ¡Ninguno!

E.P: El mono no se mueve, pero la neurona...

M.I: ...se activa. Y por eso las llamamos neuronas espejo, porque es como si el mono que ve a otro haciendo algo estuviera contemplando su propia acción reflejada en un espejo. Así pues, realmente nos volvemos espejos de los demás mediante este mecanismo especular tan sencillo. ¿Y por qué es importante? Porque tras cada acción que hacemos, cuando yo agarro el libro, o tú el bolígrafo... existe una intención subyacente, un estado mental tras la acción. Así que, mediante este espejo de las acciones de los demás, podemos acceder a su mente, al estado mental que los condujo a actuar.

E.P: Hace unos años, incluso los descubridores de las neuronas espejo hablaban poquito de ellas, porque no estaban seguros de cuál era su finalidad, su objetivo, ni de qué significaban realmente. Pero ahora hemos llegado al extremo contrario: ¡ahora hay una tendencia a pensar que son decisivas para todo! Hablemos de algunas de las cosas para las que parecen ser decisivas, como la imitación, por ejemplo. Afirmas que, sin las neuronas espejo, no habría imitación. Las actrices y los actores no podrían imitar tan bien a sus personajes... ¿qué sucede con la imitación y el aprendizaje?

M.I: Creo que las neuronas espejo son muy importantes en eso. Teniendo en cuenta las propiedades de dichas neuronas, todo apunta a que son fundamentales para la imitación, porque se activan al realizar una acción, pero también al ver a otra persona realizándola, así que resulta casi natural que tengan importancia en la imitación. Además, hemos llevado a cabo experimentos de neuroimagen... (…) Como poner a alguien en el escáner para repetir ciertas acciones y luego, bajo condiciones controladas, descubrir qué repuestas son de imitación, y no simplemente relacionadas con realizar la acción. E hicimos un experimento con una técnica llamada estimulación magnética transcraneal, que provoca una lesión pasajera en el cerebro. De hecho, utilizamos esta técnica para inhabilitar el área de Broca mediante una pequeña lesión (¡temporalmente! Los participantes no sufrieron ningún daño a largo plazo); el área de Broca es una de las regiones que contiene estas neuronas. Pues bien, ¡resulta que los participantes ya no pudieron imitar más! ¡No! Y esto sugiere que existe un vínculo muy fuerte entre las neuronas espejo y la imitación.  Sin embargo, creo que, en principio, se puede imitar sin neuronas espejo. Hagamos un experimento mental: imagina que, con una varita mágica, pudiera hacer desaparecer todas las neuronas espejo de tu cerebro. Creo que seguirías pudiendo imitar, pero que utilizarías una forma muy distinta de imitación, que se basaría mucho más en mirar lo que hago y reproducirlo, sin captar mis sentimientos, sin ver cuáles son los estados mentales asociados con lo que hago. Por tanto, sería imitación sin lectura de mente, sin conexiones entre las dos mentes.

E.P: Es fantástico, ¿verdad? Hay otro descubrimiento relacionado que también parece asombroso, y es el siguiente (corrígeme si me equivoco): si un ser humano o un mono ven a alguien que se pone en la boca un caramelo, las neuronas del mono y las del ser humano (las neuronas espejo) se activan, hasta ahí muy bien. Pero si, en lugar de llevarse a la boca un caramelo, no hay nada, y el ser humano actúa como si hubiera un caramelo en sus dedos, sin que sea así... Entonces la neurona espejo del ser humano se activa (la del que está mirando) ¡pero no la del mono!

M.I: Es verdad.

E.P: ¡El mono no sabe mentir!

M.I: Es una buena manera de decirlo.

E.P: Sí, pero... ¿por qué? ¿A qué se debe?

M.I: Creo que hay otra manera de verlo. El caso es que los monos no hacen teatro. Cuando finges que hay algo en tus manos y haces el gesto, aunque no haya nada en realidad, estás haciendo teatro. Los humanos pueden hacerlo....

E.P: ¡Pero estás mintiendo!

M.I: Bueno... también es un arte... hay un arte fabuloso relacionado con el teatro: a los seres humanos se les da muy bien. ¡A los monos no! Esto nos dice que nuestras neuronas espejo reflejan lo que podemos hacer, ¡no lo que no podemos hacer! Creo que si pudiéramos enseñarles a los monos a hacer teatro, con el tiempo llegarían a tener una respuesta especular ante un ser humano representando algo. Pero hasta que...

