lunes, 3 de febrero de 2014

La paz rota de la tierra herida




"Las cascadas estaban cerca y el ruido de su caída, precipitandose initerrumpida, llenaba la lúgubre quietud de aquel bosquecillo -donde no corría el aire, ni una hoja se movía- con un sonido misterioso, como si la paz rota de la tierra herida se hubiera vuelto de pronto audible allí."
Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas.

Éxodo



En lo alto del día
eres aquel que vuelve
a borrar de la arena la oquedad de su paso;
el miserable héroe que escapó del combate
y apoyado en su escudo mira arder la derrota;
el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo
para que el mar no arroje su cadáver a solas;
el perpetuo exiliado que en el desierto mira
crecer hondas ciudades que en el sol retroceden;
el que clavó sus armas en la piel de un dios muerto
el que escucha en el alba cantar un gallo y otro
porque las profecías se están cumpliendo: atónito
y sin embargo cierto de haber negado todo;
el que abre la mano
y recibe la noche.

José Emilio Pacheco



Milliways, el Restaurante del Fin del Mundo




"El Restaurante del Fin del Mundo es una de las empresas más extraordinarias en la historia de la hostelería. Se construyó con los restos fragmentarios de..., se construirá con los restos fragmentarios de..., es decir, se habrá construido para esta época, y así ha sido en realidad... 
Uno de los problemas fundamentales en los viajes a través del tiempo no consiste en que uno se convierta por accidente en su padre o en su madre. En  el hecho de convertirse en su propio padre o en su propia madre no existen  problemas que una familia bien ajustada y de mentalidad abierta no pueda  solucionar. Tampoco hay problema alguno en cuanto a modificar el curso de la  historia; el devenir de la historia no cambia porque toda ella encaja como un  rompecabezas. Todos los cambios importantes se producen antes de las cosas que supuestamente debían cambiar, y al final todo se arregla. 
Sencillamente, el problema fundamental es de gramática, y para este tema la  principal obra de consulta es la del doctor Dan Callejero, Manual del viajero del tiempo, con 1.001 formaciones verbales. Ese libro enseña, por ejemplo, a describir algo que está a punto de ocurrirle a uno en el pasado antes de que se salte dos días con el fin de evitarlo. El suceso se describirá de manera diferente según con quién esté hablando uno desde el punto de vista del tiempo natural, desde un momento en el futuro lejano o en el pasado remoto, y se hace más complejo por la posibilidad de mantener conversaciones mientras que en realidad uno se dedica a viajar de un tiempo a otro con intención de convertirse en su propia madre o en su propio padre. 
Antes de dejarlo, la mayoría llega hasta el Futuro Semicondicionalmente Modificado del Subjuntivo Intencional Subinvertido Pasado Plagal; y en realidad, en ediciones posteriores del libro, todas las páginas que siguen a ese punto se han dejado en blanco para ahorrar costes de impresión. 
La Guía del autoestopista galáctico pasa por alto ese laberinto de abstracción académica, observando únicamente de pasada que el término «Futuro Perfecto» se abandonó desde que se descubrió que no lo era. 
Pero sigamos. 
El Restaurante del Fin del Mundo es una de las empresas más extraordinarias de la historia de la hostelería. 
Está construido con los restos fragmentarios de un planeta destruido que está (habrá estado) encerrado en una enorme burbuja de tiempo y proyectado hacia el tiempo futuro en el preciso momento del fin del mundo. 
Muchos dirán que esto es imposible. 
Los clientes ocupan (tendrán encupo) su sitio en las mesas y disfrutan (enyantarán) de comidas fastuosas mientras ven (vierorán) el estallido de toda la creación. 
Muchos dirán que esto es igualmente imposible. 
Se puede ir (haber ido ya) al sitio que se prefiera sin necesidad de reservarlo con anterioridad (posterioridad previa), porque puede hacerse la reserva en forma retrospectiva cuando uno llegue a su tiempo actual. (Se puede pedir mesa cuando antes de ir se haya uno vuelto a casa.) 
Muchos insistirán en que esto es absolutamente imposible.
En el restaurante puede uno conocer y cenar con (se podía conocer con y cenar a) una muestra representativa y fascinante de toda la población del espacio y del tiempo. 
Esto también es imposible, según podría explicarse con paciencia. 
Se le puede hacer tantas visitas como se quiera (se podía envisitar y renvisitar... etcétera; para más correcciones del pasado consúltese el libro del doctor Callejero), con la seguridad de que uno jamás se encontrará consigo mismo debido al desconcierto que ello suele producir. 
Dicen los incrédulos que, aunque el resto fuera verdad, que no lo es, esto es claramente imposible. 
Lo único que hay que hacer, es depositar un penique en una cuenta de ahorro en la era de cada cual, y cuando se llegue al Final del Tiempo sólo la operación de interés compuesto significará que el precio fabuloso de la comida ya está pagado. 
Muchos afirman que esto no es sólo imposible, sino claramente demencial, y es por lo que los directivos de publicidad del sistema estelar de Bastablon idearon este lema: «Si usted ha hecho seis cosas imposibles esta mañana, ¿por qué no redondearlas con un desayuno en Milliways, el Restaurante del Fin del Mundo?» "

Douglas Adams, El restaurante del fin del mundo.

There has fallen a splendid tear




"There has fallen a splendid tear
From the passion-flower at the gate.
She is coming, my dove, my dear;
She is coming, my life, my fate.
The red rose cries, "She is near, she is near;"
And the white rose weeps, "She is late;"
The larkspur listens, "I hear, I hear;"
And the lily whispers, "I wait."

Alfred Tennyson, Song from maud.