jueves, 27 de enero de 2011

Colorized








miércoles, 26 de enero de 2011

Afterglow





Siempre es conmovedor el ocaso
por indigente o charro que sea,
pero más conmovedor todavía
es aquel brillo desesperado y final
que herrumbra la llanura
cuando el sol último se ha hundido.
Nos duele sostener esa luz tirante y distinta,
esa alucinación que impone al espacio
el unánime miedo de la sombra
y que cesa de golpe
cuando notamos su falsía,
como cesan los sueños
cuando sabemos que soñamos.


Jorge Luis Borges.



En subjuntivo potencial









"Esto da motivos para reflexionar y Ulrich, en su composición sobre el amor patrio, escribió que un patriota verdadero nunca debe considerar su patria la mejor del mundo; iluminado por una idea que le pareció genial, si bien fue mayor la ofuscación producida por su deslumbre que lo que pudo discernir del contenido, había añadido a esta sospechosa frase una segundo parte; en ella afirmaba que probablemente también Dios hubiera preferido hablar de su mundo en subjuntivo potencial (hic dixerit quispiam...) porque Dios crea el mundo y piensa simultáneamente que bien podría ser de otra manera. Estaba muy orgulloso de esta frase. Pero quizá fuera que no llegó a expresarse con suficiente claridad, el caso es que soliviantó de tal modo los ánimos, que le hubieran echado de la escuela si hubieran podido llegar a una decisión, decisión que no se pudo tomar por no saber si su atrevida observación se había de interpretar como blasfemia contra la patria o contra Dios."

Robert Musil, El hombre sin atributos.


Diálogo





"Yo lo he hecho" -dice la memoria-; "yo no puedo haberlo hecho" -dice el orgullo, y se mantiene inflexible-. Al fin... cede la memoria."



Walked out this morning






Everybody Hurts





When the day is long and the night, the night is yours alone,
When you're sure you've had enough of this life, well hang on
Don't let yourself go, 'cause everybody cries and everybody hurts sometimes

Sometimes everything is wrong. Now it's time to sing along
When your day is night alone, (hold on, hold on)
If you feel like letting go, (hold on)
When you think you've had too much of this life, well hang on

'Cause everybody hurts. Take comfort in your friends
Everybody hurts. Don't throw your hand. Oh, no. Don't throw your hand
If you feel like you're alone, no, no, no, you are not alone

If you're on your own in this life, the days and nights are long,
When you think you've had too much of this life to hang on

Well, everybody hurts sometimes,
Everybody cries. And everybody hurts sometimes
And everybody hurts sometimes. So, hold on, hold on
Hold on, hold on, hold on, hold on, hold on, hold on
Everybody hurts. You are not alone





High Quality video

Reírse de manera infinitamente seria





"Lo dijo Lezama Lima de Mallarme, dijo que se reía de una manera infinitamente seria, y desde que lo leí es una especie de leit motiv que aparece continuamente en mis libros. Con el tiempo, he terminado, además, riéndome siempre de esa forma."

Enrique Vila-Matas, Entrevista en dilmot.



Bruto





"Porque César me amó, lloro por él; porque fue afortunado, regocíjome; porque fue valiente, lo venero; mas porque fue ambicioso lo maté."

William Shakespeare, Bruto en Julio César.



martes, 25 de enero de 2011

I stand before you to sit behind you





The famous speaker who no one had heard of said:
Ladies and jellyspoons, hobos and tramps,
cross-eyed mosquitos and bow-legged ants,
I stand before you to sit behind you
to tell you something I know nothing about.
Next Thursday, which is Good Friday,
there's a Mother's Day meeting for fathers only;
wear your best clothes if you haven't any.
Please come if you can't; if you can, stay at home.
Admission is free, pay at the door;
pull up a chair and sit on the floor.
It makes no difference where you sit,
the man in the gallery's sure to spit.
The show is over, but before you go,
let me tell you a story I don't really know.
One bright day in the middle of the night,
two dead boys got up to fight.
(The blind man went to see fair play;
the mute man went to shout "hooray!")
Back to back they faced each other,
drew their swords and shot each other.
A deaf policeman heard the noise,
and came and killed the two dead boys.
A paralysed donkey passing by
kicked the blind man in the eye;
knocked him through a nine-inch wall,
into a dry ditch and drowned them all.
If you don't believe this lie is true,
ask the blind man; he saw it too,
through a knothole in a wooden brick wall.
And the man with no legs walked away.

 Via


Contradictions




I often contradict myself
Oh no I never do
I argue with me day and night
that simply isn't true
oh yes it is
oh no it's not
I do this all day long
oh no you don't
oh yes I do
it's right
no way it's wrong
I'm really quite agreable
I argue night and day
i love to be around myself
I wish I'd go away
so if you see me arguing
it's certain that you won't
I often contradict myself
I promise you I don't




lunes, 24 de enero de 2011

Imaginantes*









Antes que nosotros





Antes que nosotros por las mismas arboledas 
pasaba el viento, cuando había viento, 
y las hojas no se movían 
de modo diferente al de hoy. 

En vano nos agitamos y pasamos. 
No hacemos más ruido en lo que existe 
que las hojas de los árboles 
o los pasos del viento. 

Tratemos pues con abandono asiduo 
de entregar nuestro esfuerzo a la Naturaleza 
y no querer más vida 
que la de los verdes árboles. 

Inútilmente parecemos grandes. 
Excepto nosotros, nada en el mundo 
saluda nuestra grandeza 
ni sin querer nos sirve. 

Si aquí, junto al mar, mi huella en la arena
el mar con tres olas la borra, 
¿qué hará en la otra playa 
donde el mar es el Tiempo?

 Fernando Pessoa




1+1=3






"El matemático P. G. Lejeune Dirichlet no era muy amigo de escribir cartas. Hizo una excepción cuando nació su primer hijo.
Dirichlet mandó un telegrama a su suegro con el siguiente mensaje: 1+1=3"



Calculus Rhapsody



Versiones





Versión simple del mundo:
el lugar que encontramos.

Versión más ajustada:
el lugar que dejamos.

Versión perfeccionada:
el lugar para buscar otro mundo.

Versión casi definitiva:
el lugar de una ausencia.

Y otra más todavía:
el lugar que nos prueba
que ser no es un lugar.

Y la última versión:
el mundo es el lugar para aprender
que ser no necesita lugar.


Roberto Juarroz
Poesía Vertical



Black Magic Woman




Got a black magic woman
I got a black magic woman
Yes, I got a black magic woman
Got me so blind I can't see
But she's a black magic woman
And she's tryin' to make a devil out of me








viernes, 21 de enero de 2011

Impossible Balls




"COMO dice magníficamente Bacon ,(Novum Organum LI:
 "Donde el hombre percibe un mínimo de orden, in­mediatamente imagina mucho más".
Lichtenberg, Aforismos.


martes, 18 de enero de 2011

They wanted to cling





Authors@Google: Slajov Zizek








“Quiero recordar la maravillosa anécdota de Niels Bhor, el tipo de Copenhague físico cuántico... La anécdota dice así. Un amigo de Bhor, que también era científico fue de visita a su casa de campo en Dinamarca y vio que tenía una herradura de caballo encima de la puerta de entrada -en Europa, las herraduras colocadas encima de la puerta de entrada son un objeto supersticioso destinado a prevenir que los malos espíritus entren en la casa.- Así qué el amigo, un tanto sorprendido, le preguntó, “¿Qué pasa, estas loco?, ¿por qué tienes eso ahí? ¿no se supone que eres un científico?.” Niels Bohr le respondió, “Por dios, claro que no estoy loco, soy un cientifico. Por supuesto que no creo en esas cosas.” Entonces el amigo, sin acabar de comprenderlo, volvió a preguntarle, “Y si no crees en ello, ¿por qué lo tienes ahí?”. Niels Bhor dio una maravillosa respuesta, le dijo, “Claro que no creo en ello. Lo tengo ahí porque me dijeron que funciona incluso si no crees en ello”. Así es como funciona la ideología hoy en día (…). Nuestra época es una época cínica, practicamos creencias sin creer en ellas.”



