viernes, 29 de mayo de 2015

El viaje nunca acaba





"El viaje nunca acaba (...) Hay que ver lo que ya se vio, ver en primavera lo  que se vio en verano ver de día lo que se vio de noche con sol donde antes había lluvía, ver el sembrado verde, el fruto madurado, la piedra que cambió de sitio, la sombra que no estaba allí."

José Saramago, Viaje a portugal.


Para ella la comida no es comida




"Para ella la comida no es comida: es terror, dignidad, gratitud venganza, alegría, humillación, religión, historia y, por supuesto, amor. Era como si las frutas que siempre nos ofrecia las hubiera cogido de las ramas arrasadas de nuestro árbol familiar."

Jonathan Safran Foer, Comer animales.

El peso




"Llevamos al menos veinticinco siglos soportando sobre nuestros hombros el peso de magníficas civilizaciones heterogéneas, todas llegadas de fuera, ninguna germinada por nosotros, ninguna a la que podamos llamar nuestra (...) Esta violencia del paisaje, esta crueldad del clima, esta tensión continua en todos los aspectos incluso estos monumentos del pasado, magníficos pero imcomprensibles porque no los edificamos nosotros, que nos acechan como hermosísimos fantasmas mudos (...) todas estas cosas han conformado nuestro carácter, que ha acabado así condicionado por una fatalidad externa y una insularidad de ánimo aterradora."

Giuseppe Tomasi Di Lampedusa, El gatopardo.

jueves, 14 de mayo de 2015

Madrid, te comería a versos





Veleta




Viento del Sur,
moreno, ardiente,
llegas sobre mi carne,
trayéndome semilla
de brillantes
miradas, empapado
de azahares.

Pones roja la luna
y sollozantes
los álamos cautivos, pero vienes
¡demasiado tarde!
¡Ya he enrollado la noche de mi cuento
en el estante!

Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.

Aire del Norte,
¡oso blanco del viento!
Llegas sobre mi carne
tembloroso de auroras
boreales,
con tu capa de espectros
capitanes,
y riyéndote a gritos
del Dante.
¡Oh pulidor de estrellas!
Pero vienes
demasiado tarde.
Mi almario está musgoso
y he perdido la llave.

Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.

Brisas, gnomos y vientos
de ninguna parte.
Mosquitos de la rosa
de pétalos pirámides.
Alisios destetados
entre los rudos árboles,
flautas en la tormenta,
¡dejadme!
Tiene recias cadenas
mi recuerdo,
y está cautiva el ave
que dibuja con trinos
la tarde.

Las cosas que se van no vuelven nunca,
todo el mundo lo sabe,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse.
¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
¡Es inútil quejarse!

Sin ningún viento.
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Federico García Lorca


Te quiero





“Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes. Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas. Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles. Te quiero como para ir contigo a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche. Te quierocomo para no dejarte ir jamás. Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás”. 

Jaime Sabines



Philosophy animations





El número de mi tarjeta es el siete





"Ahora estoy escribiendo esto sentado en una silla de plástico naranja al final de una de las incontables hileras atornilladas de sillas de plástico naranja del muelle 21. Hemos bajado del autobús y hemos sido conducidos en manada con ayuda de un megáfono a través de las grandes puertas de cristal del muelle 21, en donde dos señoras con uniformes navales todavía más severas nos han dado a cada uno una tarjeta de plástico con un número. El número de mi tarjeta es el siete. La gente que tengo sentada alrededor me  pregunta "qué soy", y supongo que tengo que responder que soy "un siete". Las tarjetas no son nuevas en absoluto, y la mía tiene los vestigios de volutas de una huella dactilar de chocolate en una punta."

David Foster Wallace, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer.


No me he traído ninguna cámara






"Dejamos atrás un campo enorme de esas torres de perforación automáticas en forma de martillo meneándose a ritmo felador, y en el horizonte más allá del mismo hay una franja casi invisible de color gris brillante que imagino que debe de ser el mar. En mi autobús se usan muchos idiomas distintos. Siempre que pasamos por un bache o por encima de unas vías se oye un tremendo clic masivo de todas las cámaras que todo el mundo a mi alrededor lleva al cuello. No me he traído ninguna cámara y siento un orgullo perverso por ello."

David Foster Wallace, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer.


Tengo treinta y tres años y la impresión de que ha pasado mucho tiempo





"Tengo treinta y tres años y la impresión de que ha pasado mucho tiempo y que cada vez pasa más deprisa. Cada día tengo que llevar a cabo más elecciones acerca de qué es bueno, importante o divertido, y luego tengo que vivir con la pérdida de todas las demás opciones que esas elecciones descartan. Y empiezo a entender cómo, a medida que el tiempo se acelera, mis opciones disminuyen y las descartadas se multiplican exponencialmente hasta que llego a un punto en la enorme complejidad de ramificaciones de la vida en que me veo finalmente encerrado y atrapado en un camino y el tiempo me empuja a toda velocidad por fases de pasividad, atrofia y decadencia hasta que me hundo por tercera vez, sin que la lucha haya servido de nada, ahogado por el tiempo. Es terrorífico. Pero como son mis propias elecciones las que me encierra, me parece inevitable: si quiero ser adulto, tengo que elegir, lamentar los descartes e intentar vivir con ello. 
No sucede así en el lujoso e impecable Nadir. En un Crucero de Lujo 7NC, pago por el privilegio de cederles a profesionales cualificados la responsabilidad no solamente de mi experiencia sino de mi interpretación de esa experiencia: es decir, de mi placer. Mi placer es gestionado de forma eficaz y sabia durante siete noches y siete días y medio... Tal como me prometieron en la publicidad de la línea de cruceros. No, tal como alguien ya llevó a cabo en los anuncios, con sus imperativos de segunda persona, que los convierte no ya en promesas sino en predicciones. A bordo del Nadir, tal como se vaticinaba de forma resonante en el clímax de la página 23 del folleto, consigo hacer (en letras doradas): "...Algo que usted no había conseguido en mucho, mucho tiempo: Absolutamente Nada"."

David Foster Wallace, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer.