martes, 31 de enero de 2012

I put a spell on you




I put a spell on you
Because you're mine.
You better stop
The things that you're doin'.
I said "Watch out!
I ain't lyin',
yeah!
I ain't gonna take none of your
Foolin' around,
I ain't gonna take none of your
Puttin' me down,
I put a spell on you
Because you're mine.
All right!







More Covers:
...


Killing time




Isn't it hateful





"Holmes. -Look at that, Mrs. Hudson. Quiet. Calm. Peaceful. Isn't it hateful.
Mrs. Hudson. -Oh, I'm sure something will turn up Sherlock. A nice murder. That'll cheer you up.
Holmes. -Can't come too soon."


¿Hay que ser comunista para leer a Karl Marx?













"Chaplin: Dime, ¿qué estás leyendo?
Niño: A Karl Marx.
Chaplin: No serás comunista, ¿verdad?
Niño: ¿Hay que ser comunista para leer a Karl Marx?
Tercero: ¡Rupert!
Chaplin: Una respuesta razonable. Si no eres comunista, ¿qué eres entonces?
Niño: Nada.
Chaplin: ¿Nada?
Niño: Cualquier forma de gobierno me fastidia.
Chaplin: Pero alguien debe de gobernar.
Niño: No me gusta la palabra gobernar.
Chaplin: Bueno, si no te gusta la palabra gobernar, digamos mandar.
Niño: El mando en el gobierno significa poder político y el poder político es la forma más directa de oprimir al pueblo.
Chaplin: ¿Qué dice usted que escribe en la revista?
Tercero: El comentario sobre la actualidad.
Chaplin: Ah.
Tercero: Perdone su majestad.
Chaplin: Pero, mi querido amiguito. La política es necesaria.
Niño: La política es un montón de reglas impuestas al pueblo.
Chaplin: En este país las reglas no se imponen, son el deseo de los ciudadanos libres.
Niño: Viaje un poco y verá la libertad que tiene.
Chaplin: No me has dejado terminar. Yo...
Niño: Todos van metidos en una camisa de fuerza, y no pueden mover un pie sin pasaporte.
Chaplin: Permíteme que termine...
Niño: En un mundo supuestamente libre, se violan los derechos de cada ciudadano.
Chaplin: Pero no me dejas que...
Niño: Se han convertido en esclavos de los déspotas políticos.
Chaplin: Sí, pero déjame...
Niño: Y si uno no piensa como éstos le retiran el pasaporte.
Chaplin: Me permites que...
Niño: Salir del país es más difícil que fugarse de la cárcel.
Chaplin: Sí, pero...
Niño: Y entrar en el país es tanto como pasar por el ojo de una aguja.
Chaplin: Pero si...
Niño: ¿Soy libre para viajar?
Chaplin: Claro que sí, a donde tú quieras.
Niño: Sólo si poseo un pasaporte.
Chaplin: Quieres dejárme que..
Niño: Sólo si poseo un pasaporte.
Chaplin: Sí, pero...
Niño: ¿Lo necesitan los animales?
Chaplin: No... ¿Has terminado ya?
Niño: Es una incongruencia que en la era de la velocidad atómica soportemos el lastre de los pasaportes.
Chaplin: Quieres dejarme de una vez que te explique...
Niño: Y la libertad de expresión, ¿existe?
Chaplin: ¡No! Porque te has quedado con ella.
Niño: ¿Y la libre empresa?
Chaplin: ¡Hablábamos de pasaportes!
Niño: Hoy todo está en manos de los monopolios.
Chaplin: De acuerdo, ahora deja...
Niño: ¿Puede entrar alguien en el negocio de los automóviles y competir con el autotruth?
Chaplin: Si me dejas decirte...
Niño: ¡Ni soñarlo! ¿Y entrar en el ramo de alimentación y competir contra con los grandes supermercados?
Chaplin: ¿Quieres callarte?
Niño: ¡Ni soñarlo! El monopolio es la amenaza de la libre empresa. Y si vuelvo la vista sesenta años atrás...
Chaplin: ¿Dónde estabas tú hace 60 años?
Otro niño: Era sólo un chispazo en los ojos de su bisabuela.
Chaplin: Bueno qué, ¿ya has terminado? Pues déjame decirte una cosa. Déjame decirte que estás muy equivocado. En primer lugar... En primer lugar... Ahora se me ha olvidado lo que quería decir...
Niño: ¿Y la bomba atómica?
Chaplin: Aahh.
Niño: Es un crimen que cuando el mundo clama por la energía atómica, usted quiera fabricar bombas atómicas.
Chaplin: ¿Yo? Si yo soy contrario a la bomba atómica.
Niño: Usted quiere aniquilar la civilización. Borrar todo rastro de vida en este planeta, aún cree que vive en el siglo XIX.
Chaplin: Tienes que saber que yo he perdido mi trono por negarme a fabricar la bomba atómica.
Niño: Usted y los de su clase creen que la bomba puede resolver sus problemas.
Chaplin: Escúchame mocoso.
Niño: El hombre tiene hoy exceso de poder. El Imperio Romano se derrumbó por el asesinato de César, ¿y por qué? Por causa del exceso de poder. El poderismo se esfumó con la Revolución Francesa. ¿Por qué?
Chaplin: Yo...
Niño: Por causa del exceso de poder. Y hoy el mundo entero estallará en mil pedazos. ¿Por qué?
Chaplin: Por causa del exceso de poder.
Niño: El monopolio del poder es una amenaza para la libertad. Degrada y hace víctima al individuo. ¿Y dónde está el individuo?
Chaplin: No lo sé, te lo juro.
Niño: Se halla sumido en el terror porque se le enseña a odiar en vez de enseñarle a amar. Si queremos que la civilización sobreviva, hay que combatir el poder hasta lograr restablecer la paz y la dignidad humana."