Un gran escéptico




"Se cuenta que en el año 1780 el Rey Federico II “el Grande” de Prusia, era un gran escéptico respecto a los avances de la medicina y que, en una ocasión, preguntó a su médico personal el Dr. Johann Georg Zimmermann:

-Decidme, sinceramente, doctor: ¿de cuántos pacientes lleva su muerte en la conciencia?

Y el galeno respondió:

-De unos trescientos mil menos que Vos, Majestad."

Si se pudieran medir





"Si se pudieran medir los saltos de la atención, el rendimiento de los músculos de los ojos, los movimientos pendulares del alma y todos los esfuerzos que tiene que hacer un hombre para conseguir abrir brecha a través de la afluencia de una calle, es de presumir que resultaría -él así lo había imaginado al jugar a investigar lo imposible- una dimensión frente a la cual sería ridícula la fuerza que necesita Atlante para sostener el mundo. De ahí se podría deducir qué esfuerzo tan titánico supone el de un individuo moderno que no hace nada.
El hombre sin atributos era en la actualidad uno de ellos.
-De esto se pueden sacar dos conclusiones- se dijo para sí.
El rendimiento de los músculos de un ciudadano, que cumple tranquilamente con sus deberes ordinarios durante toda la jornada, es mayor que el de un atleta que tiene que levantar una vez al día pesos enormes; esto está fisiológicamente demostrado. Es, pues, lógico que las pequeñas obras cotidianas, en su importe social y en cuanto interesan para esta suma, presten mucha más energía al mundo que las acciones heroicas. Una heroicidad aparece tan diminuta como un grano de arena echado ilusionadamente sobre un monte. Este pensamiento le agradó."

Robert Musil, El hombre sin atributos.



lunes, 17 de enero de 2011

Está parado







“Está parado. Y está parado de
modo tan absoluto y definitivo
como si estuviese sentado."

Witold Gombrowicz




The Art of Drowning





The Art of Drowning from Diego Maclean on Vimeo.


Via: Fubiz

Like, Totally





"You’re never going to go. Why would you go? It’s a disgusting place. It’s always wet even when it’s dry. There’s nothing there. Farmers aren’t really people, you know this. They’re just necessary, we need somebody to kill cows." On the countryside

"Then you get these articles about how unhealthy life is in the city. You know; mobile phone tumours - far more likely in the city; Well you know what, so is everything else! Including sex, coffee and conversation." On the countryside

"I usually never leave the house, but we went to Australia recently—the whole family was there—it was a ridiculous place. Located three quarters of a mile from the surface of the sun, people audibly crackling as they walk past you on the street. That's why they all barbecue, you don't need to cook somewhere like that, you just bring the shit out, fling it on a grill and it bursts into flames. It's not supposed to be inhabited, and when they're not doing that, frying themselves outside, they all fling themselves into the sea, which is inhabited almost exclusively by things designed to kill you; sharks, jellyfish, swimming knives, they're all in there."

"You're talking to a modern, nice, affable German person and they're saying to you something like 'You know, vell, it's a critical time now for Germany within Europe, also globally, economically ve are pretty good, ve have been better. But ve are very vibrant in the theater and arts...' and all the time you'll be listening to this, you're thinking Mmm, yeah, mmm... Hitler, Hitler, Hitler, Hitler, Hitler...
German food is so bad, even Hitler was a vegetarian. "Would you like some more shtrudleghraf on your shamlw?" How appetising does that sound?
It sounds like typewriters eating tin foil being kicked down the stairs."

"Somewhere like Ireland, it's more hot-blooded, there's drama included in the fabric of every day, it's there every moment. People wake up going 'OH GOD! WHAT TIME IS IT?' 'It's six minutes to nine.' 'IS IT? I THOUGHT IT WAS ONLY SEVEN MINUTES TO, WE'RE ALL FUCKED! WHAT'S THE WEATHER LIKE?—DON'T TELL ME, I CAN'T BEAR TO HEAR, I'LL LOOK FOR MYSELF. AAAH! IT'S FIERCE MILD! WHAT ARE WE HAVING FOR BREAKFAST? ARE YOU GONNA DO THAT THING AGAIN WITH THE BREAD WHERE YOU PUT IT IN THE BOX AND BURN IT? WHOSE TROUSERS ARE THESE? COME ON, WE'LL BOTH TRY THEM AT ONCE AND SEE WHO WINS.' It's just more emotional at all times. For no real reason.
If somebody blocks you when you're walking, you're positively Edwardian in your manners. You do this sheepish little smile together, and you step aside. And you both do it at the same time, and you go "for goodness sake, what a to-do! Oh-ho-ho, dear me! I'll just eh, I'll just—oh, we did it again, can you believe it, I can't believe it! We should be on the stage! One more time, I'll just—oh, how did we ever get this far as a species!" But, for some reason, in a car, that becomes "YOU SPUNK BUCKET!".... from, you know, an eighty nine year-old church warden." On behaviour displayed on foot and in cars.

"Would you like red or white wine with your piece of vulcanised lizards cock from the moon? How about an extra bread roll, there to dip in your otter vomit pate?" And you're going, "Red or white wine, well, what would you like, darling? I don't know, what would you like?", all to block out the thought that's in your mind which is - "We're gonna die, we're all gonna die, we're all gonna die, right now. The plane is made of metal, the wings are made of metal, we're all eating, and I'm the only non-terrorist aboard, we're all going to die." On travelling by aeroplane.

"Arnold Schwarzenegger is the governor of California. There's a perfectly ordinary English sentence. How did that happen!? Do you know how that happened? 'Cause I'll tell you. Do you know how he got into that position? He got there... by lifting things. Now, you and me, we avoid lifting things; It's unpleasant. Especially heavy things. Even a five-year-old child knows this. He'll go "No, ha ha, fuck it, no, I'll go and stick Lego up my arse, I'm not doing that, no no." He took a different approach. He lifted the heavy- and you know, you lift something if you have to. Piano falls on granny, you lift the piano… 'cause Granny has mixed feelings about the whole situation. Sunday lunch continues. He didn't do any of that. He went over to the heavy thing, and lifted it, and put it back down and didn't move it anywhere... and then he did it again, hundreds of times, and he said to people who stopped to observe this aberrant behaviour, "Look how good I am... at lifting the heavy thing, in my underpants." Now that may seem a little dim. But it was they who said "You're the man. You're the one we want to deal with immigration, and water rates, and taxes, and all that kinda shit." But wait—what we need to know is, how bad was his predecessor at that job? This must've been someone who came to work covered in children's blood every morning.

"You hear people in restaurants competing with each other "I love you". "No, I love you". "Yeah, but I REALLY love you. I love pencils that you have sucked and thrown away ten years ago. I love your eyebrows and your ancestry and EVERYTHING ABOUT YOU! Just eat your food and let me love you, don't speak!" But what they don’t know, of course, at the time is that that dialogue is actually from a really bad science fiction film written by nature - really, what they're saying to one another is: "The race must continue, the race must continue! My vadudium is pointing at your phenungulator, the race must continue!". On love

"When you say 'Bedtime, bedtime, bedtime!' that's not what the child hears. What the child hears is 'Lie down in the dark... for hours... and don't move... I'm locking the door now.'
Because their bones are growing, they can only sleep in certain positions, obviously. The crucifix and the swastika tend to be the most popular. Sometimes a combination of the two.
Children are actually very sophisticated. They sleep in your bed for a reason. The child is born, it takes a look around, and thinks "Well this isn't quite what I'd hoped for. All these people are idiots... I wouldn't've have painted the house like this at all... But I've got to make the best of it. I've got to maximize my resources. So the key thing is to stop these people from having any more children." On children sleeping in parents' beds

"Now, I meant to talk about something else earlier on, and I've forgotten what it was. I've remembered what it is again, but I've also forgotten. And that's really what adult life is like most of the time.
That’s why adults are confused a lot of the time. Adults are terribly confused, messed up people. That’s because they forget, really, that they don’t have to pretend all the time. Really, the fact is that you’re not an adult at all - you’re just a tall child holding a beer, having conversations you don’t understand… "The Middle East? Yeah, I know it was really bad. I wouldn’t have done that. A hysterectomy? Yeah, very painful, the shoulder is a very painful area."

"Children aren't like that, which is why they look so young, 'cause they always have a sense of style and purpose. When they're walking around, they have a very definite purpose, they're walking. And it's a great walk as well, it's not an adult's sort of bemused shuffle, it's that 'I'm going over here.' And you say 'Why are you going over there?' 'Because I have a harmonica.' 'What are you doing with the harmonica?' 'I'm going to put it in the toilet.' 'Why are you doing tha-' 'Enough questions, goodbye!'"

"What do women want?" As though it's really mysterious. As though it's a big deal. All that women want is what anybody wants. You know, friendship and companionship and respect and a certain amount of leadership with submission and a kind of cooperation at all times and pre-emptive empathy and you know, general telepathy. It's no big deal, is it? [...] Traditionally, women have been attracted to uniforms. So it's not difficult to know what women want. Fascists - that's really what they're all after!"


"Cool, calm, and unemotional. Protestant, for short. It's a fantastic religion, it makes absolutely no demands upon you at all, which is why it's not a great religion. All great religions are built on shame. You don't have any of that if you're Protestant. You go to the church, sing a few hymns, have a cup of tea, everybody goes home and has a wank."

"I am actually walking towards the biscuit, I didn't realise I was, but now I do, oh oh oh I am actually eating the biscuit...oh no, oh the shame, oh I don't know what's better, THE BISCUIT OR THE SHAME..oh oh the shame." On Catholicism.

"I'm quite a compulsive person—I only worked this out recently—I'm compulsive, but I'm also very indecisive. I don't know what I want, but I know that I want it now."

On the myth of "casual sex" "What is that? What is that supposed to be? It's never really casual, you always have to turn up. It's never casual unless you're both wearing Sherlock Holmes hats or something. You're covered in crisps, one of you's eating an omelette, the other one's doing a crossword, then it's kind of casual." 





domingo, 16 de enero de 2011

Vas en dirección contraria









" Durante todo este tiempo, el Revisor no hacía más que mirarla: pero primero con un catalejo, luego con un microscopio, y después con unos gemelos. Por último, dijo: "vas en dirección contraria", y cerró la ventanilla y se fue.
-Una niña tan pequeña -dijo un señor que iba sentado enfrente de ella (iba vestido de papel blanco)- debe saber en qué dirección viaja, aunque no sepa su propio nombre!
Un Chivo que iba sentado al lado del señor de blanco cerró los ojos y dijo en voz alta:
-¡Debe saber la dirección del despacho de billetes, aunque no sepa el alfabeto!
Había un Escarabajo sentado junto al Chivo (eran extrañisimos los pasajeros que iban en el vagón), y como parecía que la regla general era que hablasen todos por turno, prosiguió él, diciendo: "¡Habrá que devolverla desde aquí como equipaje!"

Lewis Carroll, A través del espejo.



Notice









Iraungiera




Berandu etorri
eta goiz joan zen
gaua bezela.

Eta egunak izarrei
 egiten dionaz
negar egiten irakatsi zidan.

Liese.











I want my blue back






"It turns out the entire universe is made of sub-atomic particles.
Actually, just one particle, moving very fast.
The particle is getting old. The particle is wearing out. At first the dissapearances are so small you don´t notice them. And then one day the color blue is gone, and you wonder if it ever existed to begin with.
 I want my blue back."





Babe I'm Gonna Leave You





Babe, baby, baby, I'm gonna leave you
I said baby, you know I'm gonna leave you
I'll leave you when the summertime
Leave you when the summer comes a-rollin'
Leave you when the summer comes along

Baby, baby, baby, baby, baby, I don't wanna leave you
I ain't jokin' woman, I've got to ramble
Oh yeah, baby, baby, I be leavin'
We really got to ramble
I can hear it callin' me the way it used to do
I can hear it callin' me back home, whoa-oh

Babe, oh, babe, I'm gonna leave you
Ohh, baby, you know, I've really got to leave you
Oh, I can hear it callin' me
I said don't you hear it callin' me the way it used to do?
Ohh

I know, I know, I know I never never never never never gonna leave you babe
But I got to go away from this place
I've got to quit you, yeah
Oh, baby, baby, baby, baby
Baby, baby, baby, oh
Don't you hear it callin' me?

Oh, woman, woman, I know, I know
Feels good to have you back again
And I know that one day baby, it's gonna really grow, yes it is
We gonna go walkin' through the park every day
Come what may, every day
Oh, mama, baba, mama babe
I'm gonna leave you, go away, ohh

So good, sweet baby
It was really, really good
You made me happy every single day
But now, I've got to go away
Oh, oh, oh

Baby, baby, baby
That's when it's callin' me
I said that's when it's callin' me back home




Covers: Great White , Pink.


Vivir es no conseguir





Basta pensar en sentir 
para sentir al pensar. 
Mi corazón hace reír 
a mi corazón de llorar. 
Después de parar y andar, 
después de quedarme e ir,
he de ser quien va a llegar 
y luego quien quiere partir. 

Vivir es no conseguir.