E.P: ...hasta que lo hagamos...

M.I: ...el mono no lo hará.

E.P: Marco, ¿crees que estoy equivocado cuando pienso que los monos y los seres humanos tenían ambos -hace dos millones de años- neuronas espejo muy parecidas, pero que luego, con la evolución, el ser humano, a través de procesos cognitivos más densos o sofisticados, aprendió a fingir, a engañar a los demás, mientras que el mono no? El mono se quedó donde ambos estaban antes...

M.I: Sí... No sabemos si es porque las neuronas espejo del cerebro humano son más complejas que las neuronas espejo de los monos, o porque la neurona espejo se comunica con muchas más neuronas en el cerebro humano que en el del mono. Esto es algo que hay que tener en cuenta: las neuronas espejo no están aisladas, sino que forman parte de una red muy amplia de neuronas distintas.

E.P: Otro campo en el que las neuronas espejo entran en juego es el lenguaje. Mencionas el área de Broca que, al parecer, es la región principal para el lenguaje, ¿no? ¿Qué sucede con eso? ¿Hasta qué punto han sido útiles las neuronas espejo para que los humanos aprendieran a hablar?

M.I: En primer lugar, cuando hablamos siempre utilizamos las manos. La gesticulación con las manos es muy importante para la comunicación. Sabemos que las neuronas espejo son importantes para controlar las manos y descodificar los movimientos de las manos de los demás. Así que, cuando te veo mover las manos mientras hablas conmigo, utilizo las neuronas espejo para interpretar lo que haces con las manos. La idea es que, incluso antes de que los seres humanos pudieran hablar, estas neuronas servían para la comunicación no verbal. Porque los gestos se utilizan en la comunicación y, de nuevo, estas neuronas se activan cuando hago ciertas cosas, pero también cuando te veo hacerlas, así que crean una paridad, un canal de comunicación entre tú y yo. El caso es que evolucionaron y ayudaron incluso en el habla. De hecho, hicimos experimentos en el laboratorio que demuestran que las regiones cerebrales que se activan al hablar, en el lóbulo frontal, también se activan al escuchar a otras personas que hablan. Así que incluso estas regiones modernas que controlan la lengua y los labios al hablar entran en juego cuando te escucho hablar y yo no hablo: las regiones que controlan la lengua y los labios están tan activas como si estuviera hablando yo mismo.

E.P: Hay otro tema que le preocupa a la gente... si las cosas son como sugieres, y si todo es en cierto modo tan automático (porque incluso si no media movimiento, incluso si hago un gesto con la mano, existe una neurona espejo en tu cerebro que te dice lo que estoy pensando...). Si todo es así... ¿Qué hay del libre albedrío? ¿Todavía hay espacio para el libre albedrío?

M.I: ¡Es una pregunta estupenda! En cierto modo, éste y otros descubrimientos de la neurociencia sugieren que nuestra noción del libre albedrío es un poco demasiado optimista. ¡No tenemos tanto libre albedrío como nos pensábamos! No obstante, sigo pensando que un poco sí tenemos, porque me parece que tenemos mecanismos de control en el cerebro... por ejemplo, ¿por qué no te imito todo el rato? Puedo evitarlo, puedo controlarlo. Así que, aunque creo que hay influencias sobre la conducta humana y aunque sabemos, por ejemplo, que la violencia en los medios de comunicación realmente está provocando conducta imitativa... y aunque me parece que las neuronas espejo participan en eso... al final se puede controlar, así que hay esperanza para el libre albedrío: ¡no somos robots que únicamente pueden hacer lo que ven! Hay cierto grado de control. Pese a todo, en último término, todo esto significa que el libre albedrío no es completo. Lo que vemos y experimentamos determina la manera en la que nos comportamos.