Un rey en Nueva York




Menos posibilidades que una roncha en una supernova











"-Sí -replicó Ford con una fiereza repentina e inesperada-. Lo he entendido todo perfectamente bien. Por eso es por lo que quiero beber todo lo posible y bailar con tatas chicas como pueda mientras aún quede alguna. Si todo lo que nos has mostrado es cierto...
-¿Cierto? Pues claro que es cierto.
-... entonces, tenemos menos posibilidades que una roncha en una supernova.
-¿Una qué? -dijo bruscamente Arthur. Hasta ese momento había seguido pacientemente la conversación, y no estaba dispuesto a perder ahora el hilo.
-Menos posibilidades que una roncha en una supernova -repitió Ford sin perder ímpetu-. El...
-¿Qué tiene que ver una roncha con todo esto? -le interrumpió Arthur.
-Que no tiene la menor posibilidad en una supernova -repuso llanamente Ford.
Hizo una pausa para ver si ya estaba aclarado el asunto. La nueva expresión de confusión que apareció en el rostro de Arthur le dijo que no lo estaba.
-Una supernova -explicó Ford tan rápida y claramente como pudo- es una estrella que explota a casi la mitad de velocidad de la luz para consumirse con la brillantez de un billón de soles y convertirse  en una estrella que hace estallar a otras estrellas, ¿entiendes? Nada tiene la menor posibilidad en una supernova.
-Ya entiendo -dijo Arthur.
-El...
-¿Y por qué una roncha en concreto?
-¿Y por qué no? No importa."
Douglas Adams, La vida, el universo y todo lo demás.


lunes, 30 de enero de 2012

Tarde en mi vida





Tarde en mi vida acabo en tí. 
Filtrado por muchas puertas,
gastado ya por escaleras,
casi nada queda de mí.

Y tú, asombrada mujer,
vives con media valentía;
una hembra salvaje que usa gafas:
la montura elegante de tus ojos.

“Los objetos desean perderse
para ser, nuevamente,
hallados por otros.
Sólo los hombres buscan
encontrarse a sí mismos”.
Así dijiste.

Después partiste tu solo rostro
en dos perfiles:
uno para la distancia
y el otro para mi memoria.
Y te fuiste.

Yehuda Amijai


Nobody was mean to you




“Nobody was mean to you. Somebody was mean to what he or she thought was you, but not to you. Nobody ever rejects you; they’re only rejecting what they think you are. But that cuts both ways. Nobody ever accepts you either. Until people come awake, they are simply accepting or rejecting their image of you. They’ve fashioned an image of you, and they’re rejecting or accepting that. See how devastating it is to go deeply into that. It’s a bit too liberating. But how easy it is to love people when you understand this. How easy it is to love everyone when you don’t identify with what they imagine you are or they are. It becomes easy to love them, to love everybody.”
 Anthony de Mello


Oh capitán, mi capitán



¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro espantoso viaje ha terminado.
La nave ha salvado todos los escollos.
Hemos ganado el premio que anhelábamos.
El puerto está cerca. Oigo las campanas, el pueblo entero regocijado
mientras sus ojos siguen firme la quilla, la audaz y soberbia nave.
Mas, ¡oh corazón!, ¡corazón!, ¡corazón!
Oh rojas gotas que caen
allí donde mi capitán yace, frío y muerto.

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, levántate y escucha las campanas.
Levántate. Por ti se ha izado la bandera, por ti vibra el clarín.
Para ti ramilletes y guirnaldas con cintas.
Para ti multitudes en las playas.
Por ti clama la muchedumbre, a ti se vuelven los rostros ansiosos:
¡Ven, capitán! ¡Querido padre!
¡Que mi brazo pase por debajo de tu cabeza!
Debe ser un sueño que yazcas sobre el puente,
derribado, frío y muerto.

Mi capitán no contesta, sus labios están pálidos y no se mueven.
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad.
La nave, sana y salva, ha anclado. Su viaje ha concluido.
De vuelta de su espantoso viaje, la victoriosa nave entra en el puerto.
¡Oh playas, alegraos! ¡Sonad, campanas!
Pero yo, con pasos tristes,
recorro el puente donde mi capitán yace,
frío y muerto.

Walt Whitman


Isilik, ihes zihoan arratsaldean ontzia



(Negua Venezian, 1998)
Isilik, ihes zihoan arratsaldean ontzia
ezpondetatik haruntzagoko itsasoruntz
ahazturak gizakumeen ametsei
destainu dagien erresuma urrunera,
oihalbela doi haizatuek
adio zegioten mila jauregidun hiriari
harlanduetan usteltzear zelarik
barnerreka harresituen hezetasuna,
Ospedaletik igaro ginen
eta gogoan izan genuen
maisu ilegorriaren adagiorik lanbrotsuena,
zer nolako melankolia geldia, esan zenuen
leihora irtetzen ginelarik
egunsentiak gaua errenditzen duen
ordurik nekatuenean,
han, lanbro hesiari zegozkion ikusametsetan
nabaritu genuen bihotzean noraezaren zama astuna
desolazio hura, oh, desolazio hura,
orduan, barnegela babestuetara itzuliz
apal berrabestu genuen
izpirituak kontsolamenduz zekarkigun eresia,
hemen gaude, esan genion elkarri,
bizidun umezurtz, baina hemen gaude oraindik
ez da erabat kunplitu gure ordua,
eta kontzertuaren pasarteak oroitu zenituen
harmoniaren sabairik gorenari euts ziezaioten
bakean bakez bakeratu nahirik
arimak iluntasunean sarri itsulagun dituen
egunsentia, edertasuna eta hiria,
bitartean, isilik ihes zihoazen gogoetak
ontziak, desirak, neguko ibiltari misteriotsuak
hegi lokartuetatik haruntzagoko kostalderuntz.