Fernando Pessoa






El poder de «la real gana»






"El verdadero poder de los weblogs y buena parte de la fascinación que ejercen radica en que la gente los escribe «porque puede» (la tecnología está disponible) pero sobre todo «porque quiere» (les da la gana poner en común cosas con los demás). No debe subestimarse nunca el poder de «la real gana», aunque resulte muy desconcertante."




sábado, 15 de enero de 2011

El amor según Sócrates y Zizek







"[199c Inicio del Discurso de Sócrates]

Después de esto, comenzó Sócrates más o menos así:

- En verdad, querido Agatón, me pareció que has introducido bien tu discurso cuando decías que había que exponer primero cuál era la naturaleza de Eros [el Amor]mismo y luego sus obras. Este principio me gusta mucho. Ea, pues, ya que a propósito de Eros me explicaste, por lo demás, espléndida y formidablemente, cómo era, dime también lo siguiente: ¿es acaso Eros de tal naturaleza que debe ser amor de algo o de nada? Y no pregunto si es amor de una madre o de un padre -pues sería ridícula la pregunta de si Eros es amor de madre o de padre-, sino como si acerca de la palabra misma "padre" preguntara: ¿es el padre de alguien o no? Sin duda me dirías, si quisieras respóndeme correctamente, que el padre es padre de un hijo o de una hija. ¿O no?
- Claro que sí -dijo Agatón.
- ¿Y no ocurre lo mismo con la palabra "madre"?
También en esto estuvo de acuerdo.
- Pues bien -dijo Sócrates- respóndeme todavía un poco más, para que entiendas mejor lo que quiero. Si te preguntara: ¿ y qué ?, ¿un hermano, en tanto que hermano, es hermano de alguien o no?
Agatón respondió que lo era.
¿Y no lo es de un hermano o de una hermana?
Agatón asintió.
- Intenta, entonces -prosiguió Sócrates-, decir lo mismo acerca del amor. ¿Es Eros amor de algo o de nada?
Por supuesto que lo es de algo.
- Pues bien -dijo Sócrates-, guárdate esto en tu mente y acuérdate de que cosa es el amor. Pero ahora respóndeme sólo a esto: ¿desea Eros aquello de lo que es amor o no?
- Naturalmente -dijo.
¿Y desea y ama lo que desea y ama cuando lo posee, o cuando no lo posee?
- Probablemente -dijo Agatón- cuando no lo posee.
- Considera, pues -continuó Sócrates-, si en lugar de probablemente no es necesario que sea así, esto es, lo que desea aquello de lo que está falto y no lo desea si no está falto de ello. A mí, en efecto, me parece extraordinario, Agatón, que necesariamente sea así. ¿Y a tí cómo te parece?
- También a mí me lo parece -dijo Agatón.
- Dices bien. Pues, ¿desearía alguien ser alto, si es alto, o fuerte, si es fuerte?
- Imposible, según lo que hemos acordado.
- Porque, naturalmente, el que ya lo es no podría estar falto de estas cualidades.
- Tienes razón.
- Pues si -continuó Sócrates-, el que es fuerte, quisiera ser fuerte, el que es rápido, ser rápido, el que está sano, ser sano... -tal vez, en efecto, alguno podría pensar, a propósito de estas cualidades y de todas las similares a éstas, que quienes son así y las poseen desean también aquello que poseen; y lo digo precisamente para que no nos engañemos. -Estas personas, Agatón, si te fijas bien, necesariamente poseen en el momento actual cada una de las cualidades que poseen, quieran o no. ¿Y quién desearía precisamente tener lo que ya tiene? Mas cuando alguien nos diga: Yo, que estoy sano, quisiera también estar sano, y siendo rico quiero también ser rico, y deseo lo mismo que poseo, le diríamos: Tú, hombre, que ya tienes riqueza, salud y fuerza, lo que quieres realmente es tener eso también en el futuro, pues en el momento actual, al menos, quieras o no, ya lo posees. Examina, pues, si cuando dices 'deseo lo que tengo' no quieres decir en realidad otra cosa que 'quiero tener también en el futuro lo que en la actualidad tengo' ¿Acaso no estaría de acuerdo?
Agatón afirmó que lo estaría. Entonces Sócrates dijo:
¿Y amar aquello que aún no está a disposición de uno ni se posee no es precisamente esto, es decir, que uno tenga también en el futuro la conservación y mantenimiento de estas cualidades?
- Sin duda -dijo Agatón.
- Por tanto, también éste y cualquier otro que sienta deseo, desea lo que no tiene a su disposición y no está presente, lo que no posee, lo que él no es y de lo que está falto. ¿No son éstas, más o menos, las cosas de las que hay deseo y amor?
- Por supuesto -dijo Agatón.
- Ea, pues, recapitulemos los puntos en los que hemos llegado a un acuerdo. ¿No es verdad que Eros es, en primer lugar, amor de algo y, luego, amor de lo que tiene realmente necesidad?
- Sí -dijo.
- Siendo esto así, acuérdate ahora de qué cosas dijiste en tu discurso que era objeto Eros. O, si quieres, yo mismo te las recordaré. Creo, en efecto, que dijiste más o menos así, que entre los Dioses se organizaron las actividades por amor de lo bello, pues de lo feo no había amor. ¿No lo dijiste más o menos así?
- Así lo dije, en efecto.
- Y lo dices con toda razón, compañero. -dijo Sócrates-. Y si esto es así, ¿no es verdad que Eros sería amor de la belleza y no de la fealdad?
Agatón estuvo de acuerdo en esto.
¿Pero no se ha acordado que ama aquello de lo que está falto y no posee?
- Sí -dijo.
- Luego Eros no posee belleza y está falto de ella.
- Necesariamente -afirmó.
- ¿Y qué? Lo que está falto de belleza y no la posee en absoluto, ¿dices tú que es bello?
- No, por supuesto.
- ¿Reconoces entonces todavía que Eros es bello, si esto es así?
- Me parece, Sócrates -dijo Agatón-, que no sabía nada de lo que antes dije.
- Y, sin embargo -continuó Sócrates-, hablaste bien, Agatón. Pero respóndeme todavía un poco más. ¿Las cosas buenas no te parece que son también bellas?
- A mí, al menos, me lo parece.
- entonces, si Eros está falto de cosas bellas y si las cosas buenas son bellas, estará falto también de cosas buenas.
- Yo, Sócrates -dijo Agatón-, no podría contradecirte. Por consiguiente, que sea como dices.
En absoluto -replicó Sócrates-; es a la verdad, querido Agatón, a la que no puedes contradecir, ya que a Sócrates no es nada difícil.

* * *

Pero voy a dejarte por ahora y les contaré el discurso sobre Eros que oí un día de labios de una mujer de Matinea, Diotima, que era sabia en éstas y otras muchas cosas. Así por ejemplo, en cierta ocasión consiguió para los atenienses, al haber hecho un sacrificio por la peste, un aplazamiento de diez años de la epidemia. Ella fue, precisamente, la que me enseñó también las cosas del amor. Intentaré, pues, exponerles, yo mismo por mi cuenta, en la medida en que pueda y partiendo de lo acordado entre Agatón y yo, el discurso que pronunció aquella mujer. En consecuencia, es preciso, Agatón, como tú explicaste, describir primero a Eros mismo, quién es y cuál es su naturaleza, y exponer después sus obras. Me parece, por consiguiente, que lo más fácil es hacer la exposición como en aquella ocasión procedió la extranjera cuando iba interrogándome. Pues poco más o menos también yo le decía lo mismo que Agatón ahora a mí: que Eros era un gran Dios y que lo era de las cosas bellas. Pero ella me refutaba con los mismos argumentos que yo a él: que, según mis propias palabras, no era ni bello ni bueno.

- ¿Cómo dices, Diotima? -le dije yo-. ¿Entonces Eros es feo y malo?

- Habla mejor -dijo ella-. ¿Crees que lo que no sea bello necesariamente habrá de ser feo?