E.P: Yo entiendo que ustedes vean la relación entre, digamos, un estímulo exterior (bueno, yo estoy moviendo estos dedos con la pluma, ¿no?) y este estímulo exterior activa una neurona espejo en el cerebro de la persona que tengo enfrente. Eso lo entiendo, pero es que luego viene algo mucho más complicado: a través de las neuronas espejo, se transmite, mediante la ínsula (que es una especie de estructura de conexión del cerebro), a las emociones; y las emociones en principio no parecían tener nada que ver con las neuronas espejo. Pero habéis descubierto que también pueden influir, a través de la ínsula, sobre la empatía, sobre si, por ejemplo, uno es capaz de empatizar con el sufrimiento de otra persona o no.

M.I: ¡Tienes toda la razón! De hecho, hemos publicado varios artículos que sugieren y demuestran que, en primer lugar, en lo referente al sistema neuronal, las regiones que contienen neuronas espejo del cerebro humano realmente se comunican con los centros cerebrales de las emociones, así que conectan con...

E.P: El sistema límbico...

M.I: Con el sistema límbico, sí. Y, en segundo lugar, la actividad en este sistema está correlacionada con la cantidad de empatía. Hay estudios que demuestran que los niños que imitan u observan las expresiones faciales presentan actividad en estas áreas, por supuesto y, cuanto más activas son dichas regiones, más empatía tienen los niños. Por tanto, existe un vínculo muy estrecho entre la actividad en estas regiones cerebrales y la tendencia a tener empatía... Básicamente, funciona del siguiente modo: yo te veo sonreír y mis neuronas espejo lo simulan, crean una especie de imitación interna en mi cerebro de la sonrisa en tu rostro, y luego envían estas señales al sistema límbico y siento lo que tú sientes.

E.P: ¿Ah, sí? ¿Y podríamos decir que, cuanto más sonríes, más posibilidades tienes de ser feliz?





M.I: ¡Pues así es! Lo demuestran los datos... Por ejemplo, hay personas cuyo trabajo es formar parte del público en comedias de televisión, y hay un estudio en el que se entrevistaba a las personas que habían pasado un año trabajando de eso, que tenían que reír con las bromas de los programas de televisión. Pues bien, resulta que estas personas se ponían menos enfermas, eran mucho más felices... la conclusión es que, si quieres ser feliz, empieza a sonreír y acabarás sintiéndote bien.


E.P: O sea que, riendo o estando tristes, podemos influir en nuestra mente en una u otra dirección.

M.I: Sí. ¡Se puede hacer en ambos sentidos! Sabemos que las emociones son contagiosas. Si hay mucha felicidad en una habitación y alguien se incorpora al grupo, acabará sintiéndose más feliz, porque existe esta transmisión de emociones de una persona a otra. Otra manera de lograrlo es simplemente actuar como si estuvieras feliz, y acabarás sintiéndote mejor. Además, haciéndolo, también influirás sobre la gente que tienes a tu alrededor.

E.P: Ésta no tiene que ver con la felicidad sino con la verdadera infelicidad. Al parecer, según afirmas en tu libro Las neuronas espejo, este tipo de neuronas también pueden decirnos algo sobre el autismo, este trastorno mental que hace que algunas personas se vuelvan autistas. Me parece muy difícil ver la relación entre una cosa y la otra.

M.I: Sí, teníamos la hipótesis desde el principio, pensábamos que estas neuronas eran muy importantes para las interacciones sociales... Yo te miro y, al ver tu lenguaje corporal, tus expresiones faciales y demás, accedo a tu mente, de modo que nuestra interacción resulta muy fácil de un modo natural. ¿Pero qué pasa con las personas a las que no les gusta interactuar con los demás, que se sienten muy incómodas en las interacciones sociales? Nuestra hipótesis es que, tal vez, estas personas tienen problemas para activar estas neuronas. Si yo tuviera problemas con la activación de las neuronas espejo, no podría leerte tu mente y, por tanto, la interacción me resultaría incómoda, porque no sabría lo que te pasa por la cabeza, no sabría si quieres pegarme. Hicimos estudios de neuroimagen que demostraron que, de hecho, hay actividad reducida en las neuronas espejo de los pacientes con autismo. La buena noticia es que podemos intentar utilizar este descubrimiento como una forma de intervención: ya se están utilizando tratamientos basados en la imitación con la idea de volver a entrenar las neuronas espejo de los pacientes con autismo para que funcionen mejor. Me parece que estamos al principio de la ciencia de las neuronas espejo, y que todavía hay muchas cosas por descubrir.