Xabier Lete, Egunsentiaren esku izoztuak



Es idiota no abrigar esperanzas











"Ahora la brisa era fresca y navegaba bien. Vigilaba sólo la parte delantera del pez y empezó a recobrar parte de su esperanza.
"Es idiota no abrigar esperanzas -pensó-. Además, creo que es un pecado. No pienses en el pecado -pensó-. Hay bastantes problemas ahora sin el pecado. Además, yo no entiendo eso."
"No lo entiendo y no estoy seguro de creer en el pecado. Quizás haya sido un pecado matar el pez. Supongo que sí, aunque lo hice para vivir y dar de comer a mucha gente. Pero entonces todo es pecado. No pienses en el pecado. Es demasiado tarde para eso y hay gente a la que se paga por hacerlo. Deja que ellos piensen en el pecado. Tú naciste para ser pescador y el pez nació para ser pez. San Pablo era pescador, lo mismo que el padre del gran Di Maggio."
Pero le gustaba pensar en todas las cosas en que se hallaba envuelto, y puesto que no había nada que leer y no tenía un aparato de radio, pensaba mucho y seguía pensando acerca del pecado. "No has matado el pez únicamente para vivir y vender para comer -pensó-. Lo mataste por orgullo y porque eres un pescador. Lo amabas cuando estaba vivo y lo amabas después. Si lo amas, no es pecado matarlo. ¿O será más que pecado?"
-Piensas demasiado, viejo -dijo en voz alta."

Ernest Hemingway, El viejo y el mar.

The surprise ending






Nocturno




Por las ventanas, por los ojos
de cerraduras y raíces,
por orificios y rendijas
y por debajo de las puertas,
entra la noche.
Entra la noche como un trueno
por los rompientes de la vida,
recorre salas de hospitales,
habitaciones de prostíbulos,
templos, alcobas, celdas, chozos,
y en los rincones de la boca
entra también la noche.
Entra la noche como un bulto
de mar vacío y de caverna,
se va esparciendo por los bordes
del alcohol y del insomnio,
lame las manos del enfermo
y el corazón de los cautivos,
y en la blancura de las páginas
entra también la noche.
Entra la noche como un vértigo
por la ciudad desprevenida,
rasga las sábanas más tristes,
repta detrás de los cobardes,
ciega la cal y los cuchillos
y en el fragor de las palabras
entra también la noche.
Entra la noche como un grito
por el silencio de los muros,
propaga espantos y vigilias,
late en lo hondo de las piedras,
abre los últimos boquetes
entre los cuerpos que se aman,
y en el papel emborronado
entra también la noche.

Caballero Bonald



Oh las cuatro paredes de la celda...












Oh las cuatro paredes de la celda.
Ah las cuatro paredes albicantes
que sin remedio dan al mismo número.

Criadero de nervios, mala brecha,
por sus cuatro rincones cómo arranca
las diarias aherrojadas extremidades.

Amorosa llavera de innumerables llaves,
si estuvieras aquí, si vieras hasta
qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ellas seríamos contigo, los dos,
más dos que nunca. Y ni lloraras,
di, libertadora!

Ah las paredes de la celda.
De ellas me duele entretanto más
las dos largas que tienen esta noche
algo de madres que ya muertas
llevan por bromurados declives,
a un niño de la mano cada una.

Y sólo yo me voy quedando,
con la diestra, que hace por ambas manos,
en alto, en busca de terciario brazo
que ha de pupilar, entre mi dónde y mi cuándo,
esta mayoría inválida de hombre.

César Vallejo (Audio)


¡Ah, ayer!





"NAGG.- Perdí mi diente.
NELL.- ¿Cuándo?
NAGG.- Ayer lo tenía.
NELL.- (con tono elegíaco) ¡Ah, ayer!"

Samuel Beckett, Fin de partida.


Levanta los ojos




"-¿De dónde vienes? -dijo la Reina Roja-. ¿Y adónde vas? Levanta los ojos, habla con discreción y deja de jugar ya con los dedos.
Alicia cumplió todas estas instrucciones, y explicó lo mejor que pudo que se había extraviado en su camino.
-No sé qué quieres decir con eso de tu camino -dijo la Reina-; todos los caminos que hay aquí son míos... Pero ¿por qué has venido? -añadió en tono más amable-. Haz una reverencia mientras piensas lo que vas a decir. Ahorra tiempo."

Lewis Carroll, A través del Espejo.


viernes, 27 de enero de 2012

Woman




Instructions:
1. Stare at the red dot on the girl’s nose for 30 seconds.
2. Turn your eyes to a plain surface (your ceiling or blank wall).
3. Blink repeatedly and quickly. (Via)


miércoles, 25 de enero de 2012

Hello





Hello from ant1mat3rie on Vimeo.

El más bajo de todos




"En ese momento, Riba no pudo evitar recordar cuando el día anterior, nada más dar por muerto a Malachy Moore, algo se había desfondado a gran ritmo en su habitación y él había pasado a instalarse en lo peor de lo peor. Ahora seguía en ese lugar, en el más bajo de todos. Sólo le salvaba ser habitante de la misma paradoja que unía a tantos pobres hombres como él: esa sensación de estar atrapados en un lugar que sólo podría cobrar realmente sentido si fuera posible viajar de verdad."

Enrique Vila-Matas, Dublinesca.


The Greatest Moment in the History of the Universe... Ever!




The Greatest Moment in the History of the Universe... Ever! from Jonathan Dower on Vimeo.