Exactamente.

¿Y lo que no sea sabio, ignorante? ¿No te has dado cuenta de que hay algo intermedio entre la sabiduría y la ignorancia?

- ¿Qué es ello?

- ¿No sabes -dijo- que el opinar rectamente, incluso sin poder dar razón de ello, no es ni saber, pues una cosa de la que no se puede dar razón no podría ser conocimiento, ni tampoco ignorancia, pues lo que posee realidad no puede ser ignorancia? la recta opinión es, pues, algo así como una cosa intermedia entre el conocimiento y la ignorancia.

- Tienes razón.

- No pretendas, por tanto, que lo que no es bello sea necesariamente feo, ni lo que no es bueno, malo. Y así también respecto a Eros, puesto que tú mismo estás de acuerdo en que no es ni bueno ni bello, no creas tampoco que ha de ser feo y malo, sino algo intermedio entre estos dos.

- Sin embargo, se reconoce por todos que es un gran dios.

- ¿Te refieres a todos los que no saben o también a los que saben?

- Absolutamente a todos, por supuesto.

Entonces ella, sonriendo, me dijo:

- ¿Y cómo podrían estar de acuerdo, Sócrates, en que es un gran dios aquellos que afirman que ni siquiera es un dios?

- ¿Quiénes son ésos? -dije.

- Uno eres tú y otra yo.

- ¿Cómo explicas eso? -repliqué.

- Fácilmente. Dime ¿no afirmas que todos los dioses son felices y bellos? ¿O te atreverías a afirmar que alguno de entre los dioses no es bello y feliz?

- ¡Por Zeus!, yo no.

- ¿Y no llamas felices, precisamente, a los que poseen las cosas buenas y bellas?

- Efectivamente.

- Pero en relación con Eros al menos has reconocido que, por carecer de cosas buenas y bellas, desea precisamente eso mismo de que está falto.

- Lo he reconocido, en efecto.

- ¿Entonces, cómo podría ser dios el que no participa de lo bello y de lo bueno?

- De ninguna manera, según parece.

- ¿Ves, pues, que tampoco tú consideras dios a Eros?

- ¿Qué puede ser entonces Eros, un mortal?

- En absoluto.

- ¿Pues qué entonces?

- Como en los ejemplos anteriores, algo intermedio entre lo mortal y lo inmortal.

- ¿Y qué es ello Diotima?

- Un gran "genio", Sócrates. Pues también todo lo que es genio está entre la divinidad y lo mortal.

- ¿Y qué poder tiene?

- Interpreta y comunica a los dioses las cosas de los hombres y a los hombres las de los dioses, súplicas y sacrificios de los unos y de los otros órdenes y recompensas por los sacrificios. Al estar en medio de unos y otros llena el espacio entre ambos, de suerte que el todo queda unido consigo mismo como un continuo. A través de él funciona toda la adivinación y el arte de los sacerdotes relativa tanto a los sacrificios como a los ritos, ensalmos, toda clase de mántica y de magia. La divinidad no tiene contacto con el hombre, sino que es a través de este genio como se produce todo contacto entre dioses y hombres, tanto como si están despiertos como si están durmiendo. Y así, el que es sabio en tales materias es un hombre demónico [genial], mientras que el que lo es en cualquier otra cosa, ya sea en las artes o en los trabajos manuales, es un simple artesano. Estos démones [genios], en efecto, son numerosos y de todas clases, y uno de ellos es también Eros.

* * *

- ¿Y quién es su padre y su madre?

- Es más largo de contar, pero, con todo, te lo diré Sócrates. Cuando nació Afrodita, los dioses celebraron un banquete y, entre otros, estaba también Poros, el hijo de Metis. Después que terminaron de comer, vino a mendigar Penía, como era de esperar en una ocasión festiva, y estaba cerca de la puerta. Mientras, Poros, embriagado de néctar -pues aún no existía el vino-, entró en el jardín de Zeus y, entorpecido por la embriaguez, se durmió. Entonces Penía, tramando, impulsada por su carencia de recursos, hacerse un hijo de Poros, se acuesta a su lado y concibió a Eros. Por esta razón, precisamente, es Eros también acompañante y escudero de Afrodita, al ser engendrado en la fiesta del nacimiento de la Diosa y al ser, a la vez, por naturaleza un amante de lo bello, dado que también Afrodita es bella. Siendo hijo, pues, de Poros y Penía, Eros se ha quedado con las siguientes características. En primer lugar, es siempre pobre, y lejos de ser delicado y bello, como cree la mayoría, es más bien duro y seco, descalzo y sin casa, duerme siempre en el suelo y descubierto, se acuesta a la intemperie en las puertas y al borde de los caminos, compañero siempre inseparable de la indigencia por tener la naturaleza de su madre. Pero, por otra parte, de acuerdo a la naturaleza de su padre, está al acecho de lo bello y de lo bueno; es valiente, audaz y activo, hábil cazador, siempre urdiendo alguna trama, ávido de sabiduría y rico en recursos, filosofa a lo largo de toda su vida, y es un charlatán terrible, un embelesador y un sofista. No es por naturaleza ni inmortal ni mortal, sino que en el mismo día unas veces florece y vive, cuando está en la abundancia, y otras muere, pero recobra la vida de nuevo gracias a la naturaleza de su padre. Mas lo que consigue siempre se le escapa, de suerte que Eros nunca ni está falto de recursos ni es rico, y está, además, en el medio de la sabiduría y la ignorancia. Pues la cosa es como sigue: ninguno de los dioses filosofa ni desea ser sabio, porque ya lo es, como tampoco ama la sabiduría cualquier otro que sea sabio. Por otro lado, los ignorantes ni filosofan ni desean hacerse sabios, pues en esto estriba el mal de la ignorancia: en no ser ni noble, ni bueno, ni sabio y tener la ilusión de serlo en grado suficiente. Así, pues, el que no cree estar necesitado no desea tampoco lo que no cree necesitar.

- ¿Quiénes son, Diotima, entonces, los que aman la sabiduría, si no son ni los sabios ni los ignorantes?

- Hasta para un niño es ya evidente que son los que están en medio de estos dos, entre los cuales estará también Eros. La sabiduría, en efecto, es una de las cosas más bellas y Eros es amor de lo bello, de modo que Eros es necesariamente amante de la sabiduría [filósofo], y por ser amante de la sabiduría está, por tanto, en medio del sabio y del ignorante. Y la causa de esto es también su nacimiento, ya que es hijo de un padre sabio y rico en recursos y de una madre no sabia e indigente. Ésta es, pues, querido Sócrates, la naturaleza de este genio. Pero, en cuanto a lo que tú pensaste que era Eros, no hay nada sorprendente en ello. Tú creíste, según me parece deducirlo de lo que dices, que Eros era lo amado y no lo que ama [el amante]. Por esta razón, me imagino, te parecía

Eros totalmente bello, pues lo que es susceptible de ser amado es también lo verdaderamente bello, delicado, perfecto y digno de ser tenido por dichoso, mientras que lo que ama [el amante] tiene un carácter diferente, tal como yo lo describí.

* * *

- Sea así, extranjera, pues hablas bien. Pero siendo Eros de tal naturaleza, ¿qué función [utilidad] tiene para los hombres?

