jueves, 17 de diciembre de 2015

Las cosas buenas




"Más adelante, en el prólogo de la col, hay una historia  sobre Descartes. Una "marquesa viviracha", que compartía  la suposición común de que el alto pensamiento debería ir acompañado de una vida austera, topó una vez con el filósofo ingiriendo más de lo que era estrictamente necesario para sustentar a un eremita. Cuando ella expresó su sorpresa, Descartes contestó: "¿Cree usted que Dios hizo las cosas buenas sólo para los idiotas?".

Julian Barnes, El perfeccionista en la cocina.

Hoy en día




Hoy en día, el viejo chiste acerca de un rico que le dice a su criado "Echa a este mendigo. Soy tan sensible que no soporto ver sufrir a la gente" resulta más oportuno que nunca.

Slavoj Zizek, Mis chistes mi filosofía.

La novia



Toca la campana
de la catedral. 
!Y yo sin zapatos,
yéndome a casar! 

¿Donde esta mi velo,
mi vestido blanco,
mi flor de azahar? 

¿Donde mi sortija,
mi alfiler dorado,
mi lindo collar? 

¡Date prisa, madre! 
Toca la campana
de la catedral. 

¿Donde esta mi amante?
Mi amante querido,
en donde estará? 

Toca la campana
de la catedral. 

¡Y yo sin mi amante
yéndome a casar!

Rafael Alberti


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Hay un viejo chiste judío




"Hay un viejo chiste judío que le encantaba a Derrida, en el que un grupo de judíos que está en una sinagoga admite públicamente su nulidad a los ojos de Dios. Primero, un rabino se pone en pie y dice: "Dios mío, sé que no valgo nada. ¡No soy nada!" Cuando ha terminado, un rico hombre de negocios se pone en pie y dice, dándose golpes en el pecho: "Dios mío, yo tampoco valgo nada, siempre obsesionado con la riqueza material. ¡No soy nada!" Tras este espectáculo, un judío pobre, corriente y moliente, se pone en pie y proclama: "Dios mío, no soy nada". El rico hombre de negocios le da una patadita al rabino y le susurra al oído con desdén: "¡Menuda insolencia! ¿Quién es este tío que se atreve a afirmar que él tampoco es nada?"

Slavoj Žižek, Mis chistes, mi filosofía.