Sin embargo










"A primera vista, apenas teníamos algo en común. Nuestro orígenes eran completamente distintos (católica urbana, judío de las afueras), y nuestros intereses divergían en casi todos los aspectos. Joyce no tenía paciencia con los libros y no leía nada en absoluto, mientras que yo rehuía toda clase de esfuerzo físico y aspiraba a la inmovilidad como el no va más de la buena vida. Para Joyce, más que una obligación, el ejercicio era un placer, u los fines de semana su actividad preferida consistía en levantarse a las seis de la mañana el domingo para ir a montar en bici por Prospect Park. Ella todavía trabajaba, mientras que yo estaba jubilado. Joyce era optimista, y yo un cínico. Ella había sido feliz en su matrimonio, mientras que yo..., pero dejemos eso. Prestaba escasa o ninguna atención a las noticias, y yo leía detenidamente el periódico todos los  días. De niños, ella había animado a los Dodgers, mientras que yo jaleaba a los Giants. A ella le gustaban el pescado y la pasta, mientras que yo era partidario de la carne y las patatas. Y, sin embargo -¿qué puede haber más misterioso en la vida humana que ese sin embargo?-, nos entendíamos de maravilla."


Paul Auster, Brooklyn Follies.


Las palabras y el mundo




"Pronto descubrí que la vida consta de dos elementos contradictorios: uno eran las palabras, que pueden cambiar el mundo. El otro era el propio mundo, que no tiene nada que ver con las palabras."
Yukio Mishima


If you are reading this



Salimos de las tinieblas y entramos en las tinieblas








"Me alegro, me alegro mucho de que, a pesar de todo, esto vaya tomando un curso cordial, si puede decirse así, y que no lleguen a producirse el edema de la glotis u otras humillantes complicaciones; se evitará mucho tormento. El corazón cede rápidamente, tanto mejor para él y tanto mejor para nosotros que podemos cumplir  con nuestro deber con nuestras inyecciones de alcanfor, sin peligro de exponerle a mayores sufrimientos. Dormirá mucho y tendrá sueños agradables, eso es lo que creo poder prometerle; y si  al final no consigue dormir del todo, cuando menos tendrá una muerte rápida y sin dolores, le será completamente indiferente, confíe en mí. En el fondo, suele ser así casi siempre. Conozco la muerte, soy uno de sus viejos empleados; créame, se la sobreestima. Le puedo asegurar que apenas se siente nada. Pues todas las cosas desagradables que en ciertas circunstancias preceden al instante en cuestión no pueden considerarse como parte de la muerte; son cosas de la vida, exclusivas de la vida, y pueden conducir a la vida y a la curación. Sin embargo, de la muerte nadie que volviese de ella podría decir que vale la pena, pues no se tiene vivencia alguna de la muerte. Salimos de las tinieblas y entramos en las tinieblas. Entre esos dos instantes hay muchas experiencias, vivencias, pero no vivimos ni el principio ni el fin, ni el nacimiento ni la muerte; ninguno de los dos tiene carácter subjetivo; en tanto procesos, caen enteramente en el terreno de lo objetivo. Así es."
Thomas Mann, La montaña mágica.

domingo, 22 de enero de 2012

Julian Baggini, Is There A Real You?



Me he acostumbrado a beber la noche lentamente













Me he acostumbrado
a beber la noche lentamente,
porque sé que la habitas,
no importa dónde,
poblándola de sueños.

El viento de la noche
abate estrellas temblorosas
en mis manos,
que aún no se conforman,
viudas inconsolables de tu pelo.

En mi corazón se agitan
los pájaros que en él sembraste
y a veces les daría la libertad que exigen
para volver a ti,
con el helado filo del cuchillo.

Pero no puede ser.
Porque estás tan en mí,
tan viva en mí,
que si me muero
a ti te moriría.

Juan Gelman


sábado, 21 de enero de 2012

The Romantics: The Birth of the Individual in Modern Society




"BBC documentary titled The Romantics, exploring the birth of the individual in modern society. Each of the program’s three parts examines one key aspect of the Romanticism movement. Liberty looks at how Rousseau and his contemporaries, including Denis Diderot, William Blake, William Wordsworth and Samuel Taylor Coleridge, challenged the authority of Church and King to rein in a new era of self-empowerment."




Eternity explores the search for meaning in a world without God, following the revolutions of the 18th century, which forced people to make sense of their new reality outside the sanctions of the Church.



Nature examines how The Industrial Revolution tried to subvert and dominate nature on the path to profit, and how Romantic artists attempted to counter this tension by recasting nature in a context of relevance, approachability and understanding.




The look















"Watson: Don't do that
Sherlock: Do what?
Watson: The look
Sherlock: Look?
Watson: You are doing the look again
Sherlock: I can't see it can I? It's my face
Watson: Yes and it's doing a thing. You are doing a "we both know what´s going on here" face
Sherlock: We do
Watson: No, I don't. which is why I find the face so annoying"
Sherlock, The Reichenbach Fall.


jueves, 19 de enero de 2012

Meet the numbers




martes, 17 de enero de 2012

Historias verdaderas




"Esto es vivir. Pero al contar la vida, todo cambia; sólo que es un cambio que nadie nota; la prueba es que se habla de historias verdaderas. Como si pudiera haber historias verdaderas; los acontecimientos se producen en un sentido, y nosotros los contamos en sentido inverso."
Jean Paul Sartre, La Náusea


Communication FAIL




It Don't Make Sense If You Can't Make Peace




You have made great planes to span the sky
You gave sight to the blind with another man's eyes
You even made submarines, they submerge for weeks
But it don't make sense you can't make peace

You take one man's heart and make another one live
u even go to the moon and come back thrilled
Why you can crush any country in a matter of weeks
But it don't make sense you can't make peace
You know it don't make sense- you can't make peace

When you can't make peace....
You can make a transfusion that will save a life
You can change the darkness into broad daylight
You make the deaf man hear and the dumb man speak
But it don't make sense you can't make peace