- Esto, Sócrates, es precisamente lo que voy a intentar enseñarte a continuación. Eros, efectivamente, es como he dicho y ha nacido así, pero a la vez es amor de las cosas bellas, como tú afirmas. Más si alguien nos preguntara: ¿En qué sentido, Sócrates y Diotima, es Eros amor de las cosas bellas? O así, más claramente: el que ama las cosas bellas desea, ¿qué desea?

- Que lleguen a ser suyas.

- Pero esta respuesta exige aún la siguiente pregunta: ¿qué será de aquel que haga suyas las cosas bellas?

Entonces le dije que todavía no podía responder de repente a esa pregunta.

- Bien. Imagínate que alguien, haciendo un cambio y empleando la palabra 'bueno' en lugar de 'bello', te preguntara: 'Veamos Sócrates, el que ama las cosas buenas desea, ¿qué desea?'

- Que lleguen a ser suyas.

- ¿Y qué será de aquel que haga suyas las cosas buenas?

- Esto ya puedo contestarlo más fácilmente: que será feliz.

- Por la posesión de las cosas buenas, en efecto, los felices son felices, y ya no hay necesidad de añadir la pregunta de por qué quiere ser feliz el que quiere serlo, sino que la respuesta parece que tiene su fin.

- Tienes razón.

- Ahora bien, esa voluntad y ese deseo, ¿crees que es común a todos los hombres y que todos quieren poseer siempre lo que es bueno? ¿O cómo piensas tú?

- Así, que es común a todos.

- ¿Por qué entonces Sócrates, no decimos que todos aman, si realmente todos aman lo mismo y siempre, sino que decimos que unos aman y otros no?

- También a mí me asombra eso.

- Pues no te asombres, ya que, de hecho, hemos separado una especie particular de amor y, dándole el nombre del todo, la denominamos amor, mientras que para las otras especies usamos otros nombres.

- ¿Me podrías poner un ejemplo? -le pregunté.

- Lo siguiente. Tú sabes que la idea de 'creación' es muy amplia, pues en realidad toda causa que haga pasar cualquier cosa del no ser al ser es creación, de suerte que también los trabajos realizados en todas las artes son creaciones y los artífices de éstas son todos creadores o "poetas".

- Tienes razón.

- Pero también sabes -prosiguió Diotima- que no se llaman poetas, sino que tienen otros nombres y que del concepto total de creación se ha separado una parte, la concerniente a la música y al verso, y se la denomina con el nombre del todo. Únicamente a esto se llama, en efecto, 'poesía', y 'poetas' a los que poseen esta porción de creación.

- Tienes razón.

- Pues bien, así ocurre también con el amor. En general, todo deseo de lo que es bueno y de ser feliz es amor, "ese amor grandísimo y engañoso para todos". Pero unos se dedican a él de muchas y diversas maneras, ya sea en los negocios, en la afición a la gimnasia o en el amor a la sabiduría [filosofía], y no se dice ni que están enamorados ni se les llama amantes, mientras que los que se dirigen a él y se afanan según una sola especie reciben el nombre del todo, amor, y de ellos se dice que están enamorados y se les llama amantes.

- Parece que dices la verdad.

- Y se cuenta, ciertamente, una leyenda, según la cual los que busquen la mitad de sí mismos son los que están enamorados, pero, según mi propia teoría, el amor no lo es ni de una mitad ni de un todo, a no ser que sea, amigo mío, realmente bueno, ya que los hombres están dispuestos a amputarse sus propios pies y manos, si les parece que esas partes de sí mismos son malas. Pues no es, creo yo, a lo suyo propio a lo que cada cual se aferra, excepto si se identifica lo bueno con lo particular y propio de uno mismo y lo malo, en cambio, con lo ajeno. Así que, en verdad, lo que los hombres aman no es otra cosa que el bien. ¿O a ti te parece que aman otra cosa?

- a mi no, ¡por Zeus!.

- ¿entonces, se puede decir así simplemente que los hombres aman el bien?

- Sí.

- ¿Y qué? ¿No hay que añadir que aman también poseer el bien?

- hay que añadirlo.

- ¿y no sólo poseerlo, sino también poseerlo siempre?

- también eso hay que añadirlo.

- entonces, el amor es, en resumen, el deseo de poseer siempre el bien.

- es exacto lo que dices.

- pues bien, puesto que el amor es siempre esto, ¿de qué modo deben perseguirlo los que lo persiguen y en qué acción para que su solicitud y su intenso deseo se pueda llamar amor? ¿Cuál es justamente esta acción especial? ¿Puedes decirla?

- si pudiera, no estaría admirándote, Diotima, por tu sabiduría ni hubiera venido una y otra vez a ti para aprender precisamente estas cosas.

- pues yo te lo diré. Esta acción especial es, efectivamente, una procreación en la belleza, tanto según el cuerpo como según el alma.

- lo que realmente quieres decir necesita adivinación, pues no lo entiendo.

- pues te lo diré más claramente. Impulso creador, Sócrates, tienen, en efecto, todos los hombres, no sólo según el cuerpo, sino también según el alma, y cuando se encuentran en cierta edad, nuestra naturaleza desea procrear. Pero no puedo procrear en lo feo, sino sólo en lo bello. La unión de hombre y mujer es, efectivamente, procreación y es una obra divina, pues la fecundidad y la reproducción es lo que de inmortal existe en el ser vivo, que es mortal. Pero es imposible que este proceso llegue a producirse en lo que es incompatible, e incompatible es lo feo con todo lo divino, mientras que lo bello es, en cambio, compatible. Así pues, la belleza es la moira y la ilitía del nacimiento. Por esta razón, cuando lo que tiene impulso creador se acerca a lo bello, se vuelve propicio y se derrama contento, procrea y engendra; pero cuando se acerca a lo feo, ceñudo y afligido se contrae en sí mismo, se aparta, se encoge y no engendra, sino que retiene el fruto de su fecundidad y lo soporta penosamente. De ahí, precisamente, que al que está fecundado y ya abultado le sobrevenga el fuerte arrebato por lo bello, porque libera al que lo posee de los grandes dolores del parto. Pues el amor, Sócrates, no es amor de lo bello, como tú crees.

- ¿pues qué es entonces?

- amor de la generación y procreación en lo bello.

- sea así.

- por supuesto que es así. Ahora bien, ¿por qué precisamente de la generación? Porque la generación es algo eterno e inmortal en la medida en que pueda existir en algo mortal. Y es necesario, según lo acordado, desear la inmortalidad junto con el bien, si realmente el amor tiene por objeto la perpetua posesión del bien. Así, pues, según se desprende de este razonamiento, necesariamente el amor es también amor de la inmortalidad.

Todo esto, en efecto, me enseñaba siempre que hablaba conmigo sobre cosas del amor.

* * *

Pero una vez me preguntó:

- ¿Qué crees tú, Sócrates, que es la causa de ese amor y de ese deseo? ¿O no te das cuenta de en qué terrible estado se encuentran todos los animales, los terrestres y los alados, cuando desean engendrar, cómo todos ellos están enfermos y amorosamente dispuestos, en primer lugar en relación con su mutua unión y luego en relación con el cuidado de la prole, cómo por ella están prestos no sólo a luchar, incluso los más débiles contra los más fuertes, sino también a morir, cómo ellos mismos están consumidos por el hambre para alimentarla y así hacen todo lo demás? Si bien podría pensarse que los hombres hacen esto por reflexión [cálculo]; respecto a los animales, sin embargo, ¿cuál podría ser la causa de semejantes disposiciones amorosas? ¿Puedes decírmela?

Y una vez más yo le decía que no sabía.

- ¿Y piensas llegar a ser algún día experto en las cosas del amor, si no entiendes esto?

- Pues por eso precisamente, Diotima, como te dije antes, he venido a ti, consciente de que necesito maestros. Dime, por tanto, la causa de esto y de todo lo demás relacionado con las cosas del amor.

- Pues bien, si crees que el amor es por naturaleza amor de lo que repetidamente hemos convenido, no te extrañes, ya que en este caso, y por la misma razón que en el anterior, la naturaleza mortal busca, en la medida de lo posible, existir siempre y ser inmortal. Pero sólo puede serlo de esta manera: por medio de la procreación, porque siempre deja otro ser nuevo en lugar del viejo. Pues incluso en el tiempo en que se dice que vive cada una de las criaturas vivientes y que es la misma, como se dice, por ejemplo, que es el mismo un hombre desde su niñez hasta que se hace viejo, sin embargo, aunque se dice que es el mismo, ese individuo nunca tiene en sí las mismas cosas, sino que continuamente se renueva y pierde otros elementos, en su pelo, en su carne, en sus huesos, en su sangre y en todo su cuerpo. Y no sólo en su cuerpo, sino también en el alma: los hábitos, caracteres, opiniones, deseos, placeres, tristezas, temores, ninguna de estas cosas jamás permanecen la misma en cada individuo, sino que unas nacen y otras mueren. Pero mucho más extraño todavía que esto es que también los conocimientos no sólo nacen unos y mueren otros en nosotros, de modo que nunca somos los mismos ni siquiera en relación con los conocimientos, sino que también le ocurre lo mismo a cada uno de ellos en particular. Pues lo que se llama practicar [repasar] existe porque el conocimiento sale de nosotros, ya que el olvido es la salida de un conocimiento, mientras que la práctica, por el contrario, al implantar un nuevo recuerdo en lugar del que se marcha, mantiene el conocimiento, hasta el punto de que parece que es el mismo. De esta manera, en efecto, se conserva todo lo mortal, no por ser siempre completamente lo mismo, como lo divino, sino porque lo que se marcha y está ya envejecido deja en su lugar otra cosa nueva semejante a lo que era. Por este procedimiento, Sócrates, lo mortal participa de inmortalidad, tanto el cuerpo como todo lo demás; lo inmortal, en cambio, participa de otra manera. No te extrañes, pues, si todo ser estima por naturaleza a su propio vástago, pues por causa de inmortalidad ese celo y ese amor acompaña a todo ser.

Cuando hube escuchado este discurso, lleno de admiración le dije:

- Bien, sapientísima Diotima, ¿es esto así en verdad?

Y ella, como los auténticos sofistas, me contestó:

- Por supuesto, Sócrates, ya que, si quieres reparar en el amor de los hombres por los honores, te quedarías asombrado también de su irracionalidad, a menos que medites en relación con lo que yo he dicho, considerando en qué terrible estado se encuentran por el amor de llegar a ser famosos y "dejar para el futuro una fama inmortal". Por esto, aún más que por sus hijos, están dispuestos a arrostrar todos los peligros, a gastar su dinero, a soportar cualquier tipo de fatiga y a dar su vida. Pues, ¿crees tú que Alcestis hubiera muerto por Admeto o que Aquiles hubiera seguido en su muerte a Patroclo o que vuestro Codro se hubiera adelantado a morir por el reinado de sus hijos, si no hubiera creído que iba a quedar de ellos el recuerdo inmortal que ahora tenemos por su virtud? Ni mucho menos, sino que más bien, creo yo, por inmortal virtud y por tal ilustre renombre todos hacen todo, y cuanto mejores sean, tanto más, pues aman lo que es inmortal. En consecuencia, los que son fecundos según el cuerpo se dirigen preferentemente a las mujeres y de esta manera son amantes, procurándose mediante la procreación de hijos inmortalidad, recuerdo y felicidad, según creen, para todo tiempo futuro. En cambio, los que son fecundos según el alma ... pues hay, en efecto, quienes conciben en las almas aún más que en los cuerpos, aquello que corresponde al alma concebir y dar a luz. ¿Y qué es lo que le corresponde? :La sabiduría moral y las demás virtudes, de las que precisamente son procreadores todos los poetas y cuantos artistas se dice que son inventores. Pero el conocimiento mayor y el más bello es, con mucho, la regulación de lo que concierne a las ciudades y familias, cuyo nombre es mesura [moderación] y justicia. Ahora bien, cuando uno de éstos se siente desde joven fecundo en el alma, siendo de naturaleza divina, y, llegada la edad, desea ya procrear y engendrar, entonces busca también él, creo yo, en su entorno la belleza en la que pueda engendrar, pues en lo feo nunca engendrará. Así, pues, en razón de su fecundidad, se apega a los cuerpos bellos más que a los feos, y si se tropieza con un alma bella, noble y bien dotada por naturaleza, entonces muestra un gran interés por el conjunto; ante esta persona tiene al punto abundancia de razonamientos sobre la virtud, sobre cómo debe ser el hombre bueno y lo que debe practicar, e intenta educarlo. En efecto, al estar en contacto, creo yo, con lo bello y tener relación con ello, da a luz y procrea lo que desde hacía tiempo tenía concebido, no sólo en su presencia, sino también recordándolo en su ausencia, y en común con el objeto bello ayuda a criar lo engendrado, de suerte que los de tal naturaleza mantienen entre sí una comunidad mucho mayor que la de los hijos y una amistad más sólida, puesto que tienen en común hijos más bellos y más inmortales. Y todo el mundo preferiría para sí haber engendrado tales hijos en lugar de los humanos, cuando echa una mirada a Homero, a Hesíodo y demás buenos poetas, y siente envidia porque han dejado de sí descendientes tales que les procuran inmortal fama y recuerdo por ser inmortales ellos mismos; o si quieres, los hijos que dejó Licurgo en Lacedemonia, salvadores de Lacedemonia y, por así decir, de la Hélade entera. Honrado es también entre nosotros Solón, por haber dado origen a nuestras leyes, y otros muchos hombres lo son en otras muchas partes, tanto entre los griegos como entre los bárbaros, por haber puesto de manifiesto muchas y hermosas obras y haber engendrado toda clase de virtud. En su honor se han establecido ya también muchos templos y cultos por tales hijos, mientras que por hijos mortales todavía no se han establecido para nadie.