You know it don't make sense- you can't make peace




lunes, 16 de enero de 2012

Pero así era como caía uno






"-Es más fácil decirlo que hacerlo... -se dijo con voz quebrada y sin resuello pero hablando después de todo, al mismo tiempo que se ponía en marcha-. Algo tengo que hacer; no puedo sentarme  y esperar, pues no tardaría en sepultarme esa masa de incontables hexagonitos perfectos de agua cristalizada, y si viniese a buscarme Settembrini con su silbato me encontraría aquí acurrucado, con los ojos vidriosos y el gorro de esquí ladeado sobre la cabeza. -Se dio cuenta de que hablaba consigo mismo, y además en un tono bastante extraño. Se prohibió, pues, hablar, pero volvió a hacerlo enseguida, a media voz, aunque sus labios eran tan pesados que renunció a moverlos y a pronunciar las consonantes labiales, lo cual le recordó una situación anterior en la que le había ocurrido lo mismo-. Cállate y trata de salir de aquí -se dijo, y añadió-: Me parece que desvarías y que estás perdiendo la cabeza. Y, en cierto sentido, eso es grave.
Pero el hecho de que aquello fuese grave desde el punto de vista de las probabilidades que tenía de escapar constituía una simple comprobación crítica que parecía proceder de otra persona, de alguien ajeno aunque preocupado por su situación. Él, por naturaleza, estaba muy tentado de dejarse llevar por aquel estado de confusión que quería apoderarse de él a medida que aumentaba su agotamiento, aunque tomó conciencia y se detuvo a reflexionar sobre ello.
"Es fruto de la percepción alterada de quien se encuentra atrapado en medio de una tormenta de nieve en la alta montaña y no puede encontrar el camino de regreso -pensaba dificultosamente y, casi sin respiración, pronunciaba frases sin sentido, evitando expresiones más claras por pura discreción-. La gente que oye contarlo a posteriori se imagina que es espantoso, pero olvida que la enfermedad, y mi estado es, en cierta manera, una enfermedad, altera al hombre para que sea capaz de convivir con ella. Para ello se produce una disminución de la sensibilidad, creando una completa insensibilidad a ciertos estímulos, una especie de anestesia del cuerpo, una medida de alivio de la propia naturaleza, eso es... Pero hay que luchar contra esos efectos, pues tienen un doble fondo, son sumamente engañosos; todo depende de cómo se interpreten. Son positivos y beneficiosos cuando la batalla está perdida sin remisión, pero son perjudiciales y muy peligrosos mientras todavía cabe la posibilidad de regresar a casa, como me pasa a mí, que no estoy dispuesto, ni mucho menos, con un corazón que aún palpita furiosamente, a dejarme sepultar por esa estúpida masa de cristalitos hexagonales perfectos..."

"¡Qué gran consuelo aquella imagen! Había luchado valientemente y, a pesar de tantas adversidades, había conseguido alcanzar un lugar en el que incluso se hacía patente la mano del hombre, señal de que el valle habitado estaba cerca. Tal vez viviera alguien allí, tal vez se podría entrar en la casa y, bajo su techo, esperar el fin de la tormenta, y en caso de necesidad procurarse un compañero o un guía, en el caso de que hubiera caído realmente la noche en el intervalo. Se dirigió hacia aquella visión casi quimérica y que por momentos desaparecía por completo en la oscuridad de la tormenta. Todavía le faltaba una subida agotadora con el viento en contra, y, una vez allí, constató con indignación, sorpresa, espanto y sensación de vértigo que era la cabaña ya conocida, aquel cobertizo con el tejado sujeto con piedras que, después de un sinfín de vueltas y a costa de los más ímprobos esfuerzos, había vuelto a encontrar.
¡Qué diablo! Terribles juramentos salieron de los labios paralizados de Hans Castorp -sin consonantes labiales, obviamente-. Para orientarse dio la vuelta a la cabaña, ayudándose de un bastón, y comprobó que había llegado a ella por detrás y que, por consiguiente, había pasado una hora larga -según sus cálculos- haciendo el imbécil de la manera más rematada. Pero así era como caía uno, así lo describían los libros. Uno no hacía más que dar vueltas, se agotaba en el intento convencido de que servía de algún provecho, y en realidad describía un enorme círculo totalmente absurdo que se cerraba sobre sí mismo, igual que el ciclo del año con sus engañosas estaciones. Y así sucedía que uno caminaba y caminaba y no encontraba el camino de regreso jamás. Hans Castorp tomó conciencia de aquel fenómeno al que -valga la expresión- tantas vueltas le había dado él en su cabeza, y se dio una palmada en el muslo, de rabia y de asombro, al comprobar con qué exactitud se revelaba lo general, lo abstracto, en su caso concreto, individual y presente."

Thomas Mann, La montaña mágica.

domingo, 15 de enero de 2012

Siempre empezar




Todo es siempre empezar.
Volver a sostener la mirada sigue siendo empezar.
Y esta frente desnuda que expongo al viento incauto
gozando todavía de su caricia helada
es la frente de un héroe.


Tomás Segovia

viernes, 13 de enero de 2012

Haciendo horas





"No había modo de encontrarme con alguien conocido en los cafés y un sentimiento de gran infelicidad se apoderaba de mí todos los domingos, me los pasaba esperando a que el día siguiente volviera a ser lunes y todo recuperara cierta normalidad. Muchos domingos por la tarde, bajaba a la librería de los sótanos del drugstore de Saint Germain y miraba libros. Algunas veces, como si tuviera que justificar el largo rato que me pasaba allí haciendo tiempo, acababa comprando un libro de bolsillo que me destrozaba el presupuesto semanal. Me aburría y lo sabía, miraba diez, veinte veces los mismos libros.
La vida es corta, y aún así nos aburrimos, decía Jules Renard.
Algunos domingos tenía yo la impresión de que estaba allí haciendo horas para poder regresar a Barcelona y contar que vivía en París. "
Enrique Vila-Matas, París no se acaba nunca.


You are not stuck in traffic




jueves, 12 de enero de 2012

Inside the gloom...