* * *

Éstas son, pues, las cosas del amor en cuyo misterio también tú, Sócrates, tal vez podrías iniciarte. Pero en los ritos finales y suprema revelación, por cuya causa existen aquéllas, si se procede con buen método, no sé si serías capaz de iniciarte. Por consiguiente, yo misma te los diré y no escatimaré ningún esfuerzo; intenta seguirme, si puedes. Es preciso, en efecto, que quien quiera ir por el recto camino a ese fin comience desde joven a dirigirse hacia los cuerpos bellos. Y, si su guía lo dirige rectamente, enamorarse en primer lugar de un solo cuerpo y engendrar en él bellos razonamientos; luego debe comprender que la belleza que hay en cualquier cuerpo es afín a la que hay en otro y que, si es preciso perseguir la belleza de la forma, es una gran necedad no considerar una y la misma belleza que hay en todos los cuerpos. Una vez adquirido este concepto, debe hacerse amante de todos los cuerpos bellos y calmar ese fuerte arrebato por uno solo, despreciándolo y considerándolo insignificante. A continuación debe considerar más valiosa la belleza de las almas que la del cuerpo, de suerte que si alguien es virtuoso del alma, aunque tenga un escaso esplendor, séale suficiente para amarle, cuidarle, engendrar y buscar razonamientos tales que hagan mejores a los jóvenes, para que sea obligado, una vez más, a contemplar la belleza que reside en las normas de conducta y a reconocer que todo lo bello está emparentado consigo mismo, y considere de esta forma la belleza del cuerpo como algo insignificante. Después de las normas de conducta debe conducirle a las ciencias, para que vea también la belleza de éstas y, fijando ya su mirada en esa inmensa belleza, no sea, por servil dependencia, mediocre y corto de espíritu, apegándose como esclavo, a la belleza de un solo ser, cual la de un muchacho, de un hombre o de una norma de conducta, sino que, vuelto hacia ese mar de lo bello y contemplándolo, engendre muchos bellos y magníficos discursos y pensamientos en inagotable filosofía, hasta que fortalecido entonces y crecido descubra una única ciencia cual es la ciencia de una belleza como la siguiente. Intenta ahora prestarme la máxima atención posible. En efecto, quien hasta aquí haya sido instruido en las cosas del amor, tras haber contemplado las cosas bellas en ordenada y correcta sucesión, descubrirá de repente, llegando ya al término de su iniciación amorosa, algo maravillosamente bello por naturaleza, a saber, aquello mismo, Sócrates, por lo que precisamente se hicieron todos los esfuerzos anteriores, que, en primer lugar, existe siempre y ni nace ni perece, ni crece ni decrece; en segundo lugar, no es bello en un aspecto y feo en otro, ni unas veces bello y otras no, ni bello respecto a una cosa y feo respecto a otra, ni aquí bello y allí feo, como si fuera para unos bello y para otros feo. Ni tampoco se le aparecerá esta belleza bajo la forma de un rostro ni de unas manos ni de cualquier otra cosa de las que participa un cuerpo, ni como razonamiento, ni como una ciencia, ni como existente en otra cosa, por ejemplo, en un ser vivo, en la tierra, en el cielo o en algún otro, sino la belleza en sí, que es siempre consigo misma específicamente única, mientras que todas las otras cosas participan de ella de una manera tal que el nacimiento y muerte de éstas no le causa ni aumento ni disminución, ni le ocurre absolutamente nada. Por consiguiente, cuando alguien asciende a partir de las cosas de este mundo mediante el recto amor de los jóvenes y empieza a divisar aquella belleza, puede decirse que toca casi el fin. Pues ésta es justamente el recto método de acercarse a las cosas del amor o de ser conducido por otro: empezando por las cosas bellas de aquí [de este mundo] y sirviéndose de ellas como de peldaños ir ascendiendo continuamente, sobre la base de aquella belleza, de uno solo a dos y de dos a todos los cuerpos bellos y de los cuerpos bellos a las bellas normas de conducta, y de las normas de conducta a los bellos conocimientos, y partiendo de éstos terminar en aquél conocimiento que es conocimiento no de otra cosa sino de aquella belleza absoluta, para que conozca al fin lo que es la Belleza en sí. En este periodo de la vida, querido Sócrates, más que en ningún otro, le merece la pena al hombre vivir: cundo contempla la Belleza en sí. Si alguna vez llegas a verla, te parecerá que no es comparable ni con el oro ni con los vestidos, ni con los jóvenes y adolescentes bellos, ante cuya presencia ahora te quedas extasiado y estás dispuesto, tanto tú como otros muchos, con tal de poder ver al amado y estar siempre con él, a no comer ni beber, si fuera posible, sino únicamente a contemplarlo y estar en su compañía. ¿Qué debemos imaginar, pues, si le fuera posible a alguno ver la belleza en sí, pura, limpia, sin mezcla y no infectada de carnes humanas, ni de colores ni, en suma, de otras muchas fruslerías mortales, y pudiera contemplar la divina Belleza en sí, específicamente única? ¿Acaso crees que es vana la vida de un hombre que mira en esa dirección, que contempla esa belleza con lo que es necesario contemplarla y vive en su compañía? ¿O no crees que sólo entonces, cuando vea la belleza con lo que es visible, le será posible engendrar, no ya imágenes de virtud, al no estar en contacto con una imagen, sino virtudes verdaderas, ya que está en contacto con la verdad? Y al que ha engendrado y criado una virtud verdadera, ¿no crees que le es posible hacerse amigo de los dioses y llegar a ser, si algún otro hombre puede serlo, inmortal también él?

* * *

Esto, Fedro, y demás amigos, dijo Diotima y yo quedé convencido; y convencido intento también persuadir a los demás de que para adquirir esta posesión difícilmente podría uno tomar un colaborador de la naturaleza humana mejor que Eros. Precisamente, por eso, yo afirmo que todo hombre debe honrar a Eros, y no sólo yo mismo honro las cosas del Amor y las practico sobremanera, sino que también las recomiendo a los demás y ahora y siempre elogio el poder y valentía de Eros, en la medida en que soy capaz. Considera, pues, Fedro, este discurso, si quieres, como un encomio dicho en honor de Eros o, si prefieres, dale el nombre que te guste y como te guste."





“¿Cuál sería mi actitud espontánea hacia el universo? Es una muy oscura.
La primera tesis vendría a ser una suerte de total vanidad. Básicamente no hay nada. Lo digo en sentido literal. Finalmente sólo hay ciertos fragmentos, cosas que se desvanecen. Si uno mira el universo, es un gran vacío. Pero entonces, ¿Cómo emergen las cosas? En esto siento una especie de afinidad espontánea con la física cuántica, donde, como saben, la idea es que el universo es un vacío, pero con una especie de vacío cargado positivamente, entonces las cosas particulares aparecen cuando el equilibrio del vacío se ve perturbado.
Y a mi me gusta mucho esta idea de la espontaneidad. El hecho de que no es sólo nada. Las cosas están ahí fuera. Significa que algo fue terriblemente mal. Que lo que llamamos creación, es una especie de desequilibrio cósmico, catástrofe cósmica. Que las cosas existen por error. Y estoy incluso dispuesto para ir hasta el final y declarar que el único modo de contrarrestar esto es asumir el error y llevarlo hasta las últimas consecuencias. Y tenemos un nombre para eso, se llama amor. ¿No es el amor, precisamente, este desequilibrio cósmico?
Siempre me a repugnado esa noción de “yo amor el mundo”, del amor universal. A mi no me gusta el mundo. Básicamente estoy entre un “yo odio al mundo” y un “me es indiferente”. Pero el conjunto de la realidad simplemente “es”, es estúpido, está ahí afuera, no me importa.
El amor es, para mí, un acto extremadamente violento. El amor no es “os amo a todos”. Amar es seleccionar algo. Y ahí está de nuevo, la estructura del desequilibrio. Incluso si este algo es sólo un pequeño detalle, una frágil persona individual, si digo “te amo más que a cualquier cosa”. En este sentido bastante formal, el amor es el mal.”
Slavoj Žižek