1
Inside the gloom
Of a garret room

2
The constellations
Took up their stations

3
Menagerie
Of the August sky

4
The Scorpion
All alone

5
With his tail on fire
Danced on a wire

6
An Cassiopea
Explained the Pure idea

7
The Major Bear
Balanced a chair

8
To show the direction
Of intellection

9
And Pegasus the winged horse
Explained the scheme of Vital Force

10
And Cetus too, by way of a satire
Explained the relation of life to matter

11
And the Pole Star while the debate was rife
Explained the use of a Place in Life

12
Then Bootes, unsettled
And visibly nettled

13
Said Are not all these questions
Brought up by indigestions?

14
So they cried ant chattered
As if it mattered.


Thomas Stearns Eliot 



"1 En la oscuridad de una buhardilla 2 Las constelaciones se alojaban en sus estaciones 3 El zoo del cielo de agosto 4 El Escorpión todo solo 5 Con el aguijón en llamas bailaba sobre un hilo 6 Casiopea explicaba la Idea Pura 7 La Osa Mayor sostenía una silla en equilibrio 8 Para mostrar la dirección de la intelección 9 Pegaso caballo alado ha explicado el esquema de la Fueraza Vita 10 Cero también, recurriendo a una sátira, explicaba la relación entre la materia y la vida 11 En el apogeo del debate la Estrella Polar explicaba la conveniencia de tener una Posición en la Vida 12 Bootes, perturbado y claramente enfadado 13 Dijo ¿no serán todas estas cuestiones fruto de indigestiones? 14 Así vociferaban y charlaban como si importara. T.S Eliot Inventos de la liebre de Marzo. Traducció de Dámaso López García."

When I'm Small



"Take me underground
Take me all the way
And bring me to the fire
Throw me into the flames

I'd Rather Die
I'd Rather Die
Than to be with you
Oh,oh,oh,oh,
than to be with you"


Los gestos



Los gestos
reducir los gestos
el de los ojos,
entreabiertos para
la claridad, y a veces
cerrados. Prolongar
el tiempo entre el abrir
y el cerrar.
reducir los ciclos
del párpado.

aquietar el aliento.

querer menos.

Chantal Maillard


Me iré



Me iré y no embalaré nubes con cuerdas
me iré y no apagaré estrellas al irme
me iré y no plegaré calles con niños
me iré y no enrollaré alfombras de hierba
me iré y no le pondré candado al día
me iré y no bajaré toldos, persianas
me iré y no correré el pestillo azul
me iré y se quedará todo encendido
todo dispuesto
todo funcionando
me iré sin arrancar nada de aquí
me iré y no cargaré equipaje al hombro
me iré y no llevaré más que a mí mismo
me iré
sí: me iré y solo me iré




La vida era estupenda





"La vida era estupenda. lo único que uno tenía que hacer en ese pequeño mundo suyo era ser escritor o artista o bailarín y quedarse sentado o ir por ahí inhalando y exhalando, bebiendo vino, simulando que uno sabe qué coño pasa."
Charles Bukowski, Hollywood


Cómo matar al intermediario







The Importance Of Elsewhere




Lonely in Ireland, since it was not home,
Strangeness made sense. The salt rebuff of speech,
Insisting so on difference, made me welcome:
Once that was recognised, we were in touch

Their draughty streets, end-on to hills, the faint
Archaic smell of dockland, like a stable,
The herring-hawker's cry, dwindling, went
To prove me separate, not unworkable.

Living in England has no such excuse:
These are my customs and establishments
It would be much more serious to refuse.
Here no elsewhere underwrites my existence.

Philip Larkin





La realidad son sólo detalles




"- ¿Qué quieres de ese hombre? - preguntó de repente la nodriza.
- La verdad – respondió el general.
- Conoces muy bien la verdad.
- No la conozco – dijo él, en voz alta, sin preocuparse por el servicio, que había interrumpido abajo la colocación de las flores y miraba hacia arriba. Volvieron a bajar la mirada inmediatamente, con un gesto mecánico, y continuaron con sus quehaceres -. La verdad es precisamente lo que no conozco.
- Pero conoces la realidad – observó la nodriza, con un tono agudo, casi agresivo.
- La realidad no es lo mismo que la verdad -respondió el general-. La realidad son sólo detalles."


Sándor Márai, El último encuentro. 


Vivir





"Vivir: especializarse en el error. Burlarse de las verdades indubitadas, no hacer caso de lo absoluto, tomar a broma a la muerte y transformar lo infinito en azar. Sólo se puede respirar en lo más hondo de la ilusión. El mero hecho de ser es tan grave que, comparado con él, Dios es pura bagatela."

 E.M.Cioran, Breviario de los vencidos.


Si he de vivir





Si he de vivir sin ti, que sea duro y cruento,
la sopa fría, los zapatos rotos, o que en mitad de la opulencia
se alce la rama seca de la tos, ladrándome
tu nombre deformado, las vocales de espuma, y en los dedos
se me peguen las sábanas, y nada me dé paz.
No aprenderé por eso a quererte mejor,
pero desalojado de la felicidad
sabré cuánto me dabas con solamente a veces estar cerca.
Esto creo entenderlo, pero me engaño:
hará falta la escarcha del dintel
para que el guarecido en el portal comprenda
la luz del comedor, los manteles de leche, y el aroma
del pan que pasa su morena mano por la hendija.

Tan lejos de ti
como un ojo del otro,
de esta asumida adversidad
nacerá la mirada que por fin te merezca.

Salvo el crepúsculo


Retrato




Charles Addams


Los perros románticos













En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.

Roberto Bolaño


miércoles, 11 de enero de 2012

I saw everything then





“His face contained for me all possibilities of fierceness and sweetness, pride and submissiveness, violence, self-containment. I never saw more in it than I had when I saw it first, because I saw everything then. The whole thing in him that I was going to love, and never catch or explain.”

Alice Munro, Lives of Girls and Women

La auténtica soledad




Charles Bukowski


Limit To Your Love



There's a limit to your love
Like a waterfall in slow motion
Like a map with no ocean
There's a limit to your love
Your love, your love, your love

There's a limit to you care
So carelessly there, is it truth or dare
There's a limit to your care
There's a limit to your love
Like a waterfall in slow motion
Like a map with no ocean
There's a limit to your love
Your love, your love, your love


Preguntaba solamente





"En un tiempo no podía comprender porqué no recibía respuesta a mi pregunta, hoy no puedo comprender como pude estar engañado hasta el extremo de preguntar. Pero no es que me engañase, preguntaba solamente"
Franz Kafka

Textos para nada







"Bruscamente, no, a la fuerza, a la fuerza, no pude más, no pude continuar. Alguien dijo, No puede permanecer ahí. No podía permanecer allí y no podía continuar. Describiré el lugar, carece de importancia. La cima, muy llana, de una montaña, no, de una colina, pero tan salvaje, tan salvaje, basta. Fango, brezo hasta las rodillas, imperceptibles senderos de ovejas, erosiones profundas. Fue en el hueco de una de ellas donde me tendí, al abrigo del viento. Hermoso panorama, sin la niebla que lo velaba todo, valles, lagos, planicie, mar. ¿Cómo continuar? No era necesario empezar, sí, era necesario. Alguien dijo, quizá el mismo. ¿Por qué ha venido? Hubiera podido quedarme en mi rincón, al calor, al abrigo de la humedad, no podía. Mi rincón, lo describiré, no, no puedo. Simplemente, no puedo nada más, como suele decirse. Digo al cuerpo, ¡Vamos, arriba!, y siento el esfuerzo que realiza, para obedecer, cual vieja carnaza caída ,en mitad de la calle, que ya no hace, que aún hace, antes de renunciar. Digo a la cabeza, Déjalo tranquilo, quédate tranquila, cesa de respirar, después jadea a más y mejor. Me siento lejos de esas historias, no debería ocuparme de ellas, no necesito nada, ni ir más lejos, ni quedarme en donde estoy, todo me resulta verdaderamente indiferente. Debería volverme, del cuerpo, de la cabeza, dejar que se arreglen, dejar que se acaben, no puedo, sería necesario que sea yo quien se, acabe. Ah sí, diríase que somos más de uno, sordos todos, ni siquiera, unidos de por vida. Otro dijo, o el mismo, o el primero, todos tienen la misma voz, todos los mismos pensamientos. Debiera haberse quedado en su casa. Mi casa. Querían que regresara a mi casa. Mi morada. Sin niebla, con buenos ojos, con un catalejo, la vería desde aquí. No se trata de simple fatiga, no estoy simplemente fatigado, a pesar de la ascensión. Tampoco de que quiera permanecer aquí. Había oído, debí haber oído hablar del panorama, el mar allá lejos, de plomo repujado, el llano llamada de oro tan frecuentemente cantado, los repetidos lomos, los lagos glaciares, los humos de la capital, no se hablaba de otra cosa. A ver, ¿quiénes son esa gente? ¿Me han seguido, precedido, acompañado? Estoy en la excavación que los siglos han cavado, siglos de mal tiempo, tendido cara al suelo negruzco donde se estanca, lentamente bebida, un agua azafranada. Están arriba, alrededor, como en el cementerio. No puedo levantar la vista hacia ellos, lástima. No veré sus rostros. Las piernas quizás, inmersas en el brezo. ¿Me ven ellos, qué pueden ver de mí? Quizá ya no haya nadie, quizá se hayan ido, asqueados. Escucho y son los mismos pensamientos lo que oigo, quiero decir los mismos de siempre, curioso. Decir que en el valle brilla el sol, en un cielo desmelenado. ¿Desde cuándo estoy aquí? Qué pregunta, me la planteo con frecuencia. Y con frecuencia he sabido responder, Una hora, un mes, un año, cien años, según qué entendía por aquí, por mí, por estar, y ahí dentro nunca he ido a buscar nada extraordinario, ahí dentro nunca he cambiado gran cosa, poco había aquí con aspecto de cambiar. O decía, No debe hacer mucho tiempo, no lo habría soportado. Oigo los chorlitos, significa que cae la tarde, que cae la noche, pues los chorlitos son así, gritan al llegar la noche, tras permanecer mudos durante toda la tarde. Así, así es entre criaturas salvajes y de tan corta vida, en relación a la mía. Y esta otra pregunta, que me es conocida, Por qué he venido, que no tiene respuesta, de modo que respondía, Para variar, o, No soy yo, o. Es el azar, o incluso, Para ver, o en fin, la edad del fuego, Es el destino, siento que llega, la pregunta no me hallará desprevenido. Todo es ruido, negra turba saturada que aún debe beber, marejada de helechos gigantes, brezo con simas en calma donde se ahoga el viento, mi vida y sus viejos estribillos. Para ver, para variar, no, está visto, todo visto, hasta llenarse los ojos de legañas, ni a la intemperie, el mal está hecho, el mal fue hecho, un día que salí, a rastras de mis pies hechos para ir, para dar pasos, que había dejado ir, que me arrastraron hasta aquí, por eso vine. Y lo que hago, lo esencial, resoplo, diciéndome, con palabras como de humo, No puedo quedarme, no puedo irme, veamos qué ocurre. ¿Y como sensación? Dios mío, no puedo quejarme, es él, pero con sordina, como bajo la nieve, menos el calor, menos el sueño, las sigo bien, todas las voces, todas las partes, bastante bien, el frío me gana, también la humedad, en fin lo supongo, estoy lejos. Mis reumatismos, no pienso en ellos, no me hacen sufrir más que los de mi madre, cuando la hacían sufrir. Ojo paciente y fijo, a flor de esta cabeza huraña de roñoso, ojo fiel, es su hora, quizá sea su hora. Estoy arriba y estoy aquí, tal como me veo, encenagado, los ojos cerrados, la oreja pegada formando ventosa contra la multitud que chupa, estamos de acuerdo, todos de acuerdo, en el fondo, desde siempre, nos queremos, nos lamentamos, pero ay, nada podemos. Seguro, dentro de una hora será demasiado tarde, dentro de media hora será de noche, y aun, no es seguro, entonces qué, qué no es seguro, absolutamente seguro, que la noche impide cuanto permite el día, a quienes saben apañárselas, a quienes quieren apañárselas, y pueden, aún pueden intentarlo. La niebla se disipará, lo sé, por mucho que uno esté desprevenido, el viento refrescará, al caer la noche, y el cielo nocturno cubrirá la montaña, con sus luminarias, los astros, que me guiarán, una vez más, guiarán mis pasos, esperemos la noche. Todo se enreda, los tiempos enredan, antes sólo había estado, ahora estoy siempre, dentro de unos instantes aún no estaré, penando en mitad de la vertiente, o entre los helechos que rodean el bosque, son los alerces, no intento comprender, nunca más intentaré comprender, como suele decirse, de momento estoy aquí, desde siempre, para siempre, ya no temeré a las palabras importantes, no son importantes. No recuerdo haber venido, nunca podré irme, mi pequeño mundo, tengo los ojos cerrados y siento en la mejilla el humus áspero y húmedo, mí sombrero ha caído, no ha caído lejos o el viento se lo ha llevado lejos. Lo apreciaba mucho. Ora es la mar, ora la montaña, a veces ha sido el bosque, la ciudad, también el llano, también probé en el llano, me he dejado por muerto en todos los rincones, de hambre, de vejez, acabado, ahogado, y después sin razón, muchas veces sin razón, por hastío, rebifa, un último suspiro, y los aposentos, de mi hermosa muerte, en la cuna, hundiéndose bajo mis penates, y siempre refunfuñando, las mismas frases, las mismas historias, las mismas preguntas y respuestas, ingenuo, basta, al límite de mi mundo de ignorante, jamás una imprecación, no tan tonto, o quizá no recuerde. Sí, hasta el final, en voz baja, meciéndome, haciéndome compañía y siempre atento, atento a las viejas historias, como cuando mi padre sentándome en sus rodillas, me leía la de Joe Breem, o Breen, hijo de un torrero, noche tras noche, durante todo el invierno. Era un cuento, un cuento para niños, transcurría en un peñón, en medio de la tempestad, la madre había muerto y las gaviotas se despachurraban contra el fanal, Joe se tiró al agua, es cuanto recuerdo, un cuchillo entre los dientes, hizo lo que tenía que hacer y regresó, es cuanto recuerdo esta noche, terminaba bien, empezaba mal y terminaba bien, todas las noches, una comedia, para niños.

Sí, he sido mi padre y he sido mi hijo, me he planteado preguntas y las he contestado lo mejor que pude, me he hecho repetir, noche tras noche, la misma historia, que me sabía de memoria sin poder creerla, o nos íbamos, cogidos de la mano, mudos, sumergidos en nuestros mundos, cada uno en sus mundos, con las manos olvidadas, una en la otra. Así he sobrevivido, hasta el presente. Y aún esta noche parece que todo marcha bien, estoy en mis brazos, me sostengo entre mis brazos, sin mucha ternura, pero fielmente, fielmente. Durmamos, como bajo aquella lejana lámpara, embrillados, por haber hablado tanto, escuchado tanto, penado tanto, jugado tanto."


Samuel Beckett, Textos para nada.

Not listening to anything





Tú, lector













Me pregunto cómo te vas a sentir
cuando averigües
que escribí yo esto y no tú,

que fui yo el que se levantó pronto
para sentarse en la cocina
y mencionar con un bolígrafo

las ventanas empapadas de lluvia,
el papel pintado con dibujo de hiedra,
y el pez de colores dando vueltas en la pecera.

Venga, date la vuelta,
muérdete el labio y arranca la hoja,
pero, escucha -era tan sólo una cuestión de tiempo

antes de que uno de nosotros casualmente
percibiera las velas sin encender
y el reloj murmurando en la pared.

Encima, nada ocurrió esa mañana-
una canción en la radio,
el silbido de un coche que pasaba por la carretera-

y yo sólo pensando
en el salero y el pimentero
que estaban colocados juntos en un mantel individual.

Me preguntaba si se habían hecho amigos
después de todos estos años
o si aún eran desconocidos el uno para el otro

como tú y yo
que nos las arreglamos para ser conocidos y desconocidos
al mismo tiempo-

yo en esta mesa con peras en un frutero,
tú apoyándote por ahí en el quicio de una puerta
cerca de unas hortensias azules, leyendo esto.

Billy Collins


You’re the busiest, brightest thing on the planet





“The three-pound organ in your skull — with its pink consistency of Jell-o — is an alien kind of computational material. It is composed of miniaturized, self-configuring parts, and it vastly outstrips anything we’ve dreamt of building. So if you ever feel lazy or dull, take heart: you’re the busiest, brightest thing on the planet.” 

David Eagleman, Incognito


Ya no seré feliz




Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges

I Say Fever




Before she met me she took herself to wait five years
After I met her, her teacher said "Best wait five years."
I ask my neighbors, they said it's wise to wait five years.

I say "Fever."

I told a friend how I'm feeling and this made her sad
'Cause she fears that no man will ever desire her so bad.
How dare I feel this and do naught but sit on my hands.

I say "Fever."

Hold my heart like a hot potato,
push the clock for an hour later.
This is just code to decipher;
found my ploughman, chased the piper.


martes, 10 de enero de 2012

The Joy